Autores orientales del siglo IV (IV): San Juan Crisóstomo

Publicado: 12 junio, 2012 en Patrología

 

San Juan Crisóstomo nace en Antioquía el año 347. De una sólida educación recibe el bautismo en 369. Bajo la dirección de Diodoro de Tarso se inicia en la vida monástica y en el aprendizaje de la exégesis bíblica. A lo largo de dos años se propone la vida propia de un eremita; sin embargo, por su delicada salud regresa a Antioquía, donde es ordenado diácono en 381, por el obispo Melecio, que fallecería poco después. En 386 es ordenado en el ministerio sacerdotal por Flaviano sucesor de Melecio. Pronto se revela sus notables dotes oratorias motivo por el cual recibe el célebre sobrenombre de Crisóstomo, que proviene del griego chrysóstomos – χρυσόστομος – y significa ‘boca de oro’.

El 26 de febrero de 398 es consagrado obispo de Constantinopla por el obispo Teófilo de Alejandría. A partir de este momento muestra un riguroso celo pastoral que se centra en atenazar los abusos y desmanes de la aristocracia y del mismo clero. Esta ortodoxia y fidelidad le conduce a encontrar la oposición de ambos estamentos. Así, la emperatriz Eudoxia se une a distintos eclesiásticos rivales, entre ellos Teófilo de Alejandría y Epifanio de Salamina. Hasta tal extremo llega la inquina que se convoca el sínodo de Encina en el 403, cuya asamblea depone a Juan Crisóstomo. Sin embargo, ante la oposición del pueblo, el emperador Arcadio le permite regresar a su sede. No obstante, la pérfida Eudoxia logra que se le destierre nuevamente, esta vez lejos del alcance de sus seguidores. Tristemente, fallece cuando se dirigía a su destierro, el 14 de septiembre de 407. El Concilio de Calcedonia de 451 lo proclama Doctor de la Iglesia.

El Crisóstomo es un autor fecundo, con más de 700 homilías. De su etapa en Antioquía destacan sus Catecheses ad illuminandos, preparas para la recepción del sacramento del bautismo: “Si, en efecto, los hombres que reciben cargos mundanos y que muchas veces llevan sobre el vestido que los envuelve la marca de las imágenes imperiales, gracias a la cual aparecen dignos de crédito ante los demás, nunca se permitirían obrar lo que fuese indigno de ese vestido con las insignias imperiales; y si alguna vez lo intentasen ellos, tienen a muchos que se lo impedirían; incluso si otros quisieran maltratarlos a ellos, el vestido que llevan puesto les aportaría suficiente seguridad para no sufrir nada desagradable, con mucha mayor razón es justo que quienes tienen a Cristo morando, no sobre el vestido, sino sobre el alma, y con Él a su Padre y la presencia del Espíritu Santo, den pruebas de tener gran seguridad, y por su cabal conducta evidencien ante todos su personal condición de la imagen imperial”. Destacan otras homilías, entre ellas las Orationes adversus Iudaeos, donde advierte de la importancia de no participar en la fiesta de los judíos porque han desconocido al Mesías; y las Ad populum Antiochenum de statuis, donde exhorta a la práctica de la virtud al tiempo que aprovecha para flagelar los vicios.  

San Juan Crisóstomo es un excelente conocedor de la Sagrada Escritura. Su rica predicación está llena de comentarios bíblicos. A nivel teológico no presenta ningún aspecto original, sin embargo es fiel a la enseñanza del Concilio de Nicea y defiende las cuestiones trinitarias y la divinidad de Cristo ante los arrianos y la humanidad de Cristo frente a los apolinaristas. Al mismo tiempo exhorta a todos los hombres y mujeres a vivir la perfección en medio del mundo, en el quehacer diario, pues todos podemos alcanzar la santidad si vivimos la perfección de la caridad. Por esta razón exhorta a alimentarse del Evangelio y de la recepción de los sacramentos, en especial el eucarístico.

Es interesante sus comentarios respecto al ministerio sacerdotal: “el sacerdote ha de poseer un alma más pura que los rayos mismos del sol, a fin de que nunca le abandone el Espíritu Santo y pueda decir: Vivo yo, más no soy yo quien vivo, sino que Cristo vive en mí” (De sacerdotio).

Bibliografía:

P.G. Alves de Sousa, El sacerdocio ministerial en los libros ‘De Sacerdotio’ de San Juan Crisóstomo. Pamplona, 1975.

I. Delgado Jara, El período antioqueno de la vida de San Juan Crisóstomo. 2001.

Domingo Ramos-Lissón, Patrología. 2005.

 

 

 

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comentarios
  1. Juanjo dice:

    Muchas felicidades por todas las entradas dedicadas a patrología, son muy interesantes.

  2. Muchas gracias Juanjo. Seguiremos en ello. Será un placer volver a leer sus comentarios.

  3. Sergio dice:

    Felicidades por estas entradas, son de gran interés para conocer la historia de la Iglesia. Gracias.

  4. Saludos Sergio. Me alegra saber que han sido de su interés. Muchas gracias por comentar.

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