Un gobierno que no alcanza el bien común no tiene razón de ser

Publicado: 31 julio, 2012 en Política

 

El fin de todo gobierno democrático es la consecución del bien común. Para ello es necesario el reconocimiento de la dignidad incondicional de la persona, indispensable para que los propios proyectos vitales puedan llevarse a cabo – subsidiariedad –. La solidaridad debe ser el principio de todo gobernante; ponerse al servicio de los demás quiere decir que uno se determina a hacerse a sí mismo menos que el otro para atender mejor sus necesidades. Puede que esto sea idealismo duro y puro, pero aunque resulte una extraña petición no es excesiva: “Vosotros me llamáis ‘el Maestro’ y ‘el Señor’, y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros” (Jn 13, 14-15).  

El despotismo no tiene cabida en la democracia. Los hombres y las mujeres que conviven en sociedad son ciudadanos, no súbditos ni instrumentos. Todos somos ciudadanos comprometidos a trabajar responsablemente, unos con otros, con el fin de alcanzar el bien común deseado; procurando resolver del mejor modo posible los distintos problemas que puedan consternar a la sociedad, que comparte el mismo destino. Es, pues, el bien común el que modela cada una de las resoluciones morales que adopta la persona y, en este caso, el político. Sin embargo, la mayor de las veces, aciagamente, son las distintas ideologías que abrazan cada uno de los partidos políticos. Cuando esto sucede, que es casi siempre, la palabra se torna una falsa promesa.

La mentira se halla insertada en el lenguaje político. El mensaje de la fotografía nos recuerda que hay quienes emplean la política para servirse de ella en lugar de servir a los demás, en vistas al bien de todos. Cuando el político busca su propio interés o no valora lo suficiente el bien común que debe malgasta el bien de todos los ciudadanos. Esto acontece, por ejemplo, en el caso de las dietas para alojamiento destinadas a los diputados del Congreso (imagen inferior). Cuando se abraza la ideología, la que sea, se prescinde, siempre, de la moral y se prostituye el bien.

Así, ante el imperio de la ideología que controla la economía y la política, es menester la reposición de la moral y la virtud de la justicia con el fin de obrar de la manera más éticamente adecuada, que no es otra que la de tener siempre presente el bien común, incluso en la elección de los medios. Sólo así puede haber más empleo y menos impuestos. Lo contrario es la retórica sofista que transforma el resultado de la inmoralidad en efecto de una azarosa fatalidad. Quien no obra el bien común causa el mal común y debe responder por ello. La gestión de la res pública es inviable si se deja al margen la moral y el ejercicio de la virtud que permite la consecución del bien común, el reconocimiento de la dignidad incondicional de la persona y la promoción del proyecto personal de cada ciudadano, en un marco de justicia y solidaridad. Cuando se obra moralmente siempre es al servicio de la verdad y del hombre y no de intereses que siempre deshumanizan.

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comentarios
  1. María Rosa dice:

    ¿No es posible una moción de censura? Dijeron que eran la salvación y nada de nada. Estamos peor, pues esa reforma laboral que iba a crear tanto empleo en realidad lo destruye.

  2. Francesc dice:

    Cuando gran parte de la sociedad está más cerca de encontrarse en un comedor social que en un yate de lujo el sistema no funciona y el gobierno debe dimitir.

  3. Ana dice:

    Así es. El verdadero cambio social pienso que está en el apoyo mutuo y la solidaridad. Un saludo, Joan.

  4. Saludos Ana, así es. Muchas gracias por comentar.

  5. Cristina dice:

    No estaría mal una dosis de humildad para toda la clase política no sólo de este país, sino de todo el mundo. En cuanto se alzan con el poder parece que sistemáticamente se les olvida que algún día fueron gente de a pie y por eso luego pasa lo que está pasando en este país con esta “casta”.
    Y si se me permite le comentaré algo a Maria Rosa. Que yo recuerde nadie prometió ni nos afirmó ser la salvación. Lo que se afirmó es que se tenía la firme intención de sacarnos de esto y eso no es una promesa si no una declaración de intenciones. El nuevo partido gobernante dudo muy mucho que supieran de antemano que lo que se iban a encontrar el pastel que se encontraron. Y tal como pasa a un nivel doméstico muchas veces tus intenciones iniciales se derrumban ante la evidencia cuando empiezas a trabajar al respecto. Por ejemplo: Quién no ha vivido la situación de comprarse o alquilar un piso que parecía ideal a pesar de algunos defectillos, y ha tenido la intención de cojer las llaves, instalarse en dos horas y ponerse a vivir la vida, y luego a la hora de recoger las llaves y cuando el casero o anterior propietario se ha ido de nuestra vista nos hemos encontrado que hay tanto que arreglar que nos va a llevar a saber cuanto tiempo en arreglarlo para hacerlo realmente habitable?…. Bien pues eso es lo que ha ocurrido…. El arreglo de los desperfectos ha sido tan bestial que esto va a costar dearrancar más de lo previsto pero hay que tener que tener fe en que se conseguirá poner en marcha con paciencia y más de un quebradero de cabeza. Algo parecido le pasó a Jesucristo…. No era lo que su pueblo esperara y trataron de “derrocarlo” pero al final con el paso de los años y de los siglos su obra ha prevalecido y su trabajo ha dado sus frutos en los corazones y las vidas de millones de personas. Así que creo, a la luz de estos ejemplos, que deberíamos tener un poco más de confianza en que esto se va a arreglar más pronto que tarde. No se nos olvide que son personas humanas como cualquiera y no tienen una varita mágica para hacer CHAS!! y solucionarlo todo en una décima de segundo, y menos si recordamos que desde que estamos en Europa no dependemos de nuestras propias normas.
    Un saludo y disculpas por la extensión.

  6. Interesante reflexión, Cristina. Aunque estoy de acuerdo, pienso que hay una diferencia entre el ejemplo del piso y el gobierno de Rajoy: el ejecutivo no sólo no sabe cómo salir del atolladero, sino que ha empeorado la situación. Gracias por comentar.

  7. Cristina dice:

    Gracias Joan, tal vez no te falte razón pero por qué no pensar que se puede conseguir salir adelante a pesar de los tropiezos…. Si echamos mano de la fe para tantas cosas por qué no hacerlo en esto tambien… Lo buenos comienzos no garantizan buenos finales. Dicen que los gitanos no desean buenos comienzos para sus hijos… Tal vez sea porque piensen que un comienzo complicado tenga como consecuencia un mayor esfuerzo de superación y una mejor consecución de los objetivos… Tal vez no estaría mal aplicarnos esa “ley” en este caso… Un saludo.

  8. Saludos Cristina… ciertamente hay que tener fe. Pero no es lo mismo tener fe en un absoluto radical que en una realidad contingente. SI un gobierno no tiene capacidad para resolver una situación, por decencia intelectual y moral no puede esperar a tiempos mejores, tiene que dejar su sitio a otro. Gracias por comentar.

  9. Cristina dice:

    En eso tienes toda la razón, tal vez habría que tener la humildad de reconocer que no hemos podido y dejar que otros lo intenten, pero sigo pensando que no han tenido tiempo suficiente. A veces estabilizar una situación personal requiere de mucho tiempo y no por ello dimitimos de intentarlo a la primera de cambio o al primer bache…Pues en este caso es lo mismo solo que a lo grande. No me suele gustar tirar la toalla a las primeras de cambio, aunque sea lo fácil por eso supongo que siempre espero que los demás hagan lo mismo. Pero bueno cada uno es como es, supongo.

  10. Ciertamente Cristina, tienes razón en lo que dices. Pero, cuando te enfrentas a una situación empleando la misma ‘táctica’ fallida de tu predecesor tienes un gran problema. Gracias por comentar.

  11. […] Un gobierno que no alcanza el bien común no tiene razón de ser. Tu voto:Share this:FacebookTwitterCorreo electrónicoMe gusta:Me gustaBe the first to like this. […]

  12. […] el peor de los casos, el derecho a decidir si es lo que mejor nos conviene. La justicia social y el bien común pasan, muy posiblemente, por la independencia. No saldremos de la crisis sin ella, menos si nos […]

  13. Alfredo Beyer dice:

    Los romanos instauraron lo de “pan y circo ” y hasta ahora esta vigente

  14. Saludos Alfredo, muchas gracias por su comentario. De ser así hemos de cambiar la situación transformándonos primero a nosotros mismos. Un saludo.

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