El gobierno defiende el aborto

Publicado: 5 septiembre, 2012 en Aborto, Política

El gobierno de España llevó la ley del aborto montaña arriba hasta la cima, creyéndose muchos que, por fin, el Partido Popular reconocía a la persona humana como el fundamento del derecho y el derecho a la vida como lo que es, el antes lógico y ontológico para la existencia y especificación de los demás derechos. Sin embargo, con una malintencionada astucia, la supuesta reforma de la Ley del Aborto ha vuelto a caer rodando hasta el valle de 1985.

El gobierno de España defiende el aborto. De este modo, recuperará “una ley de supuestos, que es lo que procede” cuando exista “peligro cierto” para la salud física o psíquica de la madre o en caso de violación. Una ley de supuestos sólo procede en una cultura del genocidio. Toda excepción es una vía al aborto libre y la experiencia lo confirma: El 97% de los abortos se practican por supuesto riesgo mental de la madre (Instituto Nacional de Estadística). Los abortos por violación, por riesgo vital de la madre y por supuesta malformación del nonato sólo representan, en España, el 0,1%, el 0,2% y el 1,1% respectivamente.

No se destruye una civilización más que cuando se destruye su conciencia moral, cuando se conduce la cuestión del aborto al terreno ideológico porque la ciencia reconoce la vida humana desde su origen y la moral y la razón la defienden. Decir que “una ley de supuestos es lo que procede” es un ridículo trabalenguas, la repugnante jerga que, privada de la seriedad y de la profundidad de la reflexión, entroniza la necia opinión a la categoría de verdad y de principio fundamental. El aborto no es una cuestión opinable sino que es una acción violenta que ocasiona el asesinato de un ser humano nonato. Toda ley humana que se precie de ello debe proteger la vida del hombre al margen de la opinión de aquellos que pretenden instaurar el infanticidio a modo de derecho de la mujer embarazada.

Sí, que nadie se engañe, la ley de supuestos es sinónimo, siempre, de aborto libre. Si hay supuestos se confirma la pretensión de convertir la libre decisión en regla moral. Si hay supuestos alguien se acogerá a ellos para justificar lo injustificable, la muerte de un ser humano inocente. Así, lo que realmente no procede, si la nuestra es una sociedad que se considera civilizada, es esta falacia hermenéutica que vacía de contenido el lenguaje y que con fines partidistas justifica el crimen. No estamos, pues, ante un lenguaje “políticamente correcto” sino ante un lenguaje intelectual y moralmente indebido porque donde no hay verdad no hay inteligencia y porque ningún derecho se fundamenta en la libre elección. Todas las acciones son morales porque son libres y todas las acciones son libres porque son morales, pero todas las acciones morales y libres no son necesariamente buenas. Si el derecho a decidir justifica las acciones, deberíamos permitir el terrorismo y, en definitiva, cualquier crimen, pues se realizan en virtud de una decisión libre.

Cuando alguien escoge libremente asesinar a su propio hijo ésta ya no es una elección personal y privada. El aborto es una cuestión que afecta a la entera humanidad. En la defensa de la vida nadie es inocente, sino que todos estamos, por razón obvia, involucrados. El aborto no es ningún derecho, es un crimen. Por ello, es un deber de la humanidad exigir que no se den abusos en la práctica médica, cuyo único fin es prevenir y proteger la vida del paciente; y el nonato es un paciente que merece toda la protección de la sociedad, en la que un día contribuirá en la realización del bien común. Si permitimos que la práctica médica emplee su método para ocasionar la muerte de un ser humano estaremos dando vía libre a la injusticia y los Derechos Humanos no serán más que una pantomima que se tergiversa mediante consenso.

 Si en nuestra sociedad se produce el deterioro de las conciencias y falta discernimiento moral es un deber y una responsabilidad para con la sociedad en vistas al bien común recordar que la vida hoy y siempre es el antes lógico y ontológico para la existencia y especificación de los demás derechos. Si obviamos este deber somos responsables directos de la muerte diaria de seres humanos nonatos; de que el próximo 28 de septiembre, fúnebre día internacional para la despenalización del aborto, se prepare una gran movilización para exigir que el aborto desaparezca del código penal en todos los países del mundo con el fin de convertirlo en una realidad presente en los servicios de la sanidad pública.

Lamentablemente, muchos católicos afiliados al Partido Popular aún no se creen que éste no quiere terminar con el aborto, cuando por activa y por pasiva ha reiterado que su objetivo es “volver al criterio de la regulación del aborto y a la doctrina que tuvo el propio legislador socialista”, es decir, la ley del aborto de 1985.

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comentarios
  1. Cristina Bec dice:

    ¿Aún habrá católicos ciegos que no se darán cuenta de tal obviedad? El PP siempre ha defendido la ley del aborto de 1985 y nunca la vida.

  2. Sigfrid dice:

    ¿Este es el partido que ratificó hace unos meses su humanismo cristiano? O son fariseos o son unos alienadores de cierto voto católico.

  3. Saludos Cristina y Sigfrid. Muchas gracias por comentar. Desde luego es una vergüenza que los católicos se dejen persuadir por la mentira de un partido que tiene secuestrado su voto.

  4. Lucas dice:

    Hace muchos años que dejé de votar al PP. Van equivocados quienes piensen que pueden cambiar las cosas dentro del partido… nunca el PP defenderá la vida ni le interesa electoralmente posicionarse de una manera tan clara. Quien se considere católico sabe que no puede votar a este partido.

  5. Maica dice:

    Mi caso es el mismo que el de Lucas. Una persona católica no puede votar a un partido que favorece el aborto… es contrario a los principios del cristianismo.

  6. Pues como todo lo que rodea a la gestión de este Gobierno de Rajoy:lo del aborto es equiparable a loa traición a las victimas del terrorismo y la consumación de la “hoja de ruta” que Zapatero pactó con ETA.
    Los principios se han ido por el desagüe.
    De manera torticera y lamentable.

  7. Matilde B. dice:

    Coincido con Natalia. Cuando un partido carece de principios y adapta sus principios a intereses ideológicos termina por tener ninguno… El PP es un partido a la deriva desde hace años…

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