La democracia: horizonte que debe permitir a todos los hombres vivir en concordia

Publicado: 25 enero, 2014 en Ética y Moral, Política

votoLa democracia es el horizonte político y cultural que debe permitir a todos los hombres sin distinción, entendidos como lo que son, un fin en sí mismos, razonar y actuar en concordia. Este valor de la democracia debe ser aceptado y defendido por todos en cuanto su fin es procurar el bien común en el reconocimiento de la incondicional dignidad de la persona, formulada en la Declaración de los Derechos Humanos. En este sentido, la ausencia de democracia en la acción política conduce a la exclusión a una parte de los integrantes de la sociedad considerándolos, quizá, de un estrato inferior o ciudadanos vasallos.

Somos buenos sólo en contacto con los otros, por tanto, la civilización es como uno trata a los demás seres humanos, y somos verdaderos humanos en la medida en que el otro me reconoce como semejante y viceversa. Somos seres sociales que para vivir una vida plenamente humana requerimos de la presencia del otro y configurar conjuntamente con él una vida humana que sólo puede ser social, comunitaria. Por tanto, la política debe ser humanista y abierta a la integración de todos los miembros que configuran la sociedad por el bien común, de lo contrario, la civilización desaparece en beneficio de una realidad injusta y totalitaria.

La felicidad humana se alcanza en sociedad, por tanto, la plenitud es el bien común. Éste, para ser una realidad, requiere la defensa de la democracia y de las formas que la posibilitan, sólo así se garantiza que los hombres puedan vivir en paz comprendiendo la pluralidad de los puntos de vista existentes y abordando conjuntamente los asuntos humanos. Si la acción política es la esencia de la libertad humana (Hannah Arendt, “De la historia a la acción”, p. 48), la democracia es el sistema político más humanista, en cuanto que es la que mejor garantiza el reconocimiento de la incondicional dignidad de la persona y la posibilidad de que cada ciudadano alcance su finalidad propia. La democracia para existir exige el diálogo entre iguales, y una de las manifestaciones más particulares de este diálogo es el sufragio, que en última instancia es la voz de cada ciudadano.

Por el contrario, cuando el diálogo es inexistente en la acción política, ésta es entendida como la forma de poder que permite la dominación del hombre por parte del mismo hombre y la democracia deriva en una forma de totalitarismo en la que el poder descansa en manos de una persona u oligarquía, pues en cuanto hay una neta distinción entre gobernantes y gobernados aparece la desigualdad que se traduce en despotismo. Sin embargo, este no es el fin de la acción política ni de la democracia, sino el bien común que parte del concierto existente entre todos los miembros que configuran la sociedad, y una de sus expresiones, ya mencionada, es el voto en las urnas. Sólo hay democracia y un poder verdaderamente justo donde todos los ciudadanos se unen para establecer conjuntamente el programa vital que permita, no exento de error, la consecución del bien común, en el reconocimiento, comprensión y deliberación de los distintos puntos de vista existentes.

comentarios
  1. Cristina Bec dice:

    Una entrada muy interesante, Joan, ojalá descubramos la importancia de la democracia y de cuidar sus formas para el bien de todos.

  2. Saludos Cristina, gracias por comentar, esperemos que sí. Un saludo.

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