Archivos de la categoría ‘Literatura’

La obra de Tolkien sigue un esquema teológico que inaugura el Silmarillion con el enunciado de la Creación en el Ainulindalë y en el Valanquenta. Se describe una Edad de oro en la que los dioses conviven con los elfos y con los humanos. Sin embargo, del mismo modo que en el relato bíblico, el hombre transgrede la voluntad divina causándose la ruptura de la Alianza establecida. Los mitos y los relatos que nos presenta el Silmarillion presentan la Caída y la entrada del mal, cuya lucha con el bien será un punto capital de la narración contenida en El Señor de los Anillos. (más…)

Hoy se presenta en la librería Claret de Barcelona el libro de Jesús Bastante, «Y resucité de entre los muertos», del que hablé hace unos días en Opus Prima. Para quien no lo sepa, a modo de diario íntimo, el propio Jesucristo retrata los instantes posteriores a su resurrección desde la salida del sepulcro. El autor, a quien no le tiembla el pulso a la hora de ponerse en la piel del Mesías y de “inventarse” el misterio de la resurrección, nos revela que “no se trata de un trabajo de teología, ni de un estudio sesudo acerca de la Resurrección… Es, ni más ni menos que una novela”. Desde luego, estamos ante un “experimento literario”, una tentativa innecesaria, que roza la herejía.

En la mesa de presentación, el señor Bastante, famoso por sus constantes amonestaciones a los obispos, se encontrará arrullado por dos figuras de esas que guisan la fe a su manera: Oriol Domingo, periodista en ‘La Vanguardia’ de cuestiones religiosas, y Sor Lucía Caram, una dominica contemplativa que frecuenta los platós televisivos y que hace una muy calamitosa síntesis de una novela que considera “las memorias del resucitado”:  “Un Jesús entrañable, que siente nostalgia, ¡una profunda nostalgia!, y que sufre en su cuerpo resucitado –una paradoja curiosa-, la lucha porque ha de marchar y le “duele”, porque se llego a encontrar tan bien entre los hombres y mujeres, ¡tan a gusto en este domicilio en el que se cansaba, tenía hambre, sed, tocaba, sentía!”. (más…)

La obra Tolkien es fundamentalmente religiosa (R. Evans, J.R.R. Tolkien, 1972). En una carta al poeta W. H. Auden le revela que “con respecto a El Señor de los Anillos… no me siento obligado a que mi historia se ajuste a teología cristiana formalizada, aunque en realidad mi intención era que resultara conforme al pensamiento y a la creencia cristiana”. Ciertamente, aunque algunos especialistas encuentran paralelismos concretos entre la obra de Tolkien y la Sagrada Escritura, pienso en el doctor Kilby, su dimensión teológica, existente, no se encuentra enteramente explícita si bien son notorios aspectos fundamentales de la religión cristiana: la libertad de las creaturas, la moralidad de los actos entroncados a su fin último, y la relación del mal y el bien en la caída (Sauron, Saruman…) o en la santificación (Gandalf, Frodo…). (más…)

El señor Jesús Bastante ya no se conforma con escribir en su blog lo que deben decir los obispos, sino que incluso se atreve con una novela sobre la resurrección de Jesucristo escrita en primera persona. Al margen del nulo valor religioso y del escaso interés intelectual que pueda atesorar dicha ficción es de rigor la denuncia, por herética, de esta entelequia porque lo que distingue al Anticristo es el hecho de que habla, como no, en su propio nombre. Jesucristo, cuyo signo es la comunión con el Padre, siempre habla, desde su posición de Hijo, en nombre de Dios y nunca en nombre propio. Tampoco ningún evangelizador habla en nombre propio ni, mucho menos, se encarna en la figura del Mesías (Jn 5, 43; 16, 13). (más…)

 

La historia comienza con un huracán que representa la ruptura de la simbiosis existente entre la palabra y el mundo, tal vez la crisis del pensamiento moderno. La realidad resta cubierta por un velo gris donde los libros no son más que cadáveres esparcidos por la fuerza expansiva del ciclón, que porta el silencio que consume la seguridad que ofrecía antes la palabra – Hugo von Hofmannsthal, Carta de Lord Chandos –. El rostro del señor Morris Lessmore se exhibe doliente y afligido ante las páginas en blanco de su libro, ahora mudo. Su semblante recuerda a Buster Keaton, aquel genial actor que brilló, precisamente, en el tiempo en el que el cine y la palabra no se avenían.    (más…)

En el capítulo XXIV de Parerga y Paralipómena Schopenhauer señala que “lo que leemos, lo piensa otro por nosotros” pues “al leer se nos priva en gran parte del trabajo de pensar”. Es muy posible que halla razón en lo que afirma, pues quien lee corre el peligro de la indigestión intelectual – uno, en cierto modo, puede convertirse en lo que lee –. Es suficiente con atender a la amplia amalgama de libros que se extienden en las estanterías de los supermercados para corroborar el posible empacho que pueden producir la legión de libros malos, nocivos incluso, que se encuentran a la venta. (más…)

Si me preguntarán por un autor literario cuya obra valiera la pena recurrir como guía de vida recomendaría encarecidamente a Dostoievski, quien supo vencer el nihilismo engendrado por Nietzsche, autor que no se guardó de piropear al psicólogo de la literatura en El crepúsculo de los ídolos. Quizás suene pretencioso o cubierto de cierta exageración decir que el genio ruso comenzó también su andadura espiritual con un retiro – deportación – en el ‘desierto’ de Siberia durante cuatro años, número muy bíblico por cierto. Sin duda, en una época, la nuestra, marcada por el materialismo y el relativismo es una elección acertada dejarse aleccionar por sus narraciones para alejarse de toda zozobra. (más…)

                                                                   

Estas dos últimas semanas he estado en Barcelona junto a la familia y he tenido la oportunidad de releer algunos libros de mi estantería, entre ellos Un cor grec: memoria i notes d’un viatge de Sussana Rafart. En 1933 se realiza un crucero Universitario por el Mediterráneo promovido por la Universidad de Madrid. El viaje es entendido como un curso de humanidades en un barco, donde se encuentran catedráticos, profesores y excelentes estudiantes universitarios. El viaje genera escritura: conferencias, diarios de estudiantes y un documental rodado por Arturo Ruiz Castillo y Gonzalo Menéndez Pidal. Entre los estudiantes catalanes destaca Salvador Espriu. El viaje acontece durante la Segunda República. La  futura llegada de la guerra civil afectó, en distinto modo, a todos los intelectuales que participaron en esta novedosa iniciativa universitaria. Muchos de ellos tuvieron que cambiar el rumbo de sus existencias. En la primera parte habla de teoría poética, de autores y artistas europeos ligados al mito griego (Delacroix, Víctor Hugo, Fréd Boissonnas); de autores clásicos y contemporáneos vinculados a determinados parajes, de educación y educación para el viaje. En la segunda parte se hace referencia a la travesía particular de la autora: la experiencia que supone el encuentro con la tierra antigua. (más…)