¿Yo, robot?

Publicado: 25 enero, 2013 en Pensamiento

robotÉste artículo del rotativo ‘Corriere Della Sera’ invita a reflexionar sobre la instrumentalización del ser humano y la posible perversión de los medios y los fines en la cultura contemporánea. El hombre, cabe suponer, genera tecnología para emplearla como instrumento de las necesidades y exigencias humanas y no para ser reemplazado por ésta convirtiéndose en útil desechable. Es la máquina la que debe ajustarse a la naturaleza del hombre, pero en la sociedad del consumo es más bien éste el que se ajusta a un medioambiente de máquinas, con lo que se degrada el valor de la persona humana, perfectamente expresada en aquella fórmula kantiana por la cual la incondicional dignidad humana procede de ser, la persona, un fin en sí misma – gracias a la libertad trascendental el hombre se autoposee – y no un medio.

Si insisto en la importancia del primado de la persona es porque sólo desde esta posición, que descansa en una fundamentación ontológica, el hombre es reconocido como medida de todas las cosas que existen y, en consecuencia, resta al margen de toda relación medio-fin, puesto que es el único fin en sí mismo que puede emplear todas las realidades como medio para la consecución de su plenitud en la realización de su proyecto personal. Si se pierde de vista que la incondicional dignidad del hombre procede de su estatuto ontológico, es decir, que es digno por el mero hecho de ser un individuo de la especie humana, el hombre puede llegar a hacer del hombre cualquier cosa, tratarlo como un medio o instrumento e incluso ofrecerle el trato propio de las bestias.Y es que toda atrocidad contra el ser humano no procede de ver al hombre como persona, sino como ‘judío’, ‘homosexual’, ‘cristiano’… sólo como blanco del odio y la ira se le puede degradar.

Cuando se olvida el primado del hombre se envilece la dignidad de la persona humana y se pierde de vista el sentido último de la existencia. En ese instante nos convertimos en sujetos a la deriva que zozobran en la vivencia de la nada del ser. Todo pierde su valor y medida y toda pregunta sobre el hombre no trasciende a la idea, reduccionista, de que no somos más que una serie de procesos físico-químicos y biológicos. El hombre se cosifica a sí mismo convirtiéndose en otro medio e instrumento. Ante esta situación es imposible el respeto absoluto de la persona humana si no es por referencia a Dios, que hace respetable al hombre frente a los demás creándolo a su imagen. Así, la pregunta qué es el hombre sólo alcanza su máxima extensión si se entiende que la persona humana es un abosluto relativo que depende de un Absoluto radical que está por encima de ella y respecto de la cual depende la entera humanidad. ¿Hay mayor fundamento de la dignidad incondicional del hombre que el hecho de ser una criatura creada a imagen de Dios y querida por Él como un fin en sí misma?

No obstante, es evidente que el hombre padece una crisis de identidad, una crisis metafísica de sentido. Sin una religación con Dios, su fundamento absoluto, el hombre se torna esclavo de su propio obrar viéndose a sí mismo como un objeto manejable cuya trascendencia no va más allá de su utilidad. Así, ya no es más que una máquina desechable cuando no puede producir nada para la sociedad. Ante esta situación es indispensable descubrir que el hombre no puede estar al servicio del consumo en esta época profundamente tecnológica, sino que es la necesaria tecnología la que debe estar al servicio del hombre en vistas a su bien. Pero, sobre todo, es indispensable recordar que al hombre no le puede ser ajeno el hombre, pues su bien es un bien eminentemente social. Yo sólo puedo realizarme en compañía de mis semejantes, a quienes he de amar como a mí mismo, es decir, como un fin en sí mismos, como la medida de todas las realidades existentes.

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comentarios
  1. Sam dice:

    Estamos dando forma a nuestras vidas adaptándolas a las exigencias de la tecnologia.

  2. Saludos, Sam. Muy de acuerdo con lo que dice. Gracias por comentar.

  3. […] es decir, cuando el deber ético no tiene como objeto el primado del hombre en cuanto que es una dignidad incondicional y un fin en sí mismo, entonces lo que racionalmente podemos entender como bien o como mal depende […]

  4. […] Por esto es importante conocerse a sí mismo, ya que así será más arduo atentar contra el verdadero valor del hombre que es fruto de un acto creador, libre y amoroso de Dios y que en la libertad que éste le confiere […]

  5. […] de sus etapas existenciales, incluida la de embrión, con el objetivo de que sea siempre tenido por un fin en sí mismo y nunca como un objeto o instrumento; por otra parte, detener toda experimentación con embriones entendiendo que hay medios que pueden […]

  6. […] extrínseca en esta empresa se convierte en un esclavo. El peligro real del siglo XXI es que en un medioambiente cada vez más mecanizado la persona se convierta en un robot. Convertirse en un robot significa que el ser humano deja se […]

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