El bien común es una realidad ontológica

Publicado: 13 octubre, 2012 en Ética y Moral

Cuando se reflexiona acerca de la vida buena se habla del bien común. Al mismo tiempo, algunas concepciones éticas definen de egoísta que el hombre piense, interesadamente, sólo en sí mismo. Sin embargo, recuerda San Agustín, todo ser humano ama todas las cosas en función de sí mismo; en consecuencia, el altruismo de un hombre no puede ni debería anular éticamente la necesidad intrínseca por el interés personal. Así, ocurre, y es una realidad empírica, que la realización del bien ajeno es causa, siempre, del bien propio sin que la dignidad de uno se rebaje.

Ciertamente, el bien común es un acto libre y moral, pero, qué alcance trascendente posee para que se considere preferible y mayor al bien individual. Sin duda, si esto último es así, la supremacía del bien común no es fruto de ningún consenso ni, tampoco, de ninguna reflexión filosófica, sino que descansa en el mero hecho de ser una realidad. O el bien común se halla inscrito en el estatuto ontológico de la persona o carece de fundamentación última y, consecuentemente, no es más que un producto pseudoético fruto de la psique humana.

No obstante, el Aquinate nos da la respuesta pues la necesidad del bien común, dice, es una intrínseca realidad de la naturaleza humana por la cual el hombre se abre a establecer relaciones de vínculo con los demás buscando y disfrutando del bien de estos con la consideración de que su bien es el propio bien (Tomás de Aquino, Summa Theologiae II-II, 114, I, ad 2). Es decir, la experiencia misma nos demuestra la superioridad del bien común, pues éste implica, siempre, el bien particular de todos y, al mismo tiempo, supone y reconoce la justicia ética de buscar el bien para uno mismo siempre que no suponga la privación del bien común. Por tanto la superioridad del bien común descansa en que es la búsqueda del bien de uno mismo y de los demás.

Que la superioridad y la necesidad del bien común descansa en una realidad ontológica se traduce en el hecho de que el hombre, zoon politikon, establece leyes orientadas a reconocer y preservar dicho bien, que es fuente del bien individual de todos, pues el fin da la sociedad es ser un bien para la persona. No obstante, la elevación al bien común requiere, indispensablemente, de una muy determinada acción libre y moral: la virtud. Esto es así porque aunque el bien común es una realidad ontológica el hombre sólo tiene de él un conocimiento genérico – sindéresis – y una ligera inclinación para llevarlo a la práctica – voluntas ut natura –. Por tanto, es imperioso esforzarse en realizar aquellas acciones que conducen a la comunión con el valor de persona del otro, otro que es toda la humanidad, incluido uno mismo, pues sólo de este modo se alcanza el bien común.

Anuncios
comentarios
  1. Lic. Alfonso German Arreola dice:

    El bienestar comun es de todos (incluido el propio bienestar) y se logra actuando de la mejor manera que nos es posible y sin mentir ni enganar a nadie.

    Atentamente
    Lic. Alfonso German Arreola Trejo
    (Mi foto y mi curriculum estan en Internet)

  2. Saludos Alfonso, muchas gracias por su comentario.

  3. Yago dice:

    Tienes razón, la autoafirmación, el goce de sí y la preocupación por los otros no se excluyen sino que se incluyen y refuerzan. Por eso el 75% de los estadounidenses la solidaridad y el altruismo se sitúan al mismo nivel que la autorrealización.

  4. Saludos Yago, muchas gracias por comentar. Así es.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s