Amor u obscenidad en las relaciones interpersonales

Publicado: 21 mayo, 2012 en Amor, Sexualidad

La existencia de la persona siempre hace referencia a algo que nunca es ella misma, sino un hecho u otra persona. Es decir, o bien hace referencia a un sentido válido para ser realizado, o bien a la existencia del prójimo con quien se relaciona. Sólo entonces la persona será realmente persona, y ella será ella misma por completo sólo allí donde se vea absorbida por la entrega a un deber, allí donde se pase a sí misma por alto y se olvide de sí misma al servicio de una cosa o por amor a otra persona” (V. Frankl, “En el principio era el sentido”).

Cuando se examina al ser humano desde su dimensión ontológica y antropológica, se descubre en los sujetos incapaces de salir de ellos mismos la neurosis del hombre contemporáneo, que es la falta de sentido y, por lo general, el consecuente vacío existencial. A diferencia del animal en el hombre el instinto no es lo suficiente marcado para decir qué es lo que debe hacer en todo momento. La persona es quien gobierna su propia existencia. Sin embargo, quien es inhábil para apuntar a referencias que no sean él mismo, quien no encuentra un fin al que se dirija su actuación vital y en vistas al cual se despliega su proyecto personal, no sabrá nunca lo que ha de hacer y se limitará a desear aquello que desean los demás cuando no sean los demás quienes le indiquen, cual marioneta, qué es lo que tiene que hacer: pienso en el negocio de la industria pornográfica.

La persona, por su estatuto ontológico, es un supuesto individual. Es decir, el ser que tiene cada uno no puede pasar a otro. Así, al ser principio de operaciones sólo mediante las propias elecciones puede modelar su personalidad en vistas al bien. Sin embargo, el hombre es un ser social y la experiencia muestra que el vivir bien – la mejor vida posible – gravita siempre en un vivir bien en sociedad, junto con los demás.  Esto no es simple faramalla sino que corresponde a una intrínseca realidad de la naturaleza humana por la cual el hombre se abre a establecer relaciones de vínculo con los demás – con reciprocidad – buscando y disfrutando del bien de estos con la consideración de que su bien es el propio bien (Tomás de Aquino, Summa Theologiae II-II, 114, I, ad 2).

En el crecimiento del sujeto como persona es importante, en el orden ideal de la vida buena, que las relaciones con las otras personas no se reduzcan a un componente estrictamente utilitarista, sino que se genere un vínculo de amistad percibiéndose, con reciprocidad, el bien del otro como propio, de lo contrario, el amor no compartido o el amor interesado, por anormal y aparente, se encuentra no sólo destinado a aniquilarse sino a causar un mal a la otra persona, ya que se la trata como un medio y no como un fin en sí misma. No es amado quien es deseado, sino aquél para quien se desea algo; sin embargo, hoy vemos que es más lo primero que lo segundo de ahí que no pocas relaciones de pareja no tengan razón de fin y, por tanto carezcan de exclusividad y perpetuidad.

Cuando no hay amor en una relación interpersonal la persona del otro no es vista como un fin sino como un medio. Entonces nos encontramos ante una relación estrictamente obscena, porque el sujeto se convierte en objeto. El ser del otro no es más que un cuerpo del que se destacan las partes sexuales y genitales; aquellas que nos producen excitación, de las que obtenemos, nosotros, un placer sin tener en consideración a la otra persona. Esto, sin duda, es un estado que genera humillación y vacío existencial en ambas personas porque no se esfuerzan en perfeccionar sus actos con el amor hacia el valor de persona del otro.

Podemos concluir afirmando que el hombre gobierna su existencia con sentido cuando es capaz de abrirse a la realidad de las cosas y de entrar en relación con otras personas (autotrascender). En cuanto a las relaciones interpersonales la forma más intensa y completa de relacionarse es el amor, que se distingue radicalmente del interés. Amar es querer a alguien por lo que es en sí mismo y el bien que se adquiere es la percepción del bien de la persona querida; un bien recíproco, en cuanto que el amor verdadero siempre es devuelto con amor. En cambio, si se quiera a alguien como se quiere a las cosas, como un medio para nuestro bien, el amor se deforma al atentar directamente contra la dignidad de esa persona.

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comentarios
  1. Jaume dice:

    Gracias por el escrito. La cita de Viktor Frankl es, simplemente, sensacional. Muchos jóvenes deberían leer su obra.

  2. Jose G. dice:

    Cuando no hay verdadero amor éste se convierte en una obscenidad. No sé si es algo que se da hoy más que ayer, pero si es cierto que muchas relaciones se encuentran marcadas por el hedonismo. Que muchas relaciones no duren absolutamente nada se debe a que el placer no es un elemento más sino que se convierte en el principio y el fin que origina la relación. Y el placer es siempre efímero o poco sustancial si no hay nada más.

  3. Mª Teresa dice:

    Toda la razón. El vacío existencial desfigura el amor cuando la persona lo usa para llenar su vacío sin pensar en la otra persona, que realmente no se ama. Hay gente que se aprovecha de ello como por ejemplo el mercado de la pornografía que mencionas o esas webs de contactos que tan de moda están. El obispo Munilla ha escrito sobre ello: http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=22689

  4. Saludos Jaume. Leer a Frankl nunca es malo para la salud.

  5. Saludos Jose, muchas gracias por su comentario.

  6. Saludos María Teresa, muchas gracias por la aportación. Un saludo.

  7. Lucho dice:

    Cuantos jovenes, y no pocos adultos, deberíamos conocer bien esto y no fracasaríamos en nuetras relaciones. Aunque nunca faltan los que simplemente prefieren vivir en la ignorancia o pretender ignorar esta verdad acerca del amor. Excelente post. Saludos

  8. Sam dice:

    Mucha gente sólo piensa en ella primero y en segundo lugar también.

  9. Saludos Lucho. Hay muchos jóvenes que lo conocen pero muchos otros son presa de una mala educación, no sé en tu país pero en España EpC ha hecho mucho mal; luego determinados medios de comunicación, determinada publicidad… que convierten la sexualidad en un producto. Gracias.

  10. Saludos Sam. El hedonismo y el narcisismo. Gracias por comentar.

  11. […] una semana escribí una entrada titulada “Amor u obscenidad en las relaciones interpersonales” donde señalaba que en el crecimiento del sujeto como persona es importante, en el orden ideal […]

  12. […] la monogamia”, invita a un interesante análisis de la visión actual de la sexualidad en la que se prioriza el yo por encima de la donación misma del propio ser. Así, dos supuestos amantes convierten el acto […]

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