Católicos de boquilla

Publicado: 3 noviembre, 2012 en Religión

Diario de Cádiz’ recoge en sus páginas una entrevista al cómico Dani Mateo, que estos días presenta el monólogo ‘Qué Dios nos pille confesados’. Quizá, de primeras, algún lector se sentirá ofendido, ciertamente hay algún tópico vacío; si embargo, leída con objetividad y sentido crítico es muy recomendable. Reconozco que la impresión ha sido tan positiva que ahora mismo escribo estas líneas. “Me parece que en muchos sitios la religión se ha convertido en una especie de club social de poderosos”. Estas palabras son de Mateo, pero pueden ser tuyas y mías. Sin duda, hay gente para quien la fe es una realidad estética o una tradición que constituye la idiosincrasia de una determinada clase social.

Esta imagen en la que ven a un par de mozas muy ligeras de ropa ante la atenta mirada del sacerdote responde a la última Jornada Mundial de la Juventud que, para no pocos, más que un encuentro religioso es la oportunidad para viajar a algún rincón del mundo junto a los amigos, y sé de lo que hablo pues asistí a los encuentros de Roma y Toronto. ¿La religión es un bien útil? Sin duda no es una pregunta estúpida, a John Stuart Mill le sirvió para escribir un pequeño librito, “La utilidad de la religión”. “Todo está lleno de Dios”. Qué distinta es la humanidad de cuando Tales pronunció esas palabras. Hoy, casi todo está desacralizado, incluso aquellos ambientes donde aún se habla de Dios. ¿La razón? Probablemente no haya mejor análisis que el que ofrece Fernando Pessoa en la primera parte de “Libro del desasosiego”, lectura, por otro lado, muy recomendable.

Hoy no me interesa hablar de la acusación de instrumento alienador que le confieren autores tales como Feuerbach, Nietzsche, Marx, Freud o Comte, en especial porque no lo haré mejor que ellos. Quizá sea más interesante descubrir esa religiosidad que es vivida simplemente en cuanto que confiere un sistema moral al margen de la verdad trascendente que pueda encontrarse en ella. Para muchos la religión es la representación de un orden jerárquico del mundo que confiere una explicación humana ‘no humana’ de la existencia de las clases sociales. Sin duda, para determinadas familias pertenecientes a un concreto grupo humano ser católico es un deber social, y créanme que sé de lo que hablo. Es importante la opinión pública; ser visto como católico al margen de que realmente se viva como católico. Desde luego, aquí no voy a lanzar juicio alguno, cada uno sabe sobre su coherencia de vida; lo único que quiero poner de manifiesto es el uso de la religión al servicio de intereses muy particulares. Al respecto es interesante reflexionar sobre las siguientes palabras de Stuart Mill: “es fácil que la gente se complazca en creer que uno está actuando por motivos de conciencia, cuando en realidad lo hace obedeciendo a motivos inferiores que luego su conciencia aprueba”.

Cuánta gente o grupos afirman recoger en su vida el ‘humanismo cristiano’ para recibir el aplauso de determinada opinión pública, pero luego se sirven de ello para obrar el mal. Para no hablar de determinadas personas menciono el partido político cuyos miembros ahora configuran el gobierno de España, cuya posición sobre determinados temas deja mucho que desear: aborto, Fecundación in Vitro, píldora postcoital, etc. O determinado medio de comunicación que no duda en afirmarse católico y que, misteriosamente, tiene en parrilla un programa dedicado íntegramente al juego del póker o que publicita a todas horas una casa dedicada a las apuestas deportivas. Cuántos somos rodillas dobladas, de estética farisaica, que exhibimos ejemplaridad con una aureola de santidad sobre la quijotera y que, al mismo tiempo, absolutizamos determinada ideología o bienes particulares y efímeros. Muchos somos católicos de boquilla o, en palabras de Hans Küng (“¿Existe Dios”?), sujetos que alardean del nombre de Dios y hablan de Él como si lo tuvieran en las manos. No olvidemos, el 75% de los habitantes de España se declara católico, pero sólo el 13% de estos asiste a misa los domingos, y, de estos sólo el 2% acude al sacramento eucarístico todos los días (Centro de Investigaciones Sociológicas).

En este año de la fe, volver la mirada a nuestro interior para descubrir la necesidad de Cristo es importante. Yo espero ser capaz, Dios mediante.

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comentarios
  1. Belén dice:

    Coincido en la idea general del escrito, que creo que no es cargar contra la fe sino hacia esa cierta hipocresía que envuelve a algunas personas que se dicen cristianas.

  2. Francesc dice:

    Así es… creo que es bueno que de vez en cuando nos hagamos autocrítica, aunque esta proceda, como en el caso del cómico del ‘Intermedio’ desde cierta adversión a la Iglesia. Pero es bueno que los que nos decimos cristianos y que queremos ser realmente testimonio de Cristo, a pesar de nuestras debilidades, seamos conscientes de que no podemos creernos superiores por el hecho de ser cristianos, y esto es algo que he vivido personalmente en determinados ámbitos católicos cuando estaba descubriendo mi fe en Cristo.

  3. Cristina Bec dice:

    A veces pienso que algunos católicos sólo lo son por su total defensa de la familia y de la vida, por lo demás nada, hacen lo que bien les viene en gana.

  4. Saludos Belén, Francesc y Cristina por los comentarios.

  5. Sigfrid dice:

    Es buena la autocrítica. Cuando veo la imagen pienso en lo fácil – y necesario – con que se produce el escándalo en temas de una sexualidad vivida con frivolidad… pero cuando los escándalos tocan a la misma Iglesia rápidamente nos situamos a la defensiva señalando que los críticos son enemigos de la Iglesia…

  6. Xavi dice:

    Muy buena entrada Joan… a veces vivimos de manera muy relativa la fe o la utilizamos como instrumento de nuestros muy personales intereses materiales. También he estado en varias JMJ y sí, no es oro todo lo que reluce ni lo que se pretende vender.

  7. Saludos Sigfrid y Xavi, muchas gracias por vuestros comentarios.

  8. Charly dice:

    Buen artículo Figuerola. Como dice Sigfrid es positivo hacer autocrítica para mejorar.

  9. Saludos Charly, muchas gracias por comentar.

  10. Cristina dice:

    Totalmente de acuerdo. Es un poco triste ver como dentro de la iglesia católica hay mucha gente que afirma serlo aunque a la hora de la verdad solo lo dicen por “vestir” ya que luego su comportamiento y actuación dista mucho de lo que debería ser. La hipocresía es un defecto que personalmente detesto pero si encima esa hipocresía se da dentro del seno de una determinada religión o fe religiosa, de la clase que sea me parece entonces ya colmo de todos los colmos. Es algo que me cuesta entender y concebir que exista.
    Y conste que lo dice alguien que hace años que no está dentro de la iglesia católica por más que me sigo considerando cristiana puesto que creo fervientemente en la figura y persona de Jesucristo como hijo de Dios y como personaje histórico de los más grandes que jamás existieron.
    Un saludo.

  11. sabuco dice:

    Podemos tb señalar al Sr. Durán al que en este blog he leído defender….es un buen ejemplo de católico de boquilla o al mismo autor, y su nacionalismo exacerbado.

  12. wil sanz dice:

    si es cierto todo lo escrito anteriormente….yo digo que no somos todos lo estamos…y no estamos todos los que somos…y es importante reconocer si en verdad me puedo llamar catolico..y si no lo soy mejor hacerme a un lado porque eso quiee decir que no puedo con la responsabilidad que implica……opacando a los en realidad si lo son…

  13. Tens tota la raó. Joan. El volver a las fuentes y tratar de pasar por encima tanto de convencionalismos como de “cristianismos sociales”, siempre tan incoherentes y tan dañinos para la pureza de la Fe en Cristo, es a lo que se nos anima en este Año de la Fe. Nada de eso es Cristo, y sólo Cristo importa (entiéndaseme bien, no hablo del “solus Christus” protestante, que rechaza otros tesoros de la Iglesia, sino de la contraposición entre Dios y todo lo que no es Él).

    Tenemos la oportunidad de volver la vista adentro, quitarnos lo que tenemos de cristianos sociales, convencionales, de cristianos que lo son porque su grupo de amigos lo es, etc…. y convertirnos en auténticos apóstoles de la Palabra de Dios, cuya predicación convence porque nace de la Fe vivida con radicalidad.

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