Archivos de la categoría ‘Leibniz’

Leibniz (VIII)

Publicado: 8 abril, 2010 en Leibniz

Leibniz sostiene que la sustancia individual es activa, pero que esa actividad no debe concebirse como la actividad de los cuerpos, que es la capacidad que tienen para poner en movimiento a otro cuerpo, sino como la actividad de los espíritus, que es la capacidad que un espíritu tiene para conocer y apetecer. Así, cuando habla de los tipos de actividad de las sustancias individuales, dice que esa actividad es perceptiva y apetitiva: todas las sustancias individuales perciben y apetecen – aquí, el ‘cogito’ cartesiano le sirve de apoyo para aclarar la noción de actividad propia de la sustancia individual –. Dado que cada sustancia individual refleja el universo entero desde su propio punto de vista, toda sustancia individual goza de percepción, si por ella entendemos aquella actividad interna de la sustancia individual “que representa las cosas externas” (Principios de la naturaleza y de la gracia), es decir, que las hace presentes. (más…)

Leibniz (VII)

Publicado: 4 diciembre, 2009 en Leibniz

El universo no es una suma de sustancias individuales desconectadas unas de otras, sino un conjunto de sustancias individuales que se relacionan. Ciertamente, cada sustancia individual desarrolla su actividad con total autonomía con respecto a als demás, pero no con independencia de la actividad de Dios, que es su creador y que ha dispuesto que la actividad de cada una de las sustancias individuales se despliegue de acuerdo con la actividad de las otras, es decir, se da una armonía preestablecida (Monadología). (más…)

Leibniz (VI)

Publicado: 28 noviembre, 2009 en Leibniz

“Cuando muchos predicados se atribuyen a un mismo sujeto y ese sujeto no se atribuye a ningún otro, se llama sustancia individual” (Discurso de metafísica). Sustancia individual es, para Leibniz, aquello que hace de sujeto de muchos predicados sin que él sea predicado de ningún otro sujeto. El predicado se atribuye al sujeto con verdad, porque, parcial o totalmente, es idéntico al sujeto, por lo que está contenido en él – en el sujeto – explícita o implícitamente. De manera que quien tuviera un conocimiento completo del sujeto conocería a priori, sin la necesidad de recurrir a la experiencia. Por esto no es de extrañar que Leibniz diga que la sustancia individual es “un ser completo” (Discurso de metafísica) del que se atribuye lo pasado, lo presente y lo futuro. Muchas otras veces Leibniz también habla de la sustancia individual como aquello que sirve de sustrato (Principios de la naturaleza y de la gracia). (más…)

Leibniz (V)

Publicado: 26 noviembre, 2009 en Leibniz

Siguiendo a Aristóteles, Leibniz se muestra partidario de la pluralidad de sustancias, pues no sólo parece evidente que pensamos – como decía Descartes -, sino que también parece obvio que ‘pensamos algo’, incluso diversas cosas entre sí, lo que hace considerar que en el cogito está incluida la pluralidad de sustancias. Leibniz intrododuce un nuevo concepto de sustancia individual. Las sustancias individuales son seres dotados de unidad de simplicidad (Monadología). La sustancia individual no es otra cosa que una sustancia simple, es decir, que carece de partes. De esto se siguen una serie de consecuencias que veremos. (más…)

Leibniz (IV)

Publicado: 17 noviembre, 2009 en Leibniz

En los días de Leibniz la física de Aristóteles era despreciada porque se consideraba que la forma sustancial no servía para explicar los fenómenos físicos particulares y que era necesario echar mano de la extensión y el movimiento local, conceptos fundamentales del mecanicismo. Leibniz se dejó arrastrar por este influjo reformador, aunque muy pronto lo abandonó, ya que descubrió que detrás de la extensión y el movimiento hay algo que no se reduce a ellos: la unidad y la actividad. Estas funciones son propias de la forma sustancial. (más…)

Leibniz (III)

Publicado: 12 noviembre, 2009 en Leibniz

Leibniz sostiene que nada procede de la experiencia, sino que todo es innato. Para expresar este innatismo introduce una corrección en un viejo aforismo clásico que dice: “Nada hay en el entendimiento que no proceda de los sentidos”. La corrección de Leibniz reza: “Nada hay en el entendimiento que no proceda de los sentidos, salvo el entendimiento mismo”. Si el aforismo clásico nos dice que todo procede de los sentidos y que, consecuentemente, nuestro entendimiento es totalmente pasivo frente a ellos y se limita a recibir lo que la experiencia le dicta, como si fuera un papel en blanco en el cual no hay nada escrito; el aforismo de Leibniz, en cambio, nos dice que nuestro entendimiento es una potencia activa capaz de desarrollar toda una serie de potencialidades que hay en ella. Por esta razón Leibniz compara nuestro entendimiento no con un papel, como Locke o Hume, sino con un bloque de mármol con vetas que parecen prefigurar la imagen de un determinado personaje, por ejemplo el Moisés. Este ejemplo pretende significar que las verdades son innatas, que están en nosotros como la imagen de Moisés está en un bloque de mármol veteado, es decir, como inclinaciones, disposiciones, hábitos o virtualidades (Nuevos ensayos sobre el entendimiento humano, prefacio, G. V, 45). En consecuencia las verdades están en nuestro entendimiento, pero no de un modo actual, sino virtualmente, como en Descartes. (más…)

Leibniz (II)

Publicado: 9 noviembre, 2009 en Leibniz

Los escritos Característica universal y Disertación sobre el arte combinatorio han servido para que los historiadores de la lógica califiquen a Leibniz como el fundador – no como el constructor, papel que reservan para Boole – de la lógica simbólica. Su objeto era reducir todas las proposiciones a unas pocas primitivas y combinarlas de modo que resultasen todas las proposiciones posibles. (más…)

Leibniz (I)

Publicado: 7 noviembre, 2009 en Leibniz

Gottfried Wilhelm Leibniz estudió filosofía en la Universidad de Leibzig, donde tuvo como maestro al aristotélico Jakob Thomasius, bajo la dirección del cual escribió en 1663 una disputación metafísica Sobre el principio de individuación. Después estudió matemáticas en la Universidad de Jena y derecho en la Universidad de Altdorf. En 1672 se traslada a París, donde conoce a los filósofos Arnauld y Malebranche y al matemático Huygens, que causa sobre él una tremenda influencia. Luego viaja a Londres, donde toma contacto con Newton y es nombrado miembro de la Royal Society. En 1676, ya en Holanda, entra al servicio de la corte del duque de Hannover, primero como bibliotecario; después, como consejero e historiógrafo oficial. (más…)