Sor Lucía Caram: “Jesús sufre en su cuerpo resucitado porque ha de marchar y le duele”

Publicado: 22 mayo, 2012 en Literatura, Religión

Hoy se presenta en la librería Claret de Barcelona el libro de Jesús Bastante, “Y resucité de entre los muertos”, del que hablé hace unos días en Opus Prima. Para quien no lo sepa, a modo de diario íntimo, el propio Jesucristo retrata los instantes posteriores a su resurrección desde la salida del sepulcro. El autor, a quien no le tiembla el pulso a la hora de ponerse en la piel del Mesías y de “inventarse” el misterio de la resurrección, nos revela que “no se trata de un trabajo de teología, ni de un estudio sesudo acerca de la Resurrección… Es, ni más ni menos que una novela”. Desde luego, estamos ante un “experimento literario”, una tentativa innecesaria, que roza la herejía.

En la mesa de presentación, el señor Bastante, famoso por sus constantes amonestaciones a los obispos, se encontrará arrullado por dos figuras de esas que guisan la fe a su manera: Oriol Domingo, periodista en ‘La Vanguardia’ de cuestiones religiosas, y Sor Lucía Caram, una dominica contemplativa que frecuenta los platós televisivos y que hace una muy calamitosa síntesis de una novela que considera “las memorias del resucitado”:  “Un Jesús entrañable, que siente nostalgia, ¡una profunda nostalgia!, y que sufre en su cuerpo resucitado –una paradoja curiosa-, la lucha porque ha de marchar y le “duele”, porque se llego a encontrar tan bien entre los hombres y mujeres, ¡tan a gusto en este domicilio en el que se cansaba, tenía hambre, sed, tocaba, sentía!”.

Un rostro tan humano, tan humano, que por momentos parece divino” dice la dominica. Sin duda el lector se hallará ante “el rostro más humano de Jesús” porque no es Jesucristo quienes nos habla, sino otro Jesús de apellido Bastante. Ya nos alertó el Santo Padre Benedicto XVI, en la presentación de su libro Jesús de Nazaret, de la grieta que abren algunos entre el Jesús histórico y el Cristo de la fe. Autores de la talla de Romano Guardini, Rudolf Schnackenburg o Daniel Rops, que escribieron interesantísimas obras sobre Cristo, alucinarían ante el ejemplar que ahora se presenta en las librerías españolas por el hecho de ofrecernos una imagen nebulosa del Resucitado.

Un católico practicante no comprará esta novela. El descreído que la compre se encontrará una reconstrucción de Jesucristo que es más el retrato que tiene de Él el autor que el del Evangelio que anuncia la Santa Iglesia. Sobre el Mesías y su resurrección sabemos pocas cosas ciertas para plasmarlas en forma de diario personal – al margen del atrevimiento que supone poner una ficción en boca de Cristo –, así que en el transcurso de la narración hallaremos un Jesucristo sumamente alejado de aquel que es verdadero hombre y verdadero Dios. En La persona de Jesucristo: reflejada en los cuatro Evangelios (Ed. Herder), Schnackenburg, inconmovible estudioso del evangelio, señala que “mediante los esfuerzos de la investigación con métodos histórico-críticos no se logra, o se logra de modo insuficiente, una visión fiable de la figura histórica de Jesús de Nazaret”.  

El 17 de mayo de 1979, la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, publica con aprobación papal, una “Carta sobre algunas cuestiones de escatología” en la que se señala que: “Una interpretación que no es fiel, ya no explica, sino que falsea. Insistir en la fidelidad no significa renunciar a la interpretación, impulsar a “la estéril repetición de viejas fórmulas”, sino, muy al contrario, exigir decididamente una interpretación adecuada”. Desde luego “Y resucité de entre los muertos” no es una autobiografía de Cristo sino una ficticia autobiografía que falsea las verdades de la fe al interpretarlas libremente.

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comentarios
  1. Cristina dice:

    De una monja de clausura que vive fuera de la clausura sólo se puede esperar una fe fría.

  2. Diego dice:

    Pues vaya con las monjas sor Forcades y sor Caram. Con estas amigas la Iglesia no necesita enemigas.

  3. Aleix dice:

    No se puede esperar nada mejor de una monja que debería colgar el hábito y dedicarse buenamente a la labor social. Una monja que considera que las mujeres deberían poder ordenarse sin saber porqué no pueden…

  4. Andrés dice:

    Esta monja lo que más contempla es el plató de las televisiones y el contacto con gente poderosa y del mundo de la política

  5. Sigfrid dice:

    ¿La vida contemplativa no es una vocación?

  6. Anabel dice:

    Analicen lo 63 contactos que tiene esta monja en su cuenta de twitter (16:17 del 22 de mayo) y podrán hacerse una idea de su vocación contemplativa: Andrés Iniesta (deportista), Marina Geli (política), Marius Serra (escritor), Sandro Rosell (presidente del Barcelona), Quim Masferrer (artista), Jordi Evole (periodista)… y un sacerdote sin clergyman.

  7. Negro dice:

    Tremendo. ¡Dios nos asista!

  8. Athal dice:

    Estos comportamientos entristecen el alma, tanto el del señor Bastante como el de la monja. Sobre todo ella, como religiosa que ha realizado unos votos, debería reflexionar un poco, pues se dará cuenta, si reza, de que su vocación le lleva a realizar una función mucho más importante que es rezar.

  9. Miki dice:

    Esta monja está en su salsa en programas donde no sólo se hace mofa de la Iglesia sino que ella contribuye en lugar de defenderla.

  10. Gerard dice:

    Cómo se puede ser monja contemplativa y estar todo el día fuera del convento.

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