La misión de la Iglesia

Publicado: 2 julio, 2012 en Iglesia, Religión

Algunos cristianos denominados de base afirman que “el proceso de renovación en la Iglesia no sólo se ha parado, sino que de alguna manera ha involucionado” y que “Europa tiene que volver al Evangelio”. La democratización de la Iglesia es una exigencia recurrente en quienes piensan que es una más de entre las instituciones de este mundo. Hablan del Evangelio pero piensan la Iglesia al margen de Dios, pues pretenden que la misión de la Iglesia sea alcanzar el cielo en la tierra. Sin embargo olvidan que el reino de Dios no alcanza su plenitud en este mundo sino que avanza en él al margen de cualquier lógica y deseo humano.

La misión de la Iglesia no es simplemente una mejora sociopolítica sino que ésta depende de una realidad mayor, de la transformación personal a través de la fe en Jesucristo, tomándolo como ejemplo de hombre verdadero que vence el pecado, del que forma parte la vanagloria de quienes consideran que el ser humano puede alcanzar su propia autorrealización al margen del designio divino. Si estos cristianos llamados de base desean ponerse al servicio de la entera humanidad sólo pueden hacerlo en comunión con Cristo, dando testimonio del Evangelio en su propia vida para que los hombres que, por una u otra razón, permanecen apartados de la luz, descubran el sentido de la existencia, cuya plenitud es la transformación del ser personal en Cristo en el seno de su Iglesia.

Estos cristianos de base recuerdan la necesidad de volver al Evangelio. No obstante, olvidan que de lo que habla Jesús en el Evangelio es de la importancia de la unidad de los creyentes en la Iglesia, a la que muchas veces desprecian al interpretarla desde su lógica humana como una institución política, y de la celebración eucarística con la esperanza puesta en la salvación de la humanidad: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn 10, 10). Esta vida en abundancia es la vida eterna que se alcanza en comunión con Dios a partir del momento en que el hombre se deja transformar por Él llenando de pleno significado la vida presente.

No es la Iglesia la que tiene que renovarse en vistas a una victoria sociopolítica sino que es el hombre mismo quien debe renovarse mediante la fe en el Evangelio en vistas a una victoria que trasciende la realidad temporal en la que reside el auténtico valor de cada persona. La misión de la Iglesia es anunciar esta verdad que es fuente de gloria mediante el Evangelio que ha recibido como don de Cristo a través de los Apóstoles para anunciar la Buena Nueva (Lc 4, 18; Mc 16, 15).

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comentarios
  1. ma.lourdes e. dice:

    Es muy fàcil hablar para decir que la Iglesia debe cambiar. Pero, nos hemos preguntado ¿si nosotros, vamos a cambiar? O vamos a seguir igual que antes. En nuestra còmoda posiciòn de juzgar sin ton ni son.

  2. Saludos Malourdese. Totalmente de acuerdo. Es el hombre quien debe dejarse transformar por las cosas sagradas, por Dios. Y no al revés.

  3. las artes dice:

    Decía Juan Pablo II en una carta del 20 de mayo de 1982: “La síntesis entre fe y cultura no es únicamente una exigencia de la cultura, sino también de la fe. Una fe que no se haga cultura, es una fe que no ha sido plenamente acogida, enteramente pensada y fielmente vivida”. En los próximos artículos intentaremos reflexionar sobre la relación entre la misión – el anuncio del evangelio – y las culturas. Sobre el proceso de inculturación de la fe cristiana.

  4. gold price dice:

    La iglesia, como pueblo de Dios, es el cuerpo místico de Cristo. Todos los cristianos tenemos la función y la misión de difundir a Cristo y su evangelio a todos los hombres. Es la afirmación central de la última conferencia episcopal latinoamericana de Aparecida. Pareciera entonces, retomarse aquello del Vaticano II que se llegó a echar de menos en las últimas décadas. Todos tenemos que trabajar por una Iglesia que sea una puerta abierta y genere un espacio acogedor donde las personas más diversas sean bienvenidas y se encuentren en casa. Que cada cual que entra y sale por esa puerta, reciba vida y en abundancia.

  5. Franco dice:

    Muy buena entrada, felicidades.

  6. Saludos Franco, muchas gracias por su comentario.

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