Las religiosas de EEUU plantan cara a Cristo

Publicado: 10 agosto, 2012 en Religión

Si quieres realmente ser, tienes necesariamente que adoptar una muy determinada forma de vida. Ahora: tú puedes, si quieres, no adoptarla y decidir ser otra cosa que lo que tienes que ser. Más entonces, sábelo, te quedas sin ser nada, porque no puedes ser verdaderamente si no el que tienes que ser, tu auténtico ser”. Estas palabras de Ortega y Gasset en ‘El tema de nuestro tiempo’ vienen muy bien para tratar el asunto de las religiosas de la LCWR (Conferencia de Liderazgo de Mujeres Religiosas de los Estados Unidos), que se hallan en rebeldía con el Vaticano por sostener una posición contraria al Magisterio de la Iglesia en temas de sexualidad y por la defensa a ultranza de la ordenación de mujeres.

Unas 900 monjas se encuentran reunidas en Misuri (EEUU) para discutir el futuro de su relación con el Vaticano. Estas supuestas religiosas, favorables al aborto, a la homosexualidad y a la ordenación de mujeres, no quieren avenirse a los principios innegociables de la Iglesia Católica. Sin embargo, sí escuchan con desmesurada atención el mensaje apocalíptico de la señora Barbara Marx Hubbard, una seguidora del New Age partidaria de la evolución consciente que afirma que “el ser superior es uno mismo”, con lo que se pierde la referencia del Dios personal. Según esta señora, la humanidad actual es la generación a la que le corresponde escoger el curso de la evolución, destruyendo los sistemas de vida que nos oprimen y que conducen a la destrucción de la civilización – políticos, económicos, culturales, etc. – con el fin de alcanzar un futuro repleto de posibilidades increíbles.

Me tiene sin cuidado lo que estas señoras, supuestamente religiosas católicas, decidan hacer con y en su vida; cada uno ejerce la libertad con la responsabilidad que decide. Lo que es evidente es que su posición es contraria al mensaje del magisterio y, consecuentemente, no tiene sentido su permanencia en la Iglesia Católica, pues no la representan ni en el dogma ni en la moral. Estoy seguro que La Santa Sede hará lo que debe hacer, pero es importante que los católicos tengamos presente que no son sólo las malas hierbas las que ahogan la semilla, sino la negligencia del campesino. Estas señoras, insisto, supuestamente religiosas católicas, no pueden ni deben seguir en la Iglesia con estas mayúsculas desviaciones doctrinales que exigen la reforma del mismo mensaje de Cristo.

Lamentablemente los medios de comunicación enfocan este asunto como una pugna de la Iglesia contra el feminismo, y no es así, pues se trata única y especialmente de la defensa de la verdad religiosa. Este asunto es el testimonio de la crisis contemporánea: el desapego con la realidad última, la instauración del laicismo. El relativismo cultural perjudica el proceso de formación de la persona hasta el extremo de convertirla en un organismo biológico incompleto por la incapacidad de alcanzar las causas últimas y de entrever el sentido último de la existencia.

¿Este relativismo cultural no halla su causa en la pérdida de fe? El laicismo es la imposición irreligiosa de la ideología, que sitúa la plenitud última del ser en un futuro histórico que ni llega ni es capaz de dar respuesta a las cuestiones más intrínsecas del hombre – en este caso que nos ocupa, una evolución sin fundamento ni destino –. Consecuencia de ello es el nihilismo, que dispone el espíritu del hombre en la zozobra permanente. Sin embargo, ¿la esperanza del hombre en el bien infinito no se encuentra en el bien que custodia la Iglesia en ese su camino hacia la verdad? La crisis, a mi parecer, es que el hombre, que ha perdido la convicción en el dato revelado, no puede escapar de ese progreso científico-técnico que pierde fuelle dos siglos después de su nacimiento.

 Si el hombre no se conoce a sí mismo difícilmente tendrá una visión general de las causas últimas de la realidad y del sentido último de su existencia. De esta incapacidad por alcanzar una visión unitaria del hombre y del mundo la persona se halla, perdida entre lo contingente y lo trascendente, invalidada para configurar su proyecto vital. El hombre, sabemos, es una criatura mortal. Pero, ¿su devenir histórico es simplemente una evolución progresiva sin más sentido? El único sentido unitario de la historia es el que ofrece el cristianismo en el marco de la historia de la salvación del hombre. En ella se ofrece aquello que apunta Hegel: un sentido y un valor unitario que emanan de los principios universales. Sabemos, que toda acción tiende a un fin y que ésta se encuentra presente en todas las realidades que llegan a ser y son por naturaleza. Es decir, que una serie siempre tiene un punto de conclusión y que todos los pasos intermedios se dirigen a tal fin.

 Sin embargo, esto que parece de sentido común, no parece lógico al pensamiento contemporáneo, pues no son pocas las personas que no comprenden el sentido unitario de la existencia humana. El hombre, escéptico, se percibe cual realidad lanzada en un mundo cuyo sentido último no es más que una evolución progresiva sin finalidad. No obstante, el hombre no sólo es un ser biológico sino que se incorpora a una realidad cultural, que es su segunda naturaleza (Paul Ricoeur) y desde la que actúa socialmente en vistas a un fin: el bien común. Vemos que el hombre actúa y que actúa en vistas a un fin. Si no existiera ningún fin no se daría ninguna acción humana. Pero existen las acciones y existen los fines, y el fin del hombre es su plenitud.

 La crisis del hombre contemporáneo es, en definitiva, ausencia de sentido religioso. Cuando uno no se conoce a sí mismo, es difícil que entienda qué es el universo, el sentido unitario de la historia y el sentido de su existencia según su modo de ser. Podemos pensar, ciertamente, que el hombre es el simple existir en el marco de una evolución progresiva. Sin embargo, qué quiere decir esto. Nada. Su único significado, negativo, es que el hombre se halla insertado en la vivencia de la nada del ser que cierra las puertas a la vivencia de la fe, al descubrimiento de ese diálogo que conduce no a creer en algo sino a decir “creo en ti”, en el encuentro con Cristo en el que se experimenta el sentido que sostiene al mundo y a la persona (R. Tura, La Teologia di J. Ratzinger) y que libera de la soledad del existencialismo.

 El hombre tiene que religarse a Cristo en quien el ser participado halla la plenitud en comunión con el Ser del que depende de modo incondicional, que metafísicamente es la más radical distinción respecto a la nada del nihilista: “El ateísmo tiene una razón de ser fundamental: el miedo. ¿Por qué califico el ateísmo como cobardía existencial o espiritual? Porque el miedo es consecuencia, en este terreno, de que la criatura está más cerca de la nada que de Dios. El “extra-nihilum” establece una distinción menos importante que el “ad-extra”. Para el acercamiento a Dios es necesaria una osadía suprema, un supremo coraje que es la raíz misma del valor humano. Dios es absolutamente trascendente, y enderezarse a Él supone una superación de sí mismo. El no atreverse a dar ese salto definitivo, el carecer de coraje para ‘soltarse de sí mismo’ es la explicación del ateísmo” (Leonardo Polo, Presente y futuro del hombre).

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comentarios
  1. Gregorio dice:

    Pienso que vas muy confundido. Las monjas no han de obedecer al Vaticano sino a Dios. Ellas hacen una tarea muy buena de servicio.

  2. Sigfrid dice:

    El asunto es bien simple, si a estas monjas no les agrada el mensaje de la Iglesia que se salgan y monten su propia religión.

  3. Cristina Bec dice:

    Si estas monjas son coherentes con lo que viven y transmiten deben irse de la Iglesia por su propia voluntad.

  4. Espero que, como ya va ocurriendo en Espana, y seguramente en America, esos grupos de ideologia autodestructiva vayan desapareciendo y no dejen tras de sí mas que la experiencia de lo que no hay que hacer.

  5. Saludos. Lo que más me sorprende y molesta a estas alturas no es que se fosilicen en su posición sino que critiquen a la Iglesia por ser fiel a Cristo y a su mensaje. Estas desviaciones no pueden permanecer en la Iglesia… quizá es dificultoso, pero en este sentido pondría más mano dura al respecto. Gracias por comentar.

  6. Pienso que esas “monjas o religiosas”, perdieron el SENTIDO de su vida, tanto religiosa como propia, no se puede desligar el MENSAJE DE CRISTO, de la IGLESIA QUE EL FUNDO y esto es algo que ellas OLVIDARON o se acomodaron a lo màs fàcil. Pero no deben imponèrselo a las demàs personas, nosotros tambièn tenemos LIBERTAD como ellas.

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