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Desde mis tiempos de estudio de filosofía en la Universidad de Navarra permanece en los archivos de mi memoria la definición ‘el hombre es una sustancia individual de naturaleza racional’ que ofrece Boecio en “Liber de persona et duabus naturis, Contra Eutychen et Nestorium”. ¿Qué entendemos por sustancia individual? Con este concepto filosófico se resalta la individualidad de la persona, la incomunicabilidad de su ser; es decir, lo que está-en-sí y no en-otro. El ser humano, el sujeto Sócrates, es único. (más…)

¿Quién es el hombre? Parte I

Publicado: 25 diciembre, 2013 en Antropología, Pensamiento

¿Quién es el hombre? Podremos decir poco o mucho, pero es el único ser viviente que puede afirmar y escribir “todos los hombres desean por naturaleza saber” (Aristóteles, “Metafísica”). El hombre posee una cualidad que sólo es común a su especie, la razón, que permite conocer y, sobre todo, conocerse a sí mismo. Y el conocimiento y la verdad no son realidades intrínsecas del mundo, sino que son trascendentales y eternas. Desde los comienzos de la conciencia el ser humano toma una dirección existencial distinta a la de los demás seres vivientes. Mientras los primeros nacen y mueren encontrando la perfección y plenitud de su ser en el mundo mediante el desarrollo de su instinto, la persona, insertada en el mundo, busca su perfección más allá de éste, en el conocimiento de la verdad, trascendental y eterna, donde descansa, muy posiblemente, la respuesta a la pregunta inicial.

La cuestión del hombre se experimenta en el mundo, pero lo trasciende. Si a los demás seres vivientes les basta el desarrollo del instinto para ser según su naturaleza, el desarrollo de las tendencias no es suficiente en el hombre para realizar con perfección su forma de ser. Su estatuto ontológico demanda el imperativo de autenticidad para ser verdaderamente quien debe ser; así, condenado a la libertad (Sartre, “El ser y la nada”), se ve abocado a elegir en todo momento su forma de ser, y ésta reclama la necesidad humana del conocimiento de sí mismo del que hacíamos referencia con anterioridad y que constituye una ley moral. (más…)

FemenNo deja de sorprender la divergencia de criterio ético en una misma persona. Esta, defiende con ahínco la igualdad entre el hombre y la mujer e incansable trabaja para eliminar el sexismo de la sociedad; sin embargo, no duda, para ello, en utilizar los atributos físicos propios de su feminidad. Este es el caso de ‘Femen’, el grupo feminista ucraniano célebre por sus acciones de protesta en top-less. Ante esta aparente contradicción ética pregunto: ¿es posible estar en contra del turismo sexual, de la prostitución, del sexismo y, al mismo tiempo, reivindicar la dignidad de la mujer mediante el desnudo?

Desconozco el motivo por el que este grupo – y otros – de protesta feminista decide reivindicar los derechos de la mujer mediante el desnudo; no obstante, ¿no es incoherente esta actitud en alguien que pretende dignificar la persona del ser humano? ¿La reivindicación de un derecho justifica que se cosifique el propio cuerpo? Quizá alguien tilde de exagerada y/o arcaica esta observación, aunque tendrá que demostrarme el por qué, pues es preciso señalar, de inicio, que el cuerpo que cada sujeto llama suyo no se posee del mismo modo que los zapatos que calza ni se maneja del mismo modo que un vehículo, sino que es una realidad intrínseca que constituye el propio ser: ese cuerpo no es mío, ese cuerpo soy yo. (más…)

El hombre, por un lado, es un ser excepcional que ocupa un lugar privilegiado en la naturaleza porque no pertenece propiamente a ella, sino que tiene otra segunda, la cultura (Paul Ricoeur), por la que se convierte en ese animal admirable (Pico della Mirandola) capaz de contemplar el mundo y de reflexionar sobre sí mismo; es ese ser que, por su libertad, se abre de modo irrestricto a la realidad trascendiéndola. Por otro lado, es un animal social o político, su vida y todas sus actividades se encuentran concidionadas por el hecho de que vive junto a sus semejantes, con los que se organiza y gobierna en vistas al bien común. Pero la vida activa del hombre no sólo es acción – praxis –, sino que también es discurso – lexis –, es decir, es “el agente de grandes acciones y el orador de grandes palabras” (Homero, “Ilíada”).

Quiero ocuparme aquí del hombre en cuanto zoon logon ekhon, en cuanto capaz de discurso, pues si bien entendemos que es un ser político, que se ocupa de las cuestiones de la sociedad, hemos olvidado o se olvida que vivimos junto con los demás mediante la palabra que exige, ineludible, el diálogo. Hoy, el discurso se ha convertido en un instrumento de persuasión que se ejercita, no en pocas ocasiones, con fuerza y violencia; con lo que la persuasión se transforma en mandato o en coacción cuando su único fin es que los seres humanos hablen entre ellos en vistas al bien común (Hannah Arendt, “La condición humana”).   (más…)

Un titular de este viernes en el rorativo ‘The Guardian’ me llama poderosamente la atención más allá de la noticia: “Quiero que el mundo sea mejor, sobre todo para las mujeres”. Si queremos que el mundo, la sociedad en definitiva, sea mejor hay que apostar con decisión por el primado del hombre, pues la razón más alta de la sociedad es el reconocimiento de la incondicional dignidad del ser humano por el simple hecho de que sin él y sin la materialización de su bien mayor, que es común, no hay sociedad. La verdadera sociedad se realizará con la comunión plena entre todos los hombres mediante la virtud de la caridad o no se realizará y el deseo de un mundo mejor no será más que utopía, pues la humanidad es sólo una y ningún problema humano, aunque sea el de una sola persona, puede ser ajeno para alcanzar el bien común o ese deseado ‘mundo mejor’.

Las circunstancias nunca pueden ser una excusa ni un impedimento para practicar la caridad, que supone amar a los demás, como mínimo, con el mismo amor que uno profesa hacia sí mismo, por la sencilla razón de que la soledad, el dolor, la tristeza… pueden lograr que por nuestra falta de fuerza de voluntad no vayamos más allá de nosotros mismos, que no trascendamos nuestro mundo interior y no descubramos el sentido de un mundo, el humano, que sólo es realizable en compañía de nuestros semejantes. El amor, por tanto, intuyo, sólo es realizable si se transforma en una actitud ética que comporta como fin último la consecución del bien común en la contemplación de que mi bien es un bien para y junto con los demás, la entera humanidad. (más…)

Entre 2009 y 2011 la policía detectó en España a más de 4.000 víctimas de trata de seres humanos con fines de explotación sexual. No obstante, la cifra se queda corta, pues según los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, en España sólo se detecta una de cada veinte víctimas. La explotación sexual de inmigrantes ilegales es, junto al tráfico de drogas, uno de los negocios criminales más lucrativos según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, pues genera alrededor de 32 mil millones de dólares anuales.

La brecha cada vez más pronunciada entre los países ricos y pobres causa un mayor flujo migratorio de personas cuyo objetivo inmediato es alcanzar una vida con mayores oportunidades, si bien en muchas ocasiones supone exponer la propia vida. Esta situación es una fábrica perfecta para el crimen organizado que trata a estas personas, mujeres y niñas, cual otra mercancía cualquiera para su beneficio. Sin embargo, el mayor responsable de esta lacra es la concepción utilitarista que no concibe a la persona como un fin en sí misma, sino como un medio y, como bien dice un comentario de una lectora en la noticia publicada por ‘El País’: “sino existieran tantos consumidores de este oficio, seguramente no existiría la esclavitud sexual, ni de niños ni chicas, ni jovencitos. Pero ahí van esclavos de sus instintos a someter a otros sin importar su condición”. (más…)

 

Maltratar el cuerpo’ es un interesante artículo de Enric Vila que invita a una serena reflexión. Con frecuencia se presenta la justificación “es mi cuerpo y puedo hacer lo que quiera con él” en quien se realiza un tatuaje, un piercing o una intervención quirúrgica por una simple cuestión estética. Sin embargo, aquel cuerpo que cada sujeto llama suyo, que se presenta como una realidad constitutiva de su entidad personal, no se posee del mismo modo que los zapatos que se llevan puestos. El cuerpo es una realidad intrínseca que forma parte del propio ser. Ese cuerpo soy yo. (más…)