Sobre la fe y la Iglesia

Publicado: 24 agosto, 2012 en Religión

La fe es una decisión por la que afirmamos que, en lo más íntimo de la existencia humana, hay un punto que no puede ser sustentado ni sostenido por lo visible y comprensible; sino que linda de tal modo con lo que no se ve, que esto le afecta y se le presenta como algo necesario para su existencia” (Joseph Ratzinger, “Introducción al cristianismo”). Llegados a este punto, que afecta del mismo modo a todos los creyentes, es necesario admitir junto a Blaise Pascal, que “hay que saber dudar donde es necesario, asegurarse donde es necesario, sometiéndose donde es necesario”.

La fe exige una firme resolución. La conversión no supone un salto al vacío, sino que es un paso más, racional y libre, en el conocimiento del Ser, de quien tenemos ideas a partir de las realidades creadas, en el que se transforma nuestro ser. En efecto, la fe produce un viraje (Heidegger) en el ser del hombre, que estructura y fundamenta toda su existencia en el Ser que es objeto de su creencia y causa de su existencia. La fe no es abrazar la realidad de un ser que se halla en las antípodas a través de la oscuridad de un profundo túnel, sino que es, en la confianza plena, revelación en el mundo temporal de lo eterno.

Ciertamente, existe en el hombre la pretensión lógica, por el modo de conocer, de hacer comprensible a Dios. Pero el mismo intento de hacer comprensible a Dios como el manzano cuyas ramas se asoman por nuestra ventana o el sol que brilla sobre nuestros campos nos cierra las puertas de la verdad. A Dios no se le puede examinar, no es un objeto susceptible al método científico matemático. El conocimiento que ofrece la fe parte de la humildad y de la confianza con la que el hombre se abre y entra en diálogo con el ser personal de Dios, indispensable para abrir los ojos a la verdad (Joseph Ratzinger, “Teoría de los principios teológicos).

El conocimiento de Dios no es una burda disertación teologal. Sin experiencia de Dios no hay conocimiento de Dios, quien siempre y solamente se dirige a la única creatura dotada de racionalidad. No obstante, si la realidad de una mosca no puede poseerse de modo absoluto, menos la de Dios. Él siempre será infinitamente mayor a todas nuestras experiencias, de las que se sirve para revelarse. La fe tampoco es, por otro lado, fruto del pensamiento humano, sino que es donación, motivo por el cual todos los hombres, todos los creyentes, profesan una sola fe recorriendo un mismo y único camino que discurre en el seno de la Iglesia. Por esto la Iglesia no es una doctrina, sino que es un camino de vida que se vive a partir de ese viraje en el que la razón asume su racional sometimiento a la verdad revelada y en la que el ser del hombre admite su trascendencia en diálogo permanente con Dios.

De este modo, el conocimiento de Dios no se aprehende sólo con el entendimiento sino que se vive en comunidad en la Iglesia: “sólo quien conoce a Jesús como camino, puede encontrarle también como verdad” (Joseph Ratzinger, “Teoría de los principios teológicos”).

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comentarios
  1. Nietzsche dice:

    Nihilismo!!!

  2. leandro dice:

    Me parece que alguien quiere autoconvencerse de que su amigo imaginario existe…

  3. Me gustan esas palabras del teologo Ratzinger sobre la fe: “ese punto no sustentado por lo visible” pero que afecta íntimamente a tu existencia.
    Y me gusta que señales que sin la experiencia religiosa no hay conocimiento de Dios.
    San Josemaría lo explicaba en palabras de un gitanillo: “pa quererse hay que rosarse”.
    A ver si tenemos buenos altavoces, como tú, en este año de la fe que se avecina.

  4. Saludos. Muchas gracias por comentar. Desde luego, cuando la necesaria reflexión sobre Dios arrebata la objetividad de la fe sólo podemos encontrarnos ante el Dios de los filósofos.

  5. Sebastian dice:

    Dios como principio individuationis en el centro mismo del alma del sujeto {alma, memoria o conciencia, es lo mismo} tal como la postulaba San Agustin o bien como la piensa heiddeger, no significa que ese dios en el que creemos exista realmente. Es decir, el reconocimiento de una ausencia dentro de la propia presencia no prueba mas que esa carencia [claro esta que la fe jamas se trato de probar esto, sino precisamente de creer esto] , es decir, que si yo me doy cuenta de mi carencia de, digamos, una novia, eso no quiere decir que mi novia exista ya en algun sitio, esperandome. Ademas, no me parece adecuado que cites a Heidegger, el cual era totalmente pagano, y cuando hablaba de Fe, no lo hacia para nada en el contexto que queres darle en tu nota, sino que Heidegger postulaba una resacralizacion de la naturaleza por fuera de todo dogma o religion.
    Por otro lado, teniendo en cuenta la gran interioridad y espiritualidad que supone la intentio de conocer a dios por medio de nuestra propia alma y no via el mundo empirico o la razon, no se que papel cumpliria el propio Ratzinger en la ecuacion, ya que si dios no puede ser comprendido, tampoco puede ser explicado ni transmitido por el lenguaje.
    Por ultimo, no tiene sentido que dios se dirija a la unica criatura racional, o sea el hombre, cuando la razon no es apta para su conocimiento, y si la experiencia de dios no se da por la razon, entonces lo mismo podria conocer a dios un hombre que un arbol o un perro. La verdad revelada presenta asimismo un gran numero de problemas, del cual el mas grande creo yo es el de la interpretacion. Pues, aceptando que la biblia, capitulo por capitulo, palabra por palabra, en el orden en que se encuentra, sea la representacion del verbo eterno de dios, lo cierto es que todos los libros son mudos, y la biblia no tiene, lamentablemente, un comentario ni notas al pie, que Dios muy bien podria haberle dictado a los profetas para aclarar las miles de intepretaciones que se le pueden dar a un libro tan grande.
    Saludos

  6. Saludos Sebastián.

    Antes de nada agradecerle el comentario.

    Si cito a Heidegger es por su estudio riguroso del ser y del logos, si bien comparto que no le confiere el significado trascendente que puede darle el Aquinate, por ejemplo. En cuanto a la existencia de su “novia” tiene razón, un ser contingente puede existir, pero no necesariamente, pues es un ser participado. En cuanto a Dios es bien distinto y, sorprendentemente, usted ejecuta en Él un reduccionismo ontológico en cuanto que Dios, al ser el Ser en sí, no sólo existe, sino que existe necesariamente, pues es el ser en el que subsisten todas las realidades.

    ¿La razón no es apta para el conocimiento de Dios? Dios sólo es cognoscible, como ya le he dicho, mediante la razón, una razón que juzga donde puede y se somete donde debe (fe), como bien expresa Blaise Pascal en sus Pensées. Dios no puede ser comprendido de modo absoluto, pero puede ser conocido. Dios no sólo se revela al hombre sino que crea al hombre, a diferencia de cualquier otra criatura, con la facultad del raciocinio, para conocerle y entrar en relación con Él. La verdad de Dios se hace humana para ser entendida y expresada de manera humana por el hombre. De ahí que Jesucristo, siendo Dios, sea también hombre. Por otro lado la verdad de Dios entra en la historia, se revela: la Sagrada Escritura, palabra humana que es Palabra de Dios. Al respecto y para solucionar sus dudas sobre la Escritura le recomiendo la rigurosa lectura de “La Biblia como Palabra de Dios” de Valerio Mannucci (Editorial Desclee).

    Un saludo.

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