El aborto es la antítesis de todo derecho

Publicado: 21 junio, 2012 en Aborto

Decidir nos hace libres, sí, pero la libertad no es un fin en sí misma sino la posibilidad de que el hombre se encauce en el desarrollo de su proyecto existencial. Así, a la libertad hay que añadirle una dimensión moral, pues permite, mediante el dominio de las pasiones, la posesión de la virtud, que configura a la persona con un modo de ser determinado: uno es justo si hace actos de justicia; en cambio, si el 62% de las mujeres encuestadas por la Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción del Embarazo (ACAI) aborta sólo podemos decir que son mujeres que libremente deciden ser asesinas perdiendo con ello su dignidad moral.

El Partido Socialista de Navarra (PSN) ha presentado en el Parlamento y en los Ayuntamientos una moción para exigir al Partido Popular que “garantice el derecho al aborto”, es decir, que el crimen sea un derecho legal, como así acontece en España desde 1985. Sin embargo, si la persona humana es el fundamento del derecho es por la simple razón de que la vida es el antes lógico y ontológico para la existencia y especificación de todos los derechos restantes. De este modo, no hay mejor defensa de la mujer que la ferviente oposición al aborto, un crimen que elimina selectivamente a millones de niñas en el mundo y que produce un menoscabo en la salud psíquica de las madres que abortan, porque nunca dejan de llevar en su cabeza a su hijo asesinado antes de nacer.

La vida es siempre el pilar de todos los derechos. Sin vida no hay derecho. En consecuencia, matar es la antítesis al derecho mismo. En el caso del aborto hay dos víctimas que padecen recortes en sus derechos: el hijo, al que se le siega la existencia; y la mujer, a quien se le presenta una alternativa no lógica a su embarazo. Así, una sociedad democrática y “progresista” debe proteger los derechos de la persona y facilitar el correcto uso de la libertad ofreciéndose todas las posibilidades para fomentar la maternidad, cuyo fin es la vida y  la protección de ésta hasta que el niño sea una persona adulta y pueda valerse por sí misma. El verdadero derecho de la mujer es, pues, toda prevención del aborto, pues la vida no atiende a los fines de determinada ideología sino al bien del hombre. Al contrario, el aborto responde al objeto de determinado interés sociopolítico y económico en detrimento de la libertad y del bien de la persona humana, al considerarse que no toda vida humana es digna de ser vivida.

Resulta funesto que en el derecho a la vida se entrometa el aborto, un concepto ideológico. Todas las personas están, en mayor o menor medida, seguras de que la vida es un derecho; sin embargo, la mediación de posiciones políticas relativiza la cuestión hasta el extremo de que algunas personas, obnubiladas, aceptan que la sociedad no puede posicionarse en defensa de la vida del nonato por encima de la voluntad de sus padres. La vida no admite consenso. El aborto nunca puede ser una alternativa en una sociedad que se precie de civilizada. Tampoco hay espacio para burdos nominalismos cuyo único objetivo es lograr la aceptación de que no toda vida humana es digna de vivir.

Es cierto e incluso de sentido común que una mujer o una pareja experimente cierto miedo ante la llegada de un hijo.  Porque esto es así, lo que no es lógico ni humano es presentar alternativas al desarrollo del embarazo. La mujer puede abortar, pero no es una elección moralmente buena ni tampoco libre si no existe la información adecuada para decidir no abortar. Es necesario recordar, aunque parezca estúpido, que una mujer embarazada tiene en su seno una vida humana independiente a la suya cuyo único cambio, desde la concepción, será el ir cambiando etapas temporales hasta la muerte natural. Por otro lado y por suerte en Occidente debe terminarse con el mito de que en determinadas circunstancias la mujer tiene que elegir entre su vida y la del hijo porque este mito maldito siega miles y miles de vidas en España y excusa a las mujeres que abortan.

Podemos concluir que el aborto no es ningún derecho de la salud sexual porque se halla en juego el derecho a seguir viviendo de otro ser humano que, por razones obvias, es el ser más indefenso de nuestra especie. Por esta razón es importante facilitar una correcta educación donde se ofrezca una visión real de la sexualidad humana, que en sí es un bien del hombre que supone la donación del ser con exclusividad y perpetuidad y que alcanza su plenitud con la generación de una nueva vida.

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comentarios
  1. Alex dice:

    El aborto es el mayor crimen de la humanidad pero muchos no son conscientes de ello.

  2. Sonia dice:

    El aborto voluntario es un crimen. No hay más.

  3. Carmen dice:

    El aborto es una verdadera vergüenza… es la lacra de nuestro siglo.

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