Archivos de la categoría ‘Pensamiento’

¿Ciudadanía universal?

Publicado: 17 noviembre, 2014 en Pensamiento

magris

Con este escrito me dirijo a mis lectores, que no sé muy concretamente quiénes son, pero que junto a mí constituyen esa realidad biológica y ontológica denominada humanidad, la cual, sin teorías ni abstracciones, se realiza – la humanidad de cada uno de mis lectores – en la atmósfera de una determinada nación. El motivo de mi exposición son las palabras del señor Claudio Magris recogidas en el rotativo ‘La Vanguardia’, las cuales hablan del nacionalismo como un mal que se contrapone a esa metanacionalidad que es el ser ciudadano del mundo, sin más patria que la misma humanidad que se comparte con los miembros de la especie.

El señor Magris sueña “con una Europa que se convierta en un Estado verdadero” y tiene motivos razonados y razonables para aspirar a ello, pues, sin ánimo de engañarnos, las naciones y estados que constituyen Europa poseen un acervo sociocultural bastante común, como es la cultura judeocristiana y romana. Es cierto que puede hablarse de costumbres y usos europeos, pero los Estados Unidos de Europa son una fantasía en tanto que la existencia de “un Estado federal y descentrado en el que cada región tenga la autonomía necesaria a sus particularidades y exigencias” resulta inviable, y el ejemplo más claro es el centralismo exacerbado de Castilla, para la cual sólo hay una nación. (más…)

La virtud se encuentra en extinción en el vocabulario que se usa en la vida pública; quizá porque son muy pocos y no se hacen ver quienes la testimonian en la praxis. Mayor fortuna corre otro término, el de los valores, de uso mayoritario, tal vez porque su significado es confuso, y más allá de una condición que se vislumbra positiva para el progreso cualitativo de la sociedad, pocos saben exactamente qué son, qué significan y cuál es su extensión. A lo mejor exagero, pero acérquense a una universidad y quizá descubran que no son tantos los estudiantes que saben cuáles son las virtudes cardinales; respecto a las teologales ni lo intenten.

Porque no soy una persona virtuosa quizá añoro este hábito que conduce a la perfección de la persona en conformidad con la ley moral. Es posible que esta ausencia de la vida practica se deba al politeismo de valores o, mejor dicho, al relativismo que afecta al hombre contemporáneo, abrace una u otra cosmovisión. Tampoco corren mejor fortuna las cuestiones fundamentales del hombre. ¿Quién soy y cómo he de vivir son demandas existenciales por las que ofrecemos esfuerzo en responderlas? La respuesta es evidente, si la virtud es extraña es porque muchos ya no nos preguntamos por aquellas condiciones necesarias que permiten que uno alcance una vida lograda, que no es aquella que se mide por los bienes económicos que se atesoran, por el grado de poder que se posee ni por el éxito que se nos reconoce, sino más bien por el crecimiento interior. (más…)

La verdad no se posee, nos posee

Publicado: 9 septiembre, 2014 en Pensamiento

Nos experimentamos inmersos en una sociedad donde la comunicación se encuentra afectada por la opinión, la subjetividad y el amplio politeismo de valores, donde el peso de la mayoría y del sentimiento son pilares que resguardan ese trascendente que es la verdad. Sin embargo, si la honestidad no es un misterioso pasajero en nuestra interioridad, reconoceremos pronto que no poseemos la verdad, sino que más bien estamos poseidos o desposeidos de ella como lo están el resto de individuos con los que compartimos la misma especie. Si no somos honestos con nosotros mismos, si elevamos a grado de certeza nuestro pensamiento y nuestra opinión, al mismo tiempo, alzaremos el mayor muro contra el diálogo; y un mundo con ausencia de este, es más un mundo donde la indiferencia y el autoritarismo aniquilan el respeto y el amor.

Los conflictos en el mundo, de mayor o menor intensidad, desde el belicismo a la disputa vecinal, son el testimonio empírico de las barreras que construyen las ideas cuando sus únicos fundamentos son la opinión, el sentimiento, y la vanidad, y cuando el ser interior del hombre se edifica más por el inagotable deseo del tener que por el perfeccionamiento del ser. Buscamos y deseamos la paz, el bien y la verdad sin poner los medios para que ellos iluminen nuestros corazones y nuestras sociedades. Nos preguntamos por qué los otros nos vilipendian y agraden sin examinar si esa actitud no es más bien un acto de defensa. Si hacemos examen de conciencia quizá descubramos que se encuentran clausurados los puntos de encuentro con el otro, que más allá de sus pensamientos particulares y contingentes es aquel ser cuya imagen más se asemeja a la mía. (más…)

 

El hombre es un sujeto verdaderamente libre cuando es el responsable directo del desarrollo de su existencia; cuando padece la presión de una fuerza extrínseca en esta empresa se convierte en un esclavo. El peligro real del siglo XXI es que en un medioambiente cada vez más mecanizado la persona se convierta en un robot. Convertirse en un robot significa que el ser humano deja se ser un fin en sí mismo para transformarse en un engranaje destinado a alimentar a la insaciable maquinaria del sistema económico. En este contexto se convierte en un sujeto tan superfluo que nada le distingue de un objeto. En nuestra sociedad actual parece ser que el hombre no es el fin último, sino que más bien es un medio “desamparado ante las fuerzas económicas y sociales que él mismo ha creado” (Erich Fromm, “La condición humana actual”).

La deshumanización se constata cuando los bienes contingentes adquieren mayor valor, cuando la acción humana se encuentra urgida a querer más cosas. Cuando la felicidad ya no descansa en ser sino en tener, la posesión se convierte en la aparente fuente de satisfacción, realidad que nos convierte de manera progresiva y con mayor necesidad en sujetos de codicia, una codicia capaz de justificar la acción más vil, que no es otra que el enfrentamiento de unos con otros. La humanización de la sociedad sólo pasa, ineludible, porque en la escala de valores la persona se encuentre en la cima y no los bienes materiales. La humanización será real cuando la meta del hombre sea la felicidad, que no es otra cosa que la plenitud del ser, pero mientras el motor de la existencia sea el deseo de alcanzar una ganancia económica mayor que nos permita poseer lo que tiene el otro o incluso más, el hombre se encontrará tullido como ser social cegado por la imperiosa necesidad de vivir para sí mismo indiferente al sufrimiento ajeno, indiferente a la certeza de que el bien humano es un bien absolutamente social. (más…)

El diálogo

Publicado: 17 julio, 2014 en Pensamiento

La solución de los problemas de la humanidad demanda poner fin a políticas y medios destinados al bien de unos pocos. Se requiere, en vistas al bien común, la proporcionalidad entre el desarrollo de la persona y el objeto de la sociedad. Un mecanismo indispensable para la consecución de este propísito no es otro que el diálogo y, en consecuencia, la capacidad de escucha. Sólo quien escucha se encuentra con la capacidad de entender al otro y, con ello, con la posibilidad de ofrecerle con garantías su bien propio. El bien común se logra cuando se pone el interés último en la persona y no cuando se subordina y cosifica a esta en vistas a un logro determinado que por contingente jamás tiene la condición de fin, de bien general.

El diálogo no es sencillo, pues exige compromiso. Quien escucha no observa ni interpreta, sino que comprende la posición del otro. Uno se encuentra dispuesto para el diálogo cuando ve al otro tal cual es con sus intereses concretos y no como desea que sea, subyugado a intereses ajenos, como pueden ser las ideologías de carácter político, económico o religioso. El diálogo, lejos de liquidar la personalidad acentua el reconocimiento de su dignidad incondicional, que no es otra que el hecho de ser un sujeto que es un fin en sí mismo – no es un medio para satisfacer otras necesidades –. (más…)

“Ya que han tenido a bien pedir a un hombre que no comparte las convicciones de ustedes que  venga a responder la pregunta muy general que plantean en el curso de estas charlas – antes de  decirles lo que me parece que los no creyentes esperan de los cristianos – querría ya conocer esta generosidad de espíritu con la afirmación de algunos principios.

 Hay, ante todo, un fariseísmo laico al cual trataré de no ceder. Llamo fariseo laico a quien finge creer que el cristianismo es cosa fácil y aparenta exigir del cristiano, en nombre de un cristiano  visto de afuera, más de lo que se exige a sí mismo. Creo, efectivamente, que el cristiano tiene muchas obligaciones, pero no le corresponde a quien las rechaza recordárselas al que ya las ha admitido. Si alguien puede exigir algo del cristiano, es otro cristiano. La conclusión es que si yo me permito, al final de esta exposición, reclamar de ustedes algunos deberes, no podrá tratarse más que de deberes que se deben exigir a todos los hombres en la actualidad, sea cristiano o no. (más…)

¿Quién es el hombre? Parte IV

Publicado: 9 enero, 2014 en Pensamiento

Puesto que todos los hombres desean por naturaleza saber (Aristóteles, “Metafísica”), y ya que no les es dada ni impuesta su forma de vida, sino que tienen que elegir en todo instante la suya, todos necesitan conocerse a sí mismos para alcanzar con perfección la propia realización personal según su ontológica naturaleza. Por tanto, no es ilógico que se anuncie que todos los hombres son filósofos (Antonio Gramsci, “El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce”).

Todo hombre es filósofo en la medida en que busca una respuesta a las principales cuestiones existenciales. La aproximación a la verdad, sea desde la honestidad o desde la manipulación ideológica, configura una determinada concepción del mundo que se convierte en el principio y fundamento rector por el que cada uno gobierna su existencia. Sin embargo, si uno es consciente y crítico respecto al conocimiento de uno mismo y de la realidad se encuentra en disposición de encontrar aquella huella que muestra la senda que conduce hacia el auténtico ser. (más…)