Sacerdotes obreros: cuando el marxismo esconde la cruz y la trascendencia

Publicado: 19 abril, 2012 en Religión

Leo, atónito, el siguiente titular en Religión Digital: “La ‘Iglesia disidente’ fue una Iglesia más concorde y aproximada al Concilio Vaticano II”. De inmediato, descubro que la entrevista a Juan Antonio Delgado, autor de “Mariano Gamo. Testigo de la Transición. Cura obrero y marxista“, la conduce el señor Jesús Bastante, quien se muestra tenaz en el propósito de mostrar que la teología de la liberación; que la ideología marxista-leninista de línea maoísta, que obnuviló la mente de sacerdotes denominados “obreros” que no dudaron en mantener una participación política activa en movimientos como la Organización Revolucionaria de los Trabajadores, constituida, entre otros, por miembros disidentes de ETA, es el modelo de Iglesia más cercano al Concilio Vaticano II.

Este pensamiento “obrero” olvida que Dios no preside impasible el devenir del hombre y el curso de la historia; olvida que es un Dios vivo que ve la miseria del hombre, que tiene compasión, que libera y guía. Estos sacerdotes obreros olvidan que Dios no sólo interviene en la historia sino que invita a la humanidad a una historia nueva, el Reino de Dios, que trasciende la realidad contingente de la fábrica. Es un Dios de esperanza y no un Dios sindicalista. “El sacerdote es siempre otro Cristo” decía San Josemaría. En la atención pastoral no se debe olvidar nunca la verdadera misión de la Iglesia, la comunión en Cristo. Los sacerdotes tienen el deber de mostrar que Jesucristo nos ama con amor infinito, que nos busca, que nos interpela para que vivamos íntimamente en Él y con Él.      

También decía San Josemaría que todos los sacerdotes son buenos, pero que hay que rezar con mucha intensidad para que no cometan locuras ni en el altar ni fuera, en la calle, y que vivan ejerciendo su ministerio y su trabajo sacerdotal en profunda comunión con los obispos y el Santo Padre. La Conferencia Episcopal recuerda a los presbíteros que su vida y su ministerio se fundamentan en su relación personal e íntima con Cristo, que les hace partícipes de su sacerdocio. Al respecto, decía monseñor Álvaro del Portillo que el ministerio sacerdotal “no es un oficio o un servicio cualquiera que se ejercita a favor de la comunidad eclesial, sino un servicio que participa de un modo absolutamente especial y con carácter indeleble en la potestad del sacerdocio de Cristo” (Pablo VI, Mensaje a los sacerdotes con ocasión de la clausura del Año de la Fe, 30.06.1968). El sacerdocio, antes que nada, es “una misión eminentemente sagrada: tanto por su origen (es Cristo quien la otorga) como por su contenido (los divinos misterios) y por la forma misma en que se confiere: un sacramento” (Álvaro del Portillo, Escritos sobre el sacerdocio).

El Decreto Presbyterorum ordinis (Concilio Vaticano II) subraya que los sacerdotes, “especialmente en la diócesis, a cuyo servicio se consagran bajo el propio obispo, forman un solo Presbiterio. Porque, aunque se entreguen a diversos menesteres, ejercen, sin embargo, un solo ministerio sacerdotal a favor de los hombres”. Esto requiere una unificación de todas las actividades en torno a un mismo principio: Cristo que ama a la Iglesia y se entrega por ella ha de ser «el principio y la fuente» de la unidad de vida de los presbíteros, cuya función, en el seguimiento de Cristo, es la de “santificar, predicar y gobernar” la plebe de Dios actuando in persona Christi. Por tanto, los presbíteros tienen como función primordial la predicacion del Evangelio y la celebración del sacramento eucarístico como verdaderos sacerdotes de la Nueva Alianza, antes que transformarse en revolucionarios con bandera ideológica o en cooperantes contra las injusticias sociales.

Los sacerdotes están ordenados, de modo especial y sin olvidar las restantes funciones, para celebrar los sacramentos in persona Christi. Esta realidad permite a los fieles laicos tener el convencimiento cierto de que hoy, y así hasta el fin de los tiempos, es Cristo quien nos bautiza, quien nos perdona los pecados y quien nos hace partícipes en su mesa. Después de esto, viene la predicación, la misión evangélica bajo el signo de la cruz y no con El Capital, pues Dios nos salva através de su Hijo Jesucristo, quien murió en ella antes de resucitar.

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comentarios
  1. Anabel dice:

    Esta Iglesia disidente nunca ha estado ni estará en comunión con la Iglesia por el simple hecho de que tiene un discurso que entra en contradicción con la doctrina oficial de la Iglesia.

  2. Roberto dice:

    Pues en parte coincido con este autor. La jerarquía eclesial suele estar muy alejada de la realidad.

  3. Miguel dice:

    La labor social ya la hace Cáritas y los cristianos laicos. Estos sacerdotes deben procurar hacer bien la misa que en las iglesias que dirigen esconden el santísimo y no hablan de Cristo ni de la trascendencia.

  4. Cristina Bec dice:

    Lo peor es reducir la trascendencia a estructuras humanas y politizar el evangelio. Que hagan una religión a parte.

  5. Lucho dice:

    “los presbíteros tienen como función primordial la predicacion del Evangelio y la celebración del sacramento eucarístico como verdaderos sacerdotes de la Nueva Alianza, antes que transformarse en revolucionarios con bandera ideológica”…totalmente de acuerdo, la Iglesia siempre sufre cuando pierde a sus pastores por motivos políticos, dejando lo trascendente por lo temporal. Como un sacerdote puede llamarse marxista cuando el mismo Marx dice “el pueblo necesita justicia y no caridad” en una abierta manifestación en contra de la iglesia, además de referirse como “Es el opio del pueblo” en este caso a la religión. Saludos, gracias por el post

  6. Saludos. Muchas gracias a todos. Los sacerdotes nunca deben olvidar que son otro Cristo ni los cristianos deben olvidar el respeto que merecen. Dicho esto, es preocupante cuando el sacerdote olvida su ministerio. Recuerdo que cuando vivía en Pamplona (dos años), concretamente en Barañain, dejé de ir por una parroquia que tenía muy cerca porque el sacerdote en sus homolías no hablaba de Cristo, del reino de Dios, de la trascendencia, de la salvación, sino que hablaba como un político.

  7. Nando dice:

    Coincido con la entrada y los comentarios… el ministerio sacerdotal no tiene como función hacer política o hacer obras sociales, sino anunciar el evangelio y celebrar los sacramentos.

  8. Xal dice:

    … es dificil, Jesús es incomprendido … la cruz no puede estar ausente, aún en la justicia social. Eternamente Cristo está en nosotros.

  9. Saludos Nando y Xal, muchas gracias por vuestros comentarios. Cierto, Cristo está con nosotros, ¿nosotros con Él?

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