Archivos de la categoría ‘Wittgenstein’

Wittgenstein describe dos modos diferentes de infelicidad. Por un lado, habla de aquella persona que sólo vive para las alegrías y distracciones de la vida, que teme sus miserias y, sobre todo, la muerte, y lucha por todos los medios a su alcance para evitarlas, pero como no puede reside en la continua frustración. Por otro lado, está aquel que se halla abrumado por las miserias mundanas, reales o imaginarias, y vive en una infelicidad psicológica. Ambas actitudes son propias del sujeto ético prisionero de los sucesos del mundo temporal y sus consecuencias. (más…)

Para Wittgenstein la felicidad es la vida lograda, el sentido de la existencia. Muchos son los hombres que a lo largo de la historia se han preguntado cómo puede ser feliz la persona que vive en la miseria. A esto responde el 13 de agosto de 1916 en los Notebooks, mientras servía en Galitzia y era condecorado por su valor en un regimiento de artillería: «Supongamos que el hombre no pudiera ejercer su voluntad y tuviera que sufrir todas las miserias de este mundo, ¿qué le haría entonces feliz? ¿Cómo puede ser feliz el hombre si no puede rechazar la miseria de este mundo? Gracias a una vida de conocimiento. La buena conciencia es la felicidad que preserva una vida de conocimiento. Una vida de conocimiento es una vida que es feliz pese a la miseria del mundo. La única vida feliz es la vida que puede renunciar a las condiciones del mundo. Para ella los gozos del mundo son otras gracias del destino». (más…)

Una década después de la conclusión del Tractatus y tras el regreso a Cambridge, Wittgenstein ofrece una conferencia sobre ética en la sociedad The Heretics. El tema central es la discusión del valor absoluto, aunque también se ocupa por averiguar qué es la ética. En un principio, siguiendo a G. E. Moore, dice que es «la investigación general de lo bueno», es decir, la investigación sobre lo valioso, lo realmente importante, la manera correcta de vivir. (más…)

En los Notebooks (pp. 78-79) Wittgenstein deja claro que la vida feliz es simplemente buena y la infeliz mala. La ética, por su propia naturaleza, no admite ser expresada y aunque hay cosas de las que no se puede hablar (Tractatus Logico-Philosophicus, 6.522), esas cosas se muestran – se manifiestan – a sí mismas: la vida feliz se autojustifica como la única vida correcta. (más…)

Aunque se limita a explicitar una serie de observaciones sobre ética al final del Tractatus, Wittgenstein comprende esta obra como un todo ético. Algunos autores insinuan una analogía con la Ética de Spinoza; otros, mucho más aventureros, sugieren que el título del libro se inspira en el Tractatus Theologico-Politicus de Spinoza. Aunque el libro de éste es más obviamente ético, ambos parecen tratar de lógica y metafísica. (más…)

En síntesis el Tractatus trata de lo que se puede decir y de lo que no se puede decir. Es el intento de hallar una explicación satisfactoria del modo en que significan las proposiciones elementales. Para Wittgenstein una proposición es una representación lógica y sólo como representación puede expresar su sentido. El sentido de una proposición es independiente de que lo representado sea verdadero o falso, es más bien la posibilidad de la verdad o de la falsedad. Lo importante es la existencia de una correlación entre los distintos elementos de la representación y la realidad; estos vínculos con la realidad, no obstante, no son establecidos por la misma representación, sino por la persona que la usa ya que la proposición no puede decir qué es y qué hace cuando representa la realidad. Eso sí, puede mostrarla o ponerla de manifiesto. (más…)

Cuando se pretende hacer un estudio sobre el pensamiento de Ludwig Wittgenstein muchas veces suele caerse en la mala interpretación. Incluso con el rigor de B. Russell o de algunos de los miembros del Cícrulo de Viena, se ha llegado a ver al pensador austríaco como a un apóstol del positivismo lógico, que a través de su teoría sobre el lenguaje parecía insinuar la muerte definitiva de la metafísica. Así, afirmaciones del Tractatus, con su distinción entre lo que se puede decir, se intepretan ya no sólo como una propuesta para sepultar a la metafísica, sino también a la ética y a la religión. Sin embargo, la filosofía forma parte de lo indecible que Wittgenstein quería ofrecer de manera no escrita. Esta parte no escrita, que en realidad es la que consideraba más importante, ofrece el sentido ético y religioso de su obra. (más…)

A finales de los años 1930 empieza a ponerse en duda la noción de significado como referencia a las cosas y la concepción ‘denotativa’ del lenguaje, la idea de que ‘describir’ la realidad es la principal función lingüística y, en consecuencia, que esta función debe ser concebida como ‘paradigmática’ en el estudio del lenguaje, como señala en su trabajo Franca D’Agostini. Por esta razón se habla del declive del paradigma neopositivista y el nacimiento de una auténtica filosofía analítica. (más…)