Autores orientales del siglo IV (II): San Cirilo de Jerusalén

Publicado: 29 febrero, 2012 en Patrología

 

San Cirilo nace en torno al año 315 en Jerusalén. A los treinta y tres años Acacio de Cesarea lo consagra obispo de Jerusalén. Por su defensa del término homoousios, redactado en el Concilio de Nicea (325), no sólo es hostigado por los arrianos sino que Valente (328-378), partidario de éstos, lo destierra de su sede hasta en tres ocasiones. Con la muerte del emperador regresa de su último exilio y participa de modo activo en el Concilio de Constantinopla (381). Fallece el 18 de marzo de 387.

En cuanto a su obra sólo hay constancia de la transcripción de 18 Catecheses, que son instrucciones orales ofrecidas a los catecúmenos que recibían el sacramento bautismal a la conclusión de la Cuaresma; de cuatro homilías, si bien sólo se conserva una íntegramente, y de una carta dirigida al emperador Constante. Respecto a su planteamiento teológico este se encuadra en una absoluta fidelidad con el Concilio de Nicea. Así, es indudable que su doctrina responde a la enseñanza tradicional de la Iglesia.

Se sabe que otorga una gran importancia al sacramento del bautismo: “Porque siendo el hombre un compuesto de alma y cuerpo se le da una doble ablución: una espiritual, para el alma, y otra corporal, para el cuerpo. Porque así como el agua limpia el cuerpo, así el Espíritu sella el alma, para que limpio el corazón por el Espíritu, y el cuerpo por el agua pura, podamos de esa manera acercarnos a Dios. Así pues, todo el que ha de descender al agua que no mire la vileza del elemento, sino a recibir la salud por la eficacia del Espíritu Santo. Y no soy yo quien dice esto, sino el mismo Jesucristo, que tiene el poder sobre todo, pues dice: ‘Si alguno no naciere de nuevo, por medio del agua y del Espíritu, no podrá entrar en el Reino de Dios’” (Catequesis Mystagogical).

Destaca también su teología de la presencia real de Jesucristo en el sacramento Eucarístico reflexionando sobre transubstanciación del pan y del vino en el cuerpo y la sangre de Cristo: “Estamos plenamente persuadidos de que son el cuerpo y la sangre de Cristo. Pues en la figura del pan se te da el cuerpo, y en la de vino sangre; para que al tomar el cuerpo y la sangre de Cristo, te hagas un solo cuerpo, y una sangre con Él. Y así, al distribuirse su cuerpo y su sangre por nuestros miembros somos hechos cristíferos, y según palabras de San Pedro, participantes también de la naturaleza divina” (Catequesis Mystagogical).

Bibliografía:

L.H. Rivas, S. Cirilo de Jerusalén. Catequesis (1985).

J. Olcina Ferrandis. “Exigencias de la preparación al bautismo en San Cirilo de Jerusalén” (1986).

C. Elorriaga. “El Espíritu Santo en la Catequesis de San Cirilo de Jerusalén” (1998).

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comentarios
  1. Esto es un verdadero acierto, publicar sobre los Padres de la Iglesia. FELICIDADES.

  2. Muchas gracias, Malourdese.

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