Archivos de la categoría ‘Matrimonio’

No sorprende la autorización a un hombre y dos mujeres a casarse. Cuando se abre la puerta a lo moralmente inconcebible, el reconocimiento de las uniones entre personas del mismo sexo, sus posibilidades reales carecen de límite por el simple y funesto hecho de que deja de considerarse inmoral. El tiempo presente muestra que en muchas personas no sólo no hay un concepto correcto, sino ni siquiera un concepto claro y definido de cualquier cosa; la infecunda y vacía palabrería difunde y disuelve la capacidad mental para reflexionar y considerar las realidades más profundas, fundamentales y trascendentes del ser de la persona humana.

Hoy, la grotescamente confusa y superlativamente vaga opinión fundamentada mediante una ética del sentimiento logra cambiar las cuestiones más radicales de la antropología humana. Antes de lanzarnos con apasionante audacia a opinar sobre temas tan concretos y relativos a la ontológica naturaleza del hombre es necesario un tratamiento riguroso y una detenida consideración de la sexualidad humana. Dicho esto, el primer argumento es taxativo: El matrimonio es una institución esencialmente heterosexual, monógama y la única que debería ser válida y reconocida por el Estado. La misión del derecho es la protección de la realidad natural. El matrimonio es el sexo institucionalizado y el sexo, es una evidencia empírica, exige, para que exista consumación, la relación por oposición. El matrimonio es el proyecto de vida en común, con carácter de exclusividad y perpetuidad, entre un varón y una mujer que merece protección jurídica porque su relación supone el desarrollo natural de la sexualidad y porque dicho ejercicio conduce a la generación de vida, a la continuidad familiar y al mantenimiento de la sociedad. Por esta última razón, porque la relación va más allá de los muros del hogar, la unión entre el hombre y la mujer merece ser institucionalizada con exclusividad cerrándose la puerta a todo otro tipo de uniones. (más…)

El olor a sábanas limpias puede significar diferentes cosas a otras personas. Recuerdo un amigo que se obsesionó por este detalle durante una fase de promiscuidad. Cada vez que tenía una aventura de una noche, nada más despedir por la puerta a sus amantes, se iba corriendo hacia la cama para quitar las sábanas y ponerlas en la lavadora de inmediato. Afirmaba que no quería notar ningún rastro de sus amantes casuales. No obstante, ahora que se encuentra inmerso en una relación monógama, cambia las sábanas con menos frecuencia porque quiere recordar la presencia de su pareja en su cama tanto como sea posible. Cuando uno está enamorado, estos pequeños recordatorios significan mucho”.

Este párrafo, que forma parte de la entrada de un blog de ‘El País’ titulada “El morbo de la monogamia”, invita a un interesante análisis de la visión actual de la sexualidad en la que se prioriza el yo por encima de la donación misma del propio ser. Así, dos supuestos amantes convierten el acto sexual en una autosatisfacción compartida en la que ambos deciden usarse mutuamente para poner fin a una impulsiva necesidad. En este contexto no hay la unión de un yo que se dona a un tú y viceversa, sino el encuentro de un yo con otro yo que se cosifican mutuamente y utilizan sus cuerpos por un tiempo determinado con el fin de procurarse un placer fugaz – ya no hablo aquí de esos encuentros marcados por la transacción económica –. (más…)

Carolina del Norte se convierte en el 30º estado que incluye la prohibición de las uniones homosexuales en su Constitución, tras un referendum que alcanza el 61% de los votos, con una idea clara: “no estamos en contra de las personas homosexuales, estamos a favor del matrimonio”, que va muy en la línea de lo que dije hace unos días: “Equiparar la unión entre personas homosexuales con el matrimonio no es un gesto de igualdad ni de justicia. La igualdad radica en que todos los hombres gozan de la misma dignidad por el mero hecho de ser personas humanas. La persona con tendencia homosexual no tiene ninguna discriminación en cuanto persona pues puede contraer matrimonio en la misma condición que una persona heterosexual: puede casarse con una mujer si es varón o con un varón si es mujer. Sería discriminatorio si no pudiera contraer lo dicho por su orientación homosexual, pero esta discriminación no existe. De este modo Carolina del Norte recoge que “el matrimonio entre un hombre y una mujer es la única unión válida y reconocida en este Estado”. (más…)

La maternidad

Publicado: 6 mayo, 2012 en Familia, Matrimonio, Mujer

En un tiempo en el que destaca la pérdida del sentido trascendente de la existencia humana en el que el aborto deviene fuente de derecho, es causa de alegría la existencia de padres y madres que comprenden que la vida no es una idea abstracta sino una realidad empírica que muestra que cada ser humano es el supuesto individual de naturaleza racional. Desde el instante mismo de la fecundación nos encontramos ante una nueva realidad humana, distinta a la de sus progenitores, con su propio patrimonio genético y su sistema inmunológico. El nuevo ser humano no es una mera vida sino que es una vida humana real que influye y media en el organismo de la madre en defensa y en ejercicio de su evolución.

En el seno de la madre no se encuentra una vida potencial sino un ser humano lleno de potencialidades a desarrollarse: “No hay personas potenciales; las personas tienen potencias o capacidades. Las personas pueden desarrollarse, pero ninguna cosa se transforma en una persona. Alguien no llega a ser tal por vía de procedencia a partir de algo. La persona no es el resultado de un cambio, sino de una generación” (Spaemann, “Persona y derecho”). Desde el momento de su concepción el ser humano es un continuo en el que no surgen saltos cualitativos sino la paulatina realización de su proyecto personal. Madres, en vuestro seno no hay un algo sino un alguien; un milagro que supera al propio hombre pero una realidad tan aplastante que convierte al ser humano en coparticipe de la creación como generador de vida humana en su vocación al amor. (más…)

Al PSOE parecen molestarle las palabras del ministro de Justicia, el señor Alberto Ruíz Gallardón, que afirma que la libertad de la maternidad es la que hace a las mujeres “auténticamente mujeres”. La maternidad es, no hay duda, una de las facetas más enriquecedoras de la vida de la mujer – A la señora Patricia Hernández, diputada socialista, le recomiendo la lectura de Paula de Isabel Allende –. Sin embargo, es rechazada por determinado sector de la sociedad, de modo especial por cierto feminismo, que interpreta que estampa la sumisión de la mujer (F. Engels, Origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, 1884 y Simone de Beauvoir, El segundo sexo, 1949). (más…)

La delegada del gobierno en Madrid, la señora Cristina Cifuentes, y el presidente del Pleno del ayuntamiento de la capital, el señor Ángel Garrido, se muestran partidarios de reconocer el derecho de adopción a las parejas homosexuales, hecho que supone una injusticia y una substracción del derecho del niño a tener un padre y una madre. Las personas con tendencia homosexual gozan de la misma dignidad que cualquier otro ser humano, sin embargo ningún hombre tiene derecho a obtener aquello que no le pertenece y negárselo no supone ningún tipo de discriminación. (más…)

Me quedo patedefuá cuando leo que en 2010 se registraron en España un total de 102.933 divorcios, buena parte de ellos tras quince años de relación. No obstante, las explicaciones que dan los especialistas reflejan que la nuestra es una sociedad relativista, hedonista y altamente individualista en la que se prima el bienestar. Si leen el artículo que aquí se enlaza leerán palabras como crisis económica, aburrimiento, estrés o un buen sueldo, pero en ningún momento hallarán el término amor, que es el que en realidad da sentido al matrimonio. (más…)

Quien conoce bien la Sagrada Escritura sabe que ésta se inicia con la creación de Dios en el libro del Génesis y termina, en el libro del Apocalipsis, con las bodas del Cordero en el que Dios se desposa con la humanidad salvada. El matrimonio es obra y gracia de Dios. En el ya citado libro del Génesis contemplamos esa complementariedad – de la que ya he hablado en este blog muchas veces – entre el hombre y la mujer – ambos creados a imagen y semejanza de Dios – cuando el primero expresa ante la visión de la segunda: “Esta vez si que es hueso de mis huesos y carne de mi carne” (Gen 2, 23). El hombre y la mujer que son fruto de un acto creador, libre y amoroso de Dios también están abiertos a la vocación del amor, que es la donación absoluta del ser. (más…)