Rosa Díez ‘salvaje es quien llama a otro salvaje’

Publicado: 22 octubre, 2012 en Política

Con inusitada frecuencia a los hombres se nos obnubila la conciencia, muy probablemente porque antes somos seducidos por la cerrazón de la ideología, por la cual el mayor deleite resta en una obtusa complacencia subjetiva. Así, no guiadas por la razón, muchas mentes, quizá medianas, hallan en el pensamiento una incómoda carga. Luego piensan tanto como lo reclama la ideología y tanto como lo demanda su ocupación. Estas personas, disciplinadas, obran con una adhesión acrítica a los dictados del líder o de la ideología misma sin previa reflexión, por lo que no tienen ni siquiera un concepto claro y definido de cualquier cosa; son, necesariamente, expertas en la lucha cuerpo a cuerpo, comportándose contra el oponente político de modo grosero, mediante injurias e insultos.

 “Que hayan conseguido que les voten no les convierte en demócratas, los nazis también consiguieron muchos votos“. Sólo el ser más despreciable y risible, ese sujeto tan sumiso y disciplinado que asume como su trascendente verdad la totalitaria ideología, puede esputar estas palabras. No hay duda, la indecencia arrolla todo argumento y eclipsa cualquier inteligencia; no obstante, no disfraza la realidad del grosero, la de ser un espíritu castrado. Sus movimientos no son los del experto ajedrecista, sino los del trivial gladiador que busca la mera supervivencia mediante el uso de fullerías, subterfugios y felonías. Son hostes humanis generis. Quizá suena desmedido, pero en estas personas gobierna la nada democrática idea de que la administración del bien común consiste en tener el monopolio del bien común. Es decir, no conocen la libertad ni la soberanía del individuo, sino que para ellas el único hecho que cuenta es el poder. Así, quien le obstaculiza el paso es un terrorista o un ‘nazi’.

Salvaje es quien llama a otro salvaje” decía Lévi-Strauss. Nazi, señora Díez, no lo son los 276.989 vascos que han votado a Bildu, ni esta formación democrática, sino aquellos que no aman la democracia porque desprecian la legitimidad de su ejercicio cuando no les acerca al poder que consideran que les corresponde por derecho. Sin duda, tan antidemocráticos son aquellos que manifiestan que esta no es una democracia real como usted al mancillar la que hoy es la segunda fuerza política en el País Vasco. Ciertamente, nadie exige que acepte su programa, pero si su legitimidad porque en democracia a las ideas sólo se las vence mediante el voto, no con el insulto, la amenaza o la ilegalización, la cual dejó en 2009 al 29% de los votantes vascos sin representación. A quien gobierna o actúa de oposición por voluntad de la ciudadanía no se le puede despreciar mediante el insulto y la mentira, pues esta conduce a la confusión y al enfrentamiento entre ciudadanos.

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comentarios
  1. Sonia dice:

    La banalidad del mal y el relativismo es tan dominante que todos nos insultamos y un día pasará algo de lo que luego nos lamentaremos.

  2. Piru dice:

    Rosa Díez tiene razón, por mucho que sean elegidos democráticamente Bildu son ETA. No hay más que decir.

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