‘El País’: “La monogamia tiene la mala fama de ser considerada una manera antigua de vivir”

Publicado: 13 junio, 2012 en Matrimonio, Sexualidad

El olor a sábanas limpias puede significar diferentes cosas a otras personas. Recuerdo un amigo que se obsesionó por este detalle durante una fase de promiscuidad. Cada vez que tenía una aventura de una noche, nada más despedir por la puerta a sus amantes, se iba corriendo hacia la cama para quitar las sábanas y ponerlas en la lavadora de inmediato. Afirmaba que no quería notar ningún rastro de sus amantes casuales. No obstante, ahora que se encuentra inmerso en una relación monógama, cambia las sábanas con menos frecuencia porque quiere recordar la presencia de su pareja en su cama tanto como sea posible. Cuando uno está enamorado, estos pequeños recordatorios significan mucho”.

Este párrafo, que forma parte de la entrada de un blog de ‘El País’ titulada “El morbo de la monogamia”, invita a un interesante análisis de la visión actual de la sexualidad en la que se prioriza el yo por encima de la donación misma del propio ser. Así, dos supuestos amantes convierten el acto sexual en una autosatisfacción compartida en la que ambos deciden usarse mutuamente para poner fin a una impulsiva necesidad. En este contexto no hay la unión de un yo que se dona a un tú y viceversa, sino el encuentro de un yo con otro yo que se cosifican mutuamente y utilizan sus cuerpos por un tiempo determinado con el fin de procurarse un placer fugaz – ya no hablo aquí de esos encuentros marcados por la transacción económica –.

La monogamia tiene la mala fama de ser considerada sinónimo de monotonía para muchos. O, a menudo, es vista como una manera antigua de vivir”. No hay duda de que una de las determinaciones más cardinales de la existencia de una persona es la orientación que procure a su sexualidad, por los bienes inscritos en ella. Es evidente que la madurez y el discernimiento sexual sólo pueden darse en el marco de esos bienes generales que orientan a expresar y realizar la vocación del ser humano al amor. Así, pues, la sexualidad está al servicio de la comunicación interpersonal, a la capacidad de entregarse al otro, en cuanto modalidad de relacionarse. La sexualidad humana es comunicativa, expresa el amor en el que la persona se convierte en don y mediante el cual realiza el sentido mismo de su ser y existir. Es decir, la sexualidad no es la atracción de dos cuerpos sino la atracción de dos almas encarnadas que se entregan la una a la otra abriéndose a la fecundidad de la vida.

La monogamia, por tanto, no es cerrarse a los placeres de la vida sino el sí rotundo, con carácter de exclusividad y perpetuidad, al amor de la persona amada junto a la cual se alcanza, en el tiempo, la plenitud. “Sólo el amor exclusivo y perpetuo es un amor total y sólo el amor total llena de verdad a la persona” (Ricardo Yepes Stork, “Fundamentos de antropología”). En cambio, cuando el amante es casual, la obscenidad remplaza al amor porque la persona del otro se convierte en objeto, en un medio para obtener un determinado placer.

Es por esto que el matrimonio, la unión entre un hombre y una mujer, es distinto a cualquier otra relación, incluidas las sexuales o las que tienen un componente sexual si bien no completo, como acontece en aquellas en las que los partícipes son del mismo sexo. ¿Por qué es importante privilegiar en exclusiva al matrimonio? Por todo lo expresado hasta el momento, porque la relación de un hombre y una mujer con exclusividad y perpetuidad no es el simple convivir y concederse recíprocamente atención sexual. El término matrimonio, que procede del latín matri munus, significa ‘el oficio de la madre’, es decir, el alumbramiento de una nueva vida, que se cuidará y educará hasta que pueda valerse por sí misma. Desde luego, no existe sobre la faz de la tierra un oficio más importante y trascendental. Es por este motivo, por su importancia social, que es necesaria su defensa.

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Imagen: encontrada aquí.

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comentarios
  1. Pedro dice:

    El amor es la donación del ser como dices. Si tienes muchas relaciones, pienso en Sartre y sus cuartro amantes – sus amores contingentes – y su amante Beauvoir – su amor necesario – ocurre lo que ocurre. El amor carece de límites y cuando no se ama a una sola persona el amor se reparte cuando no se hace un uso de él pervirtíendolo.

  2. Saludos Pedro. Ciertamente el amor sólo puede darse en exclusividad para ser verdadero amor. Gracias por comentar.

  3. Cristina Bec dice:

    Hola. Al margen de lo que dices, añadiría que la monogamia es la mejor prevención contra el SIDA: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000594.htm#.T9lnitoOuJI.twitter

  4. Saludos Cristina, un dato muy interesante al respecto y de suma importancia. Gracias por la aportación.

  5. […] nunca es discriminar sino hacer justicia en concordancia con la realidad. La sexualidad, que es una dimensión del ser del hombre, no se desarrolla del mismo modo ni cumple su natural función en una unión entre personas del […]

  6. Katerine dice:

    No nos conocemos pero me encanta mucho este blog y la verdad me da mucha felicidad lo que estas haciendo porque ya es momento de que la gente despierte de su letargo mental. Saludos y exitos

  7. […] el primer argumento es taxativo: El matrimonio es una institución esencialmente heterosexual, monógama y la única que debería ser válida y reconocida por el Estado. La misión del derecho es la […]

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