El Gobierno de España no quiere terminar con el aborto

Publicado: 17 abril, 2012 en Aborto

Algunos católicos, los votantes del Partido Popular, se autoengañan. Con la conciencia seducida y obnubilada aún creen que para el señor Gallardón, ministro de Justicia, la vida es un derecho y el aborto no. Sin embargo, la realidad es bien distinta y el pensamiento del ex alcalde de Madrid es el que mostró en una reciente conferencia ofrecida en el Círculo de Economía de Barcelona, en la que manifestó que la reforma de la ley del aborto “en ningún caso disminuirá los derechos de la mujer” ya que “la reforma que vamos a hacer es volver al criterio de la regulación del aborto y a la doctrina que tuvo el propio legislador socialista”, es decir, la ley del aborto de 1985.   

Sólo un eunuco mental y un indecente moral pueden creer que el aborto, para el gobierno, no es un derecho cuando el señor Gallardón postula una ley, la de 1985, que obstaculiza el derecho del nasciturus en determinados supuestos. Es triste, muy tétrico, que sea el propio ministro de Justicia quien no considere que el derecho a la vida es el antes lógico y ontológico para la existencia y especificación de los demás derechos humanos, entre ellos, el de la mujer. El aborto es un medio injusto que comete un fin injusto. La humanidad misma es una dignidad, nos recuerda Kant, porque el ser humano no puede ser tratado como un medio sino como un fin. La dignidad del hombre, su derecho a vivir, no es un logro que confieren los políticos sino una realidad que emana de su estatuto ontológico.

Se es humano desde el momento mismo de la concepción: “no hay personas potenciales; las personas tienen potencias o capacidades. Las personas pueden desarrollarse, pero ninguna cosa se transforma en una persona. Alguien no llega a ser tal por vía de procedencia a partir de algo, la persona no es el resultado de un cambio sino de una generación, la persona no comienza a existir después que el ser humano ni termina de ser antes, como las substancias de Aristóteles” (Spaemann, Persona y derecho). Causa terror esta inconsciencia, esta ligereza moral, esta ofuscación ideológica que desgarra la ética política.  

Cuando se habla del derecho de la mujer al aborto la libertad del ser humano mengua en beneficio del libertinaje, deliberadamente inhumano. No hay ningún derecho que acredite a matar, mucho menos a matar la vida que germina en el seno materno, pues esa vida, la vida misma, es el fundamento de todos los derechos de la persona. Si no se comprende, repito, que la vida es el antes lógico y ontológico para la existencia y especificación de los derechos humanos estos resultarán vacíos y carentes de contenido a merced del arbitrio de una voluntad actual que permite medidas que atentan contra la dignidad del ser humano, como es la pena capital en determinados nonatos o la experimentación con embriones, en cuanto que se considera que no toda vida humana es digna y que el hombre se puede reinventar en el laboratorio, transformándolo en un objeto.   

Qué nos diferencia de la realidad de Auschwitz Birkenau y los experimentos de Joseph Mengele cuando hay académicos que consideran ético acabar con la vida de un bebé, no sólo cuando se detecta una anomalía durante la gestación, sino incluso cuando nace totalmente sano, justificando que los recién nacidos, como los cigotos, los embriones y los fetos, son moralmente irrelevantes. Una sociedad que afirma que es moralmente bueno no dejar nacer a nonatos “defectuosos” para generar una raza perfecta se encuentra insertada en la barbarie; sólo un hipócrita no verá la similitud entre los gemelos viseccionados por Mengele y los embriones humanos que descansan en los congeladores.

Quienes defienden el aborto son tan vanguardistas como los programas eugenésicos de la Alemania nazi pues opinan, al margen de la ciencia, que el embrión no es un ser humano, a lo sumo una vida que en algún momento, por arte de magia, producirá un hombre o una mujer. Estas personas, que no entienden quién es el ser humano y que es la vida, son las mismas que inflan globos y soplan matasuegras cuando una vida termina antes de tiempo (eutanasia); las mismas que celebran, cada 24 de abril, el día Mundial del Animal de Laboratorio mientras defienden, en aras del progreso, la necesidad de que los humanos nonacidos sean cobayas, y no sólo para la FIV.     

Y el gobierno de Mariano Rajoy, como el de Adolf Hitler, permite y autoriza el aborto pensándose que es una conquista de la humanidad. Pero la realidad es otra al margen de la ideología, y lo que se percibe como derecho no es más que una brutalidad que convierte a toda mujer en una pobre Medea.

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Imagen: HazteOír.

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comentarios
  1. Sigfrid dice:

    Ya va siendo hora de que muchos se quiten la venda de los ojos. Felicito a la Asociación Cruz de San Andrés por su defensa de la vida, no como otros, HazteOír, que ahora que gobierna el PP ya no abren tanto la boca como lo hacían contra Zapatero.

  2. Carmen dice:

    Es incomprensible la actitud no del PP sino de los católicos que dan su voto y apoyo al PP. Una ley que produce un total de 100.000 asesinatos cada año no puede ser consentida por un católico.

  3. Jaume dice:

    El Partido Popular debería retirar eso de “humanismo cristiano” de su ideario. Estoy de acuerdo con Sigfrid, no entiendo como HO aún mantiene la alerta para felicitar al señor Gallardón por su supuesta defensa de la vida.

  4. Mª Teresa dice:

    En España hay mucho católico de boquilla o por tradición y eso es usado por el PP electoralmente. Con esto se confirma porqué de los 75% de españoles que se declaran católicos sólo el 1.8% va a misa todos los días.

  5. Cristina Bec dice:

    Cada año dejan de nacer cien mil niños. Más triste que estos partidos políticos que nos gobiernan es la contribución de muchos católicos a esta realidad, a este infanticido.

  6. Francisco dice:

    El PP y el PSOE tienen muchas cosas en común, una de ellas, la defensa del aborto. Ya es hora de que los católicos nos movilicemos de verdad y no dejemos que sean unos pocos valientes quienes hagan la defensa de la vida.

  7. sandro dice:

    El PP no tiene nada de católico y de humanista cristiano creo que tampoco a juzgar por sus acciones. Las palabras son otra cosa y cuando no se llevan a cabo se dice hipocresía.

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