28 de septiembre día internacional para la despenalización del aborto

Publicado: 14 julio, 2012 en Aborto

Para el próximo 28 de septiembre, fúnebre día internacional para la despenalización del aborto, se prepara una gran movilización para exigir que el aborto desaparezca del código penal en todos los países del mundo con el fin de convertirlo en una realidad presente en los servicios de la sanidad pública. Evidentemente es un día y una reivindicación fúnebre por tres motivos. En primer lugar, la legalización sin restricciones del aborto supone eliminar del obrar humano la responsabilidad moral de los actos. En segundo lugar, infiere la legalización de un crimen, el asesinato de seres humanos nonatos. Y en último lugar, implica, y esto es lo más grave, que la dignidad de la persona no es un absoluto a respetar, es decir, ya no es una verdad derivada del modo de ser humano – estatuto ontológico – sino que se convierte en una realidad relativa que debe conquistarse y que se concede por consenso. Así, la persona deja de ser un absoluto y su vida la fuente y el antes lógico y ontológico de todo derecho.

La cateta contumacia que obvia la moralidad de los actos humanos pone en entredicho lo más sagrado del ser humano, su vida: “sólo el valor del hombre en sí hace de su vida algo sagrado y confiere al concepto de dignidad esa dimensión ontológica sin la cual no puede pensarse siquiera lo que con ese concepto se quiere expresar” (Robert Spaemann, “Persona y derecho”). Es evidente, el carácter absoluto de la persona deriva de ser un fin en sí misma, condición por la cual nunca ni por ninguna razón puede ser tratada como un medio ni un instrumento para cualquier fin. La legalización con o sin condiciones del aborto pone en peligro, además, la democracia y la convivencia social en cuanto se decide que la dignidad del ser humano ya no se funda en la riqueza de su ser personal y de su naturaleza ontológica sino a través de un burdo consenso por el cual se designa qué es vida y cuál goza de la bendición para ser vivida.

La pérdida del sentido de Dios conduce, irrevocable, a la pérdida del sentido de la dignidad del ser humano y de la perspectiva de su devenir existencial. El aborto es un crimen, un genocidio que cuenta con el beneplácito de parte de la sociedad y de determinadas instituciones políticas y civiles arrulladas por una muy concreta ideología de corte ateísta. Por tanto, es un reto de la humanidad la reconciliación con Dios primero y en segundo lugar y consecuentemente con el valor absoluto de la vida del hombre. Ciertamente, que la vida de una persona es un fin en sí misma puede entenderse sin Dios, pero es en Él y sólo por Él que se puede afirmar la dignidad incondicional del ser humano, creado a su imagen. Y no puede entenderse sin Dios porque para que la persona tenga carácter absoluto relativo se requiere afirmar la existencia de una instancia superior – absoluto radical – de la que todos dependemos, que la hace respetable frente a los demás. Si no se reconoce la existencia de una instancia que hace respetable al hombre no existe suficiente razón para respetar a los demás de modo categórico.

Hoy, lamentablemente, no existe un respeto incondicional a la vida del ser humano. Por irresponsabilidad moral se decide que no sólo es legal sino que es un derecho eliminar la vida del nonato. Una vida independiente pero dependiente de sus padres como lo es la vida de cualquier persona menor de edad. Sin duda, este es el mayor de los despotismos, pues la democracia de muchos países legitima o abraza el exterminio de millones de embriones y de fetos humanos día sí y día también. ¿Somos una civilización? La respuesta es evidente: no. No lo somos, porque mediante una sistemática, rigurosa y profesional burocracia permitimos la existencia de centenares de miles de Auschwitz por todo el planeta por culpa de algunos que hasta tal punto se refugian en la oscuridad que consideran confuso todo aquello que es luminoso y mueven a millones de mujeres a pensar que matar a su propio hijo no es un crimen sino un derecho

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comentarios
  1. Iván dice:

    Voy a darte mi opinión sobre el aborto, debido a que apuesto a que piensas que quienes estamos en contra de la penalización del aborto somos abortistas sin ningún aprecio de la vida.

    Mi opinión: Sería muy bueno que se promoviera la adopción, que se hiciera prevención del aborto en todo sentido, dando a los jóvenes información sobre los medios anticonceptivos y las alternativas al aborto. No estoy de acuerdo en la práctica del aborto (a menos que haya un PELIGRO INSALVABLE Y MANIFIESTO para la vida de la madre) debido al drama que este representa para las mujeres. Todo lo que sea por promover la vida, evitar el drama, el dolor y sobre todo la ESTIGMATIZACIÓN a la que se ven sometidas muchas mujeres debido a esta práctica.

    Ahora, ya que ha quedado claro que ESTOY EN CONTRA DEL ABORTO. Hago un llamado: Hagamos todo lo que este a nuestro alcance para proteger la vida desde la concepción hasta la muerte natural. Pero eso sí, acuérdense del evangelio que ustedes predican: NO JUZGUEÍS Y NO SEREÍS JUZGADOS.-

    Por esto es que hay que decir: Sí a la vida, sí a la adopción, no al aborto y a la vez: No a la penalización del aborto. Creo que las mujeres que abortan ya tienen bastante con todo el drama al que son expuestas por esas circunstancias terribles!.

  2. Saludos Iván… Respecto al último párrafo. ¿Abortar es matar en defensa propia? El 99% de los abortos no se cometen para salvar la vida de la madre. En este sentido es un asesinato en toda regla. Por esta razón, ¿todo asesino no debe recibir una condena – la que sea – porque ya ha sufrido lo suficiente al matar a su víctima? Muchas gracias por comentar.

  3. Ivan Gutierrez dice:

    Tal parece que no buscas el Reino de Dios si no la acción política y judicial.
    Te acuerdas de esa frase : “Mi reino no es de este mundo”.
    Acaso no te das cuenta que la doctrina de la Iglesia Católica aplicada a la política es lo mismo que la teología de la liberación, quienes también consideran un crimen el matar a los niños de hambre?
    Sin embargo cuando se mata a un niño de hambre debido a las condiciones sociales propias del capitalismo y cuando se aborta existen lógicas mezquinas que no corresponden a conductas penales por que en ninguno de los dos casos el crimen parte de la libertad si no de condiciones sociales perturbadoras que deben erradicarse. (Pobreza. exclusión social, maltrato intrafamiliar y un largo etcetera) .

    Por el amor de Dios, si es que existe alguno, no equipares a las mujeres que abortan con los terroristas. Muy seguramente nunca has estado embarazado y en medio de las presiones de tu esposo o novio, o de tus padres.

    Los que buscan la penalización del aborto deberían darse cuenta por tanto que la solución no es penalizar si no prevenir el aborto. De la misma manera que sucede con el hambre. No tiene sentido enviar a la cárcel a los especuladores financieros que causan el hambre de los niños en Somalía al elevar artificialmente los precios de los commodities, lo que hay que hacer es llevar comida para evitar la hambruna.

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