Ética y felicidad (I)

Publicado: 16 enero, 2014 en Ética y Moral

La libertad humana no es absoluta, sino finita, situada en el tiempo y en un contexto histórico-cultural. La libertad del hombre es situada y, además, se encuentra determinada en origen por su naturaleza ontológica a un fin último, la felicidad. Al hombre no le es dada e impuesta la forma de su vida, sino que por su libertad tiene que elegir en todo instante la suya. Pero si bien puede elegir fines, hay uno que no es objeto de su elección, y éste es la mencionada felicidad.

La felicidad, que es el sentido o fin último de la vida, no es un fin elegido por el hombre, sino que es un fin que le es dado al hombre con su naturaleza humana. Por su estatuto ontológico, por el mero hecho de ser persona, el ser humano busca en el conjunto de su obrar la felicidad o la plenitud del ser, que corresponde a una vida propiamente humana. Así, el fin del hombre, la felicidad, no se encuentra en las distintas cosas que pueden presentarse a los sentidos, sino en el sentido y carácter unitario de todas sus acciones, aunque uno no sea consciente de ello.

La felicidad no es un fin que puede o no elegir cada hombre concreto ni es el medio para alcanza otra forma de vivir, sino que es el fin último propio de cada persona por el hecho de ser miembro de la especie humana y hacia el que desembocan intencionadamente todos los otros fines particulares, pues todo lo que elegimos y hacemos es en vistas a la felicidad (Aristóteles, “Ética a Nicómaco”, I, 12). De este modo, la felicidad es un fin humano universal y el punto cardinal de la acción del hombre. No obstante, por la libertad la persona descubre, por experiencia, que sus decisiones apuntan, en muchas o pocas ocasiones, a una felicidad aparente, no verdadera.

El camino que apunta a la verdadera felicidad no es fácil de descubrir, pues hay quien jamás lo encuentra. Sin embargo, existen diversos indicadores que nos muestran por dónde puede hallarse. Platón, en sus distintos diálogos, señala que el amor humano tiene la tendencia innata por poseer el bien de modo perpetuo. Así, descubrimos qué camino no conduce a esa felicidad en la que confluyen todos los fines particulares cuando las acciones no reportan más que frustración y desazón. Además, si la felicidad es un fin humano necesario se debe también a que el hombre, por su naturaleza ontológica, es un fin en sí mismo, del que nadie puede servirse para instrumentalizarlo en vistas a otro objetivo, pues su único objetivo real y trascendente es la finalidad propia. Que el hombre sea un fin implica que uno para alcanzar la felicidad debe tratar a la persona del otro como el fin que es en todas sus acciones, respetando y promoviendo su finalidad. De este modo, cada persona, en la búsqueda de su propio bien, tiene la necesidad intrínseca de hacer el bien de los demás, así se alcanza lo que llamamos bien común.

También, porque el hombre es un ser eminentemente social, la felicidad también tiene un componente social. No obstante, esto parece y resulta un bien nada fácil de alcanzar pues, no nos engañemos, experimentamos una fuerte atracción por los bienes aparentes que captan los sentidos – que no reportan felicidad, sino frustración en cuanto que su bien perece con gran rapidez – y que alimentan y fortalecen el egocentrismo (vanagloria), donde el bien de los demás no presenta una atracción forzosamente necesaria. Sin embargo, si el bien común es un camino arduo de alcanzar, por su falta de inmediatez, el hombre sensato que busca su felicidad en su interior y no en las cosas; así, estima el amor del otro por encima de los bienes materiales que, por sí mismos, no reportan nada a la existencia humana. Y esto último es el gran pesar de muchos que, quizá inconscientes, quieren con valor de fin aquello que sólo tiene valor de medio.

comentarios
  1. […] Ética y felicidad (I… on ¿Feliz por quién eres o por lo… […]

  2. Lo anterior indica que no es posible considerar a los valores como innatos en el ser humano sino que estos se adquieren durante la vida y muy estrechamente ligados a la sociedad donde se desarrollen los individuos. Estos reflejan los valores de la sociedad a través del prisma de sus necesidades, intereses y fines, por eso existen diferencias e incluso, antagonismos entre los valores sociales y los valores de ciertos individuos y grupos , lo que se hace más perceptible cuando ocurren cambios de significación en las condiciones de existencia de las personas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s