Tamayo se equivoca y radicalmente

Publicado: 7 abril, 2012 en Religión

Jesús fue un Indignado que adoptó una actitud de rebeldía frente al sistema y se comportó como un insumiso frente al orden establecido”. Así se expresa el teólogo Juan José Tamayo en ‘El País’, que considera que la indignación ante el poder es la razón de su “trágico final”. No obstante, San Pablo nos expresa la verdadera realidad: “Cristo murió por nuestros pecados” (1 Cor 15, 3). La Iglesia proclama con el Credo Niceno-Constantinopolitano: “Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios […] que por nosotros los hombres y por nuestra salvación, bajo del cielo; y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre. Y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras…”.

No se encuentra en la reveldia frente a las circunstancias temporales la causa de la muerte de Cristo. Él se hace hombre para salvarnos reconcilíandonos con Dios (1 Jn 4, 10-14; 1 Jn 3, 5). “Nuestra naturaleza enferma exigía ser sanada; desgarrada, ser restablecida; muerta, ser resucitada. Habíamos perdido la posesión del bien, era necesario que se nos devolviera. Encerrados en las tinieblas, hacía falta que nos llegara la luz; estando cautivos, esperábamos un salvador; prisioneros, un socorro; esclavos, un libertador. ¿No tenían importancia estos razonamientos? ¿No merecían conmover a Dios hasta el punto de hacerle bajar hasta nuestra naturaleza humana para visitarla, ya que la humanidad se encontraba en un estado tan miserable y tan desgraciado?” (San Gregorio de Nisa, Oratio catechetica).

Tamayo se equivoca radicalmente, a Cristo no le mataron. Jesús deja muy claro que nadie le quita la vida sino que es Él quien la da como señor de la vida y de la muerte: “por eso me ama el Padre, porque doy mi vida, para recobrarla de nuevo. Nadie me la quita, yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y poder para recobrarla de nuevo; esa es la orden que he recibido de mi Padre” (Jn 10, 17-18). Es Jesús quien da la vida voluntariamente (Jn 13, 37). Aunque lo matan los judíos, para que se cumpla la Escritura (Lc 18, 31-34), no son los hombres quienes le entregan a la muerte: “a éste, que fue entregado según determinado designio y previo conocimiento de Dios, vosotros lo matasteis clavándole en la cruz” (Hch 2, 23). La muerte de Cristo es clave en el designio salvador de Dios. Por esta razón la muerte que dan los hombres a Jesús se inserta en esta entrega voluntaria para dar cumplimiento de la orden del Padre, pues su muerte es necesaria para que se produzca la expiación del pecado y la salvación de la humanidad.

Jesús no es un rebelde. Toda su vida, desde la encarnación hasta la ascensión pasando por la muerte y resurrección tiene una unidad y un fin: la salvación del hombre deseada por Dios.  

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comentarios
  1. Sigfrid dice:

    Así es. Jesús da la vida, que es lo que quiere Dios, para salvar a la humanidad a la que tanto ama. La muerte que le damos los hombres se subordina a esa muerte que asiente Jesús para redimir nuestra naturaleza pecadora.

  2. Saludos Sigfrid. Muchas gracias por comentar.

  3. Leyendo el artículo original, hay una cosa que me ha hecho gracia: Nietzsche desprecia la voluntariedad del sacrificio y el papel de Cordero, pero los entiende bastante bien. Entiende relatiamente bien el papel de Jesús. Lo que Niezsche dice de forma despectiva de que “su comportamiento ante los jueces, ante los sayones, ante los acusadores, ante toda especia de calumnia y burla, su comportamiento en la cruz: Él ora, sufre, ama con quienes, en quienes le hacen mal. No defenderse, no encolerizarse, no hacer responsable a nadie” es un entendimiento bastante bueno del mensaje de Cristo de no resistir al mal, aunque Nietzsche lo desprecie. En ese artículo, el filósofo ateo parece haber comprendido mejor que el teólogo católico el mensaje de la Cruz. Cuanto menos, es pintoresco.

  4. Saludos Maximiliano. Muy bien visto lo que dices respecto a las palabras de Tamayo. Por otro lado no olvidemos que Nietzsche era un “admirador” de la figura de Cristo al que denomina el primer y último cristiano. Gracias por comentar.

  5. Cristina Bec dice:

    Jesús nunca se rebeló contra ningún poder. Cristo se rebela contra la naturaleza humana, contra aquellos que niegan la trascendencia y creen que la política es el fin del hombre, como Tamayo. Estoy muy de acuerdo con el comentario de Maximiliano.

  6. Mariano dice:

    Cristo se rebela contra las injusticias, pero lo fundamental es que el viene a anunciar el reino de Dios y la salvación. La historia del hombre es la historia de la salvación.

  7. Miki dice:

    Este señor teólogo sólo pretende politizar el cristianismo… no hace teología hace política.

  8. […] Algunos cristianos, desconozco si practicantes aunque me sorprendería, asumen que la rebeldía frente a los poderes temporales es la causa del prendimiento y muerte de Jesucristo. Por este motivo instauran en una especie de neocristianismo el 15 de marzo como el tiempo que marca un antes y un después en el camino de la esperanza del hombre. Y se equivocan ingenuamente. El movimiento político 12M/15M puede ser una revolución social, pero no es la revolución a la que nos llama Jesucristo ni supone la justicia social que demanda el Evangelio. […]

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