La libertad religiosa es la más importante de todas las libertades

Publicado: 26 agosto, 2012 en Libertad, Pensamiento, Religión

A priori, cuantas más libertades sociales existen en un país mayor y más madura es su democracia y más cerca se encuentra de alcanzar el bien común al permitir que sean más numerosos los proyectos personales que puedan llevarse a cabo. Sin embargo, el respeto a la libertad religiosa, que es un elemento legitimador del sistema democrático, no se cumple, sino que en muchas ocasiones se traza e incluso se fuerza un conflicto artificial entre el deber legal y la libertad religiosa. Es obvio que, en vistas al bien común, que es el fin de todo Estado democrático, es una necesidad y una exigencia velar por el cumplimiento de las leyes que garantizan el buen funcionamiento de la sociedad, pero esto no puede ni debe suponer un menoscabo de la libertad religiosa – recogida en un amplio número de Constituciones –, que es un derecho fundamental en cuanto se enraíza y se fundamenta en la dignidad y en la libertad de la persona.

El reconocimiento sin fisuras de la libertad religiosa no sólo legitima el sistema democrático, sino que es un indicador infalible que permite descubrir hasta qué punto se hallan el resto de libertades enraizadas y respetadas en el marco democrático. Habrá, ciertamente, quien considere que la libertad religiosa no posee en sí tanta importancia ni tanta trascendencia. Éste será un pensamiento admisible, pero erróneo, pues la libertad religiosa se refiere a lo más profundo del ser humano, a las creencias y a las cosmovisiones – sean cuales sean, desde el cristianismo al ateísmo –, a la visión que tiene el hombre del mundo y de sí mismo y, consecuentemente, del modo en que despliega y desarrolla su proyecto existencial abriéndose a las verdades últimas en concomitancia con el resto de seres humanos; pues, como bien indica Ortega y Gasset, “no hay vida posible, sublime o íntima, discreta o estúpida que no consista esencialmente en conducirse según un plan muy determinado. Incluso abandonar nuestra vida a la deriva en una hora de desesperación es ya adoptar un plan” (Ortega y Gasset, “Misión de la Universidad”).

El hombre está condenado a ser libre (Sartre, “El ser y la nada”), la vida no nos es dada hecha, sino que tenemos que ir haciéndola instante tras instante. La libertad religiosa tiene mucho que decir, creamos lo que creamos, confesemos lo que confesemos, pues los hombres y las sociedades tratan de organizar su vida alrededor de esta realidad, para ser guiados por una determinada conducta moral manifestando unas determinadas verdades que afectan a lo más profundo del ser: “si quieres realmente ser, tienes necesariamente que adoptar una muy determinada forma de vida. Ahora: tú puedes, si quieres, no adoptarla y decidir ser otra cosa que lo que tienes que ser. Mas entonces, sábelo, te quedas sin ser nada, porque no puedes ser verdaderamente sino el que tienes que ser, tu auténtico ser” (Ortega y Gasset, “El tema de nuestro tiempo”).

La búsqueda religiosa es natural en el hombre desde el momento en que se pregunta quién es y hacia dónde va. La libertad religiosa, protegida por la ley de algunos países, es el derecho a participar de esta búsqueda que tiene consecuencias decisivas en el hombre, ya que afecta de modo directo a su devenir existencial (Leonardo Polo, “Presente y futuro del hombre”) y a su relación con los demás, en el caso de los católicos con una presencia pública (templos de culto, seminarios, colegios, universidades, hospitales, residencias de enfermos o ancianos, comedores de beneficencia, etc.) y sociopolítica, en cuanto la religión implica una conducta moral a la luz de la verdad que se dirige a la razón humana.

Ciertamente, la libertad religiosa, como toda libertad, tiene un límite. Las libertades son siempre relacionales. No existe verdadera libertad religiosa si ésta no garantiza la existencia de otras libertades y puntos de vista dispares. Sin embargo, no es el caso de la libertad religiosa, que no se impone, sino que, al contrario, recibe persecución: el 70% de la población mundial vive en países donde la libertad religiosa no sólo padece serias restricciones sino que es causa de muerte para los creyentes. Cuando se atenta contra la libertad religiosa se atenta también contra otras libertades como la libertad de pensamiento, de reunión y asociación y, lo peor, no se trata a la persona creyente con igualdad sino que la ley misma le persigue con violencia injusta.

Que la libertad religiosa es importante para el hombre y para la sociedad en vistas al bien común lo encontramos en la constitución de los Estados Unidos de América, donde está recogida y reconocida como la primera de todas las libertades, ya que se entiende que es la condición indispensable para la existencia y reconocimiento del resto de libertades, del mismo modo que deberíamos entender que la vida es el fundamento de todos los derechos. Como dijo el cuarto presidente de los EEUU, James Madison: “La Religión de todo hombre debe ser dejada a la creencia y conciencia de cada hombre, y es el derecho de cualquier hombre hacer uso de la religión como éstas le dicten. Antes que cualquier hombre pueda ser considerado como un miembro de la Sociedad Civil, debiera ser considerado como un hombre sujeto al Gobernador del Universo” (James Madison, “Memorial and Remonstrance Against Religious Assessment”, 20 de junio de 1785, en “The Founding Fathers”). Por su parte, George Washington señala que “de todas las disposiciones y hábitos que conducen a la prosperidad política, la religión y la moral son su indispensable soporte”.

Una sociedad será más libre y democrática cuantos más proyectos sean promocionados. El reconocimiento de la libertad religiosa es indispensable para que el hombre se eleve desde el bien privado al bien común, sin embargo debe ocupar y preocupar al pensamiento occidental la creciente pérdida de libertad religiosa en países donde está estaba altamente reconocida.

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comentarios
  1. Sigfrid dice:

    Felicidades por la entrada, muy interesante. A veces, de todos modos, la religión también puede ser utilizada desgraciadamente, por sistemas políticos… o ser ella misma quien ejercite esa violencia de la que hablas, pienso en el Islam fundamentalmente.

  2. Ana dice:

    Hola. Pienso que la libertad religiosa es un derecho fundamental que tiene que ser respetado por los poderes públicos y por todos los ciudadanos sin excepción alguna.

  3. Verònica dice:

    Coincidio en lo que dices, es fundamental la libertad religiosa, pero creo, al menos en España, en EEUU, en Polonia… no decrece la libertad religiosa sino más bien el trato de favor hacia la Iglesia Católica, que es muy diferente. Saludos.

  4. Pedro dice:

    La sociedad es víctima del relativismo totalitario y del integrismo religioso por otro lado procedente del Islam.

  5. Blas dice:

    La ausencia de libertad religiosa se transforma en persecución… los cristianos somos perseguidos y en muchas ocasiones hasta la misma muerte… y nadie alza la voz, que es lo peor.

  6. […] y del microcosmos (hombre). Una sociedad sólo será verdaderamente laica cuando se entienda que la libertad religiosa es la más importante de todas las libertades y que ella misma no se reduce a la simple suma de ciudadanos, sino que es un conjunto de ‘yos’ […]

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