Es una mujer-madre la que aborta a su hijo

Publicado: 29 julio, 2012 en Aborto

De la mujer-mujer a la mujer-madre. Así reza el titular de hoy de ‘El País’. La firmante, la señora Charo Nogueira olvida o ignora que es una mujer-mujer (no un transexual) y, al mismo tiempo, una mujer-madre quien queda en cinta y quien decide dar a luz a su hijo, o bien escoge a un profesional remunerado para que mate a su hijo nonato. Restringir el aborto no es un “freno” ni una “marcha atrás”; restringir el aborto no “perjudica especialmente a las mujeres”, sino que ennoblece a la humanidad que reconoce que la dignidad de la persona es absoluta e incondicional y que la vida – no me cansaré de repetirlo – es el antes lógico y ontológico para la existencia y especificación de los demás derechos.

La Madre Teresa de Calcuta, premio Nobel de la Paz, expresó unas certeras palabras que invitan a la reflexión: “si aceptamos que una madre pueda suprimir al fruto de su seno, ¿qué nos queda? El aborto es el principio que pone en peligro la paz en el mundo”. La articulista de ‘El País’ afirma que la restricción del aborto “daña el Estado de bienestar”. Desde luego, no sé que entiende la señora Nogueira por un supuesto bienestar que cada año causa la muerte de millones de vidas humanas con la complicidad de los dirigentes políticos y de una parte nada menospreciable de la sociedad.

El aborto no es ningún signo de libertad, no es ningún valor moral virtuoso, es un crimen contra la humanidad, un atentado contra la vida misma que ofende a la dignidad humana. El derecho al aborto es la rúbrica visible de la barbarie que dona potestad para legalizar y amparar el infanticidio. Reivindicar el derecho al aborto y reconocerlo legalmente, significa atribuir a la libertad humana un significado perverso e inicuo: el de un poder absoluto sobre los demás y contra los demás. Quizá es esto lo que reivindica ‘El País’, la entronización del totalitarismo.

El artículo de ‘El País’ en concreto y el lenguaje de los defensores del aborto en general es perverso pues convierten el cuerpo de la mujer, templo de la vida, en un auténtico corredor de la muerte para el ser humano nonato, odiado hasta el extremo de ser declarado “no humano” y “no digno” para nacer – pues de vivir ya vive –. Los defensores del aborto deciden quitar la libertad y el derecho del ser humano nonato a seguir viviendo, que hasta el momento, inocentemente, no hace más que lo que la vida le exige a su tan corta edad: desarrollarse, alimentarse y relacionarse con su entorno; el cuerpo de una madre que por influencia de una determinada ideología puede convertirse en su mayor enemigo.

Es en el seno de una mujer-madre, que es una mujer-mujer, donde comienza la vida humana, desde el instante mismo en el que se produce la unión del espermatozoide con el óvulo. A partir de ese momento la vida es un continuo desarrollo hasta el último segundo de la existencia de una persona que, desde su fecundación, cuenta con un patrimonio genético y un sistema inmunológico propio; circunstancia que le convierte en un ser humano distinto de todos los que han existido y existirán si no lo detiene la cultura de la muerte tan presente en la cultura contemporánea.

Hemos de terminar con este lenguaje macabro de los partidarios de matar al nonato. El embrión no es un ser humano potencial, sino un ser humano colmado de potencialidades que deben desarrollarse. La individuación del sujeto humano se da desde el instante mismo de la fecundación, pues la vida humana no es una idea abstracta que se materializa según la voluntad de otros humanos interesados en obviar la realidad en beneficio de tenebrosos intereses. Así, un embrión humano es siempre humano: una vida humana determinada y real no puede ser otra realidad que un ser humano. El desarrollo humano es un continuo en el que no hay saltos cualitativos, sino la progresiva realización del destino personal (Robert Spaemann).

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comentarios
  1. Cristina dice:

    Toda la razón. Lamentablemente es difícil razonar con quienes defienden la cultura del crimen.

    Dejo aquí el enlace a la noticia que haces referencia:

    http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/07/28/vidayartes/1343489611_134592.html

  2. Negro dice:

    Quienes defienden la vida son retrógrados. Una sociedad avanzada debe procurar la posibilidad real del crimen, sino es una injusticia.

  3. Saludos Cristina. Muchas gracias por la aportación.

  4. Saludos Negro. Muchas gracias por comentar.

  5. Nando dice:

    Joan, te guste o no, debes dejar que la mujer decida sobre su vientre.

  6. Cristina dice:

    Yo personalmente podría llegar a estar de acuerdo con el aborto pero siempre en casos de extremísima gravedad y muy concretos… El 90% de las razones que se aducen hoy en día para llevarlo a cabo quedan fuera de ese caso y son a mi modesto entender bastante absurdas e injustificables ya afortunadamente hoy en día existen muchísimas formas de evitar quedar embarazada de bebes no deseados o venidos en mal momento para la realidad de cada mujer…. Así porque en lugar de postular por la interrupción indiscriminada del embarazo porque no se postula y se trabaja más a fondo en acciones que eviten no sólo esos embarazos “inoportunos” sino el tener que llegar a ejercer una opción tan cruel e innecesaria en la mayoría de los casos?. (Antes de que a nadie se le vaya a pasar por la cabeza saltar de manera inadecuada ruego encarecidamente que presten atención a que la palabra inoportunos esta escrita entre comillas aunque debería estarlo entre muchísimas comillas). Gracias.

  7. Saludos Cristina. El 97% de los abortos que se practican en España se justifican por posibles daños psicológicos a la madre… lo que no cuela. Muchas gracias por comentar.

  8. Cristina dice:

    A este tipo de “excusas” evitables por completo me refería. Un saludo Joan.

  9. Saludos Cristina. No tenía ninguna duda. Muchas gracias por comentar.

  10. Sigfrid dice:

    Hola Joan. Comparto lo que dices y también el comentario de Cristina. En cuanto a la idea negativa de la mujer-madre recuerdo una cita interesante de Rafael Alvira: “Dentro de la igualdad esencial del hombre y la mujer, el hombre tiene una mayor inclinación a los trabajos ministeriales… La mujer tiene más inclinación que el hombre al cuidado, que es lo terminal. Es la que principalmente mantiene y transmite la cultura. Por eso, la mimetización que la mujer ha hecho del hombre en nuestros días, su masculinización está a punto de arruinar la cultura occidental… A mi juicio, lo más grave que nos sucede es la progresiva desaparición de lo específicamente femenino” (R. Alvira, “Filosofía de la vida cotidiana”.

  11. Saludos Sigfrid. Interesante y certera cita de Rafael Alvira, para reflexionar sobre el asunto. Muchas gracias por comentar.

  12. Anna dice:

    Es la mujer quien queda embarazada. Es ella quien tiene que decidir y no los demás. Nadie se puede entromenter en ello bajo ningún concepto.

  13. Blas dice:

    Las mujeres tienen derecho a tener hijos; el ser humano, tiene derecho a nacer. Lo contrario es ilógico e inmoral.

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