El hombre sin Dios

Publicado: 4 abril, 2012 en Pensamiento, Religión

“Hay que desvincular a Dios de la Semana Santa”. Estas palabras son el auténtico testimonio de la crisis contemporánea: el desapego con la realidad última, la instauración del laicismo. El relativismo cultural perjudica el proceso de formación de la persona hasta el extremo de convertirla en un organismo biológico incompleto por la incapacidad de alcanzar las causas últimas y de entrever el sentido último de la existencia. La desculturación, en consecuencia, frena el desarrollo intelectual y moral del hombre en cuanto que el proceso de personalización se cumple únicamente en un contexto cultural, que es en el que se desarrollan las virtudes y los principios universales que facilitan el devenir del ser en la praxis.

¿Este relativismo cultural no halla su causa en la pérdida de fe? El laicismo es la imposición irreligiosa de la ideología, que sitúa la plenitud última del ser en un futuro histórico que ni llega ni es capaz de dar respuesta a las cuestiones más intrínsecas del hombre. Consecuencia de ello es el nihilismo, que dispone el espíritu del hombre en la zozobra permanente. Sin embargo, ¿la esperanza del hombre en el bien infinito no se encuentra en el bien que custodia la Iglesia en ese su camino hacia la verdad? La crisis, a mi parecer, es que el hombre, que ha perdido la convicción en el dato revelado, no puede escapar de ese progreso científico-técnico que pierde fuelle dos siglos después de su nacimiento.

Si el hombre no se conoce a sí mismo difícilmente tendrá una visión general de las causas últimas de la realidad y del sentido último de su existencia. De esta incapacidad por alcanzar una visión unitaria del hombre y del mundo la persona se halla, perdida entre lo contingente y lo trascendente, invalidada para configurar su proyecto vital. El hombre, sabemos, es una criatura mortal. Pero, ¿su devenir histórico es simplemente una evolución progresiva sin más sentido? El único sentido unitario de la historia es el que ofrece el cristianismo en el marco de la historia de la salvación del hombre. En ella se ofrece aquello que apunta Hegel: un sentido y un valor unitario que emanan de los principios universales. Sabemos, que toda acción tiende a un fin y que ésta se encuentra presente en todas las realidades que llegan a ser y son por naturaleza. Es decir, que una serie siempre tiene un punto de conclusión y que todos los pasos intermedios se dirigen a tal fin.

Sin embargo, esto que parece de sentido común, no parece lógico al pensamiento contemporáneo, pues no son pocas las personas que no comprenden el sentido unitario de la existencia humana. El hombre, escéptico, se percibe cual realidad lanzada en un mundo cuyo sentido último no es más que una evolución progresiva sin finalidad. No obstante, el hombre no sólo es un ser biológico sino que se incorpora a una realidad cultural, que es su segunda naturaleza (Paul Ricoeur) y desde la que actúa socialmente en vistas a un fin: el bien común. Vemos que el hombre actúa y que actúa en vistas a un fin. Si no existiera ningún fin no se daría ninguna acción humana. Pero existen las acciones y existen los fines, y el fin del hombre es su plenitud.

La crisis del hombre contemporáneo es, en definitiva, ausencia de sentido religioso. Cuando uno no se conoce a sí mismo, es difícil que entienda qué es el universo, el sentido unitario de la historia y el sentido de su existencia según su modo de ser. Podemos pensar, ciertamente, que el hombre es el simple existir en el marco de una evolución progresiva. Sin embargo, qué quiere decir esto. Nada. Su único significado, negativo, es que el hombre se halla insertado en la vivencia de la nada del ser que cierra las puertas a la vivencia de la fe, al descubrimiento de ese diálogo que conduce no a creer en algo sino a decir “creo en ti”, en el encuentro con Cristo en el que se experimenta el sentido que sostiene al mundo y a la persona (R. Tura, La Teologia di J. Ratzinger) y que libera de la soledad del existencialismo.

El hombre tiene que religarse a Cristo en quien el ser participado halla la plenitud en comunión con el Ser del que depende de modo incondicional, que metafísicamente es la más radical distinción respecto a la nada del nihilista: “El ateísmo tiene una razón de ser fundamental: el miedo. ¿Por qué califico el ateísmo como cobardía existencial o espiritual? Porque el miedo es consecuencia, en este terreno, de que la criatura está más cerca de la nada que de Dios. El “extra-nihilum” establece una distinción menos importante que el “ad-extra”. Para el acercamiento a Dios es necesaria una osadía suprema, un supremo coraje que es la raíz misma del valor humano. Dios es absolutamente trascendente, y enderezarse a Él supone una superación de sí mismo. El no atreverse a dar ese salto definitivo, el carecer de coraje para ‘soltarse de sí mismo’ es la explicación del ateísmo” (Leonardo Polo, Presente y futuro del hombre).   

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comentarios
  1. Sigfrid dice:

    Muy cierto lo que dices. Sabes, el escepticismo lleva a no saber dónde ir, a no tener clara las finalidades… al embarrancamiento. Y no lo digo yo, lo dice un escéptico. Aquí se puede ver:

    http://abordodelottoneurath.blogspot.com.es/2012/03/embarrancamiento-voluntario.html

  2. Saludos Sigfrid. Vaya. Algunas veces había entrado en ese blog. Una triste noticia, sin duda. Gracias por comentar.

  3. Sofía dice:

    Muchas gracias por este escrito tan bello. Sin Dios el hombre se encuentra en un callejón sin salida. Rezo porque sean muchos, cada día, quienes no digan no a Jesús y se atrevan a tenerlo como amigo. Con Él la vida cobra sentido y un sentido muy hermoso.

  4. Saludos Sofía. Muchas gracias por tu comentario. Ojalá que sí.

  5. Estoy seguro que tu Joan sabes, muchos de tus lectores sabrán y a algunos les gustará saber que para religarse a Cristo siempre ha existido la religión:

    La religión tiene una función con mucho sentido, su fin fundamental consiste en enseñarnos a profundizar ideas religandolas.
    Ideas que poco a poco van aclarando el propósito primordial de la existencia.
    Para ello la religión nos enseña un mecanismo de apalancamiento que utiliza como punto de apoyo las leyes cósmicas, cuya comprensión nos convierten en seres morales.
    La actividad de religar es el único método que utilizado fielmente puede potenciar y desarrollar de una manera justa un ser que evoluciona y se actualiza.
    La actualización se da cuando la orientación consecuente y ajustada a las leyes del cosmos nos hace sensibles a emociones superiores que resultan en un entendimiento en desarrollo, y es de ese entendimiento que podría nacer una voluntad más real y no la desencadenada por nuestra alma confusa e irascible.
    Cuando las emociones superiores están involucradas ya no vemos un mecanismo de apalancamiento, sino silogismos atinados y encausados puliendo poco a poco nuestra comprensión que peregrina en búsqueda de inducciones que nos revelen lo que se encuentra más allá de lo físico y mesurable.
    Platón señala por medio de ideas abstractas que el mal mayor es lo que divide, y el bien mayor lo que une.
    Feuerbach amplifica el concepto o idea de Platón exponiendo; lo que yo concibo como ligado, lo ligo yo mismo, lo que yo concibo como separado, lo separo yo mismo, lo que concibo como destruido y negado, lo destruyo y niego yo mismo, mi inteligencia o mi fuerza imaginativa es el médio que liga aquellas diferencias o contradicciones.

    No poder ligar acertadamente esas diferencias o contradicciones en mi mismo, solo construye y afirma un centro egoico o un ego que ignora las raíces formativas del alma.

  6. Bernardo dice:

    Hola.

    La verdad es que discrepo bastante, por no decir completamente del escrito.

    En primer lugar, eso de que la evolución no tiene objetivo, no es cierto. Los organismos vivos tienen una serie de mecanismos para perpetuar su ADN, la evolución no es mas que el resultado de la interacción de todos esos mecanismos.

    En segundo lugar, cuando se dice que el hombre actúa en vista a un fin: el bien común. Hago notar, que no es necesario ser religioso (mucho menos cristiano) para obrar en pos del bien común. Huelga decir que religiosos, escépticos o ateos, pueden comportarse de manera altruista o egoísta. Ciertamente, cuando los ateos obramos de manera altruista, no esperamos recompensa alguna, ni en el mas acá ni en el mas allá.

    En tercer lugar, calificar al ateísmo de cobardía existencial, demuestra que no se entiende nada en absoluto de lo que significa ser ateo. Aunque, dado que no existe una “doctrina” para los ateos, mi respuesta no puede ser sino personal.

    Debo aclarar en que consiste ser ateo según lo veo: La idea fundamental es que no existe eso que los creyentes llamáis alma o espíritu. O sea, el hombre, no se diferencia del resto de animales y no tiene una componente mágica que, habita el cuerpo cuando está vivo y o abandona cuando fallece. Todas aquellas cualidades que se atribuyen al alma, no son mas que parte normal del funcionamiento del cerebro. El cerebro, se compone de células. Al dejar de llegarles oxígeno mueren, como el resto de células del organismo, por lo que desaparece la actividad cerebral y, por ende, el alma. A partir de ahí, plantearse la existencia de uno o varios dioses y del premio o castigo ultraterreno, carece de sentido. Al no existir alma, esta no viaja a la derecha del padre, por lo que tanto el cielo como el padre, no tienen razón de ser.

    Llegado a este punto, puedo decir que, ser ateo es aceptar que no hay mas vida que esta vida, que no existe una eternidad y tienes que convivir con esta certeza. No es algo que sea de mi agrado, pero es lo que yo entiendo que se ajusta mas a la realidad.

  7. Saludos Bernardo.

    Cuando habla de evolución no me habla más que de una evolución progresiva, constante. No me dice ni añade a ello nada más. En qué consiste ese “perpetuarse”, qué finalidad hay en ella. Porque, es evidente, al simple sentido común, que la acción, para ser acción, tiende siempre a un fin que, como dice el Estagirita, está presente en todas las cosas que llegan a ser y son por naturaleza. La finalidad del ser humano, que no se limita a ser, pues no es el ser en sí en cuanto que no se da la existencia, es un co-ser (mit-sein, que dice Heidegger), es decir, el hombre no es reductible al universo ni se limita a existir, sino que como ser participado co-existe en sí mismo y en su fundamento, Dios, a Quien le corresponde el sentido principal del ser.

    Muchas gracias por su comentario.

  8. Saludos Mauricio, muchas gracias por su aportación: “No poder ligar acertadamente esas diferencias o contradicciones en mi mismo, solo construye y afirma un centro egoico o un ego que ignora las raíces formativas del alma”. Gracias por comentar.

  9. Bernardo dice:

    La verdad es que, sobre el tema de la evolución, reconozco que lo he expresado de manera bastante confusa. De hecho, la evolución no tiene un objetivo planeado por ella misma, una idea de adonde quiere ir ni nada parecido.

    O sea, que tiene razón cuando dice que hablo de una evolución sin finalidad.

    Cuando digo que los organismos desarrollan mecanismos para perpetuarse quiero decir exactamente eso. Una especie sobrevive a largo plazo si es capaz de replicar su ADN de manera exacta y si es capaz de replicarlo a mucha velocidad. Básicamente, los organismos vivos que no posean esas cualidades, se extinguirán por el camino, antes o después.

    No todo lo que existe tiene una finalidad planeada. Mas bien parece que lo que existe, existe porque está adaptado a las condiciones de entorno. O sea, hay un impulso interior motivado por cambios en el entorno. Pero no es un impulso necesariamente consciente y estudiado.

    A no ser que se crea que, efectivamente todo lo que existe se creó con un objetivo, lo que lleva a la existencia de una conciencia universal (llamésmosla dios) que yo no comparto por el motivo antes expuesto.

  10. Saludos Bernardo.

    La evolución, en líneas generales postula que todas las especies existentes, también el ser humano, provienen mediante distintas transformaciones por selección natural y sin la necesidad, supuestamente, de recurrir a la finalidad. No obstante, no existe, ninguna incompatibilidad entre la creación y la evolución (Teoría sintética de la evolución).

    No existe ninguna incompatibilidad porque el hecho cierto de la evolución refuerza las tesis principales de la fe ya que no anula, en realidad, la cuestión de Dios, necesario para explicar el cosmos y el ser del hombre. Es decir, se distingue debidamente la actividad de Dios (creación) de la acción propia de los agentes creados (evolución) en un universo que fue creado en un estado no totalmente completo y dotado de la capacidad de transformarse por sí mismo desde la materia informe.

    En la teología de la creación las teorías evolutivas no son, consecuentemente, incompatibles sino que se hallan en perfecta simbiosis. Si es incompatible con tesis materialistas de corte ateo, que se sacan de la manga que lo existente no depende de Dios, cuando, en realidad, todo ente depende del creador y no de cualquier manera, sino de una manera radical, depende de Dios en su mismo ser, como principio de su existencia (dependencia en el ser en el sentido más radical: “acto de ser”). Así, la naturaleza es el plan de Dios impreso en la cosas (creación) por el cual las cosas mismas se mueven (evolución) hacia un fin determinado según las leyes universales creadas por Él.

    Muchas gracias por su comentario.

  11. Bernardo dice:

    Hola Joan:

    Ciertamente, la evolución y la creación no son incompatibles. En eso estamos de acuerdo.

    Pienso que tiene usted una concepción finalista de la existencia que yo no tengo.

    Un saludo.

  12. Saludos Bernardo. De todos modos es un placer leer sus comentarios aunque no coincidamos en este punto. Un saludo y gracias por comentar.

  13. Negro dice:

    Hola Bernardo.

    Camus dice que para el creyente la razón es vana pero que hay “algo” más allá de ella. Para el existencialista, la razón también es vana, pero no hay nada más allá de ella. Sin embargo sí hay una finalidad. Todos sabemos que nuestra vida pasará, inevitablemente, por la muerte. Volviendo a Camus, dice que el absurdo es el pecado sin Dios pues se erige sobre las cenizas del racionalismo que no halla la última certeza empírica porque la razón, se sea creyente o no, siempre es provisional. Pero la vida es una finalidad en ella misma, es un “destinarse a” que, como he dicho, pasa por la muerte. Creer en Dios es cuestión de fe, más allá de los pensamientos metafísicos, teológicos y de las evidencias de los principios universales que dan pie a la ciencia, pero no creer en Él es quedarse en el absurdo, en la falta de respuesta última, en el silencio. Comprometerse con Dios, como intuye este artículo, es lo más plausible y, aunque produce vértigo porque supone lanzar la escalera de Wittgenstein, es el camino a recorrer. Lo contrario es el camino de Sísifo.

  14. jesuszamorabonilla dice:

    El tal Sigfrid ¿tiene la costumbre de considerar racionalmente las cosas que dice cuando habla de los demás? ¿O le salen esas bobadas por pura inspiración divina o de otro tipo?
    En fin, por lo menos ha conseguido que vuelva a escribir en mi blog, aunque sea transitoriamente:
    http://abordodelottoneurath.blogspot.com.es/2012/04/dios-me-ha-castigado-haciendome-perder.html

  15. rekiem87 dice:

    Por que solo muestras un lado de la pintura?, así puedes alegar lo que quieras, por que no hablas de ateos que han encontrado su razón de vivir en la vida misma, por que no hablas de Bill Gates (Ateo), que lleva la tercera parte de su fortuna regalada a programas de beneficencia, mientras que Pat Condell, ministro Cristiano no hace más que agrandar sus arcas a costa de sus feligreses? o mejor aún, del papá cuyas biblias han servido de poco contra las campañas de vacunación que se han hecho en áfrica por parte de privados ateos como el mismo Gates, por que no hablas de que más del 85% del cuerpo científico estadounidense se declara ateo o al menos agnóstico, mientras el resto se reparte entre TODAS las religiones, no solo las de Jesús, por que no hablas de Tim Berners Lee que desarrolló HTML y lo regaló al mundo para que tu hoy puedas escribir artículos diciendo que ellos nunca tendrán una motivación y que están perdidos.
    De verdad, si solo ves tu calle la historia del universo será muy simple y fácil de descifrar, el mundo real no lo es y ser ateo no te garantiza tener o no tener metas en la vida al igual que si eres creyente, mejor aún por que no hablas de Degrasse Tyson que ha luchado tanto por la difusión de la ciencia, del conocimiento como herramienta para mejorar la calidad de vida del hombre?, ejemplos sobran, que tu los ignores no quiere decir que no existan

  16. Sigfrid dice:

    Buenos días Jesús. La verdad es que he conseguido dos cosas. En primer lugar he logrado que una bobada afecte tanto a su psique como a su intelecto. En segunfo lugar he logrado que por ello usted escriba una entrada en su blog y un comentario en este anunciando que ha escrito esa entrada. Lo que hace una bobada, ¿verdad? Un abrazo y una oración.

    Pd: Dios no le ha castigado, usted no ha sabido hallar su sentido existencial.

  17. jesuszamorabonilla dice:

    Sigfrid: primero, el intelecto no es algo distinto de la psique, sino una de las capacidades de nuestra psique; supongo que querrías decir algo así como que tu bobada me ha provocado tanto una reacción emocional como intelectual; bueno, eso no es ningún mérito, es lo NORMAL de las bobadas.
    .
    Segundo, te reconozco el mérito de haberme incitado a escribir una nueva entrada de mi blog; ese mérito lo compartes con los autores de las otras bobadas a las que su respondo en una buena proporción de las entradas (al fin y al cabo, uno de los objetivos del blog era responder a bobadas).
    .
    Tercero: claro que dios no me ha castigado (algo que no existe no puede castigar), pero en realidad NADA me ha castigado, porque no estoy sufriendo ningún castigo.
    .
    Cuarto: obviamente no he hallado sentido existencial ni al blog, ni a mi vida, ni a la derrota del Barça, porque tampoco existe algo así como “el sentido existencial” (salvo el que cada uno pueda imaginarse gratuitamente). Pero como tampoco escribía el blog para “hallar un sentido existencial”, sino meramente para pasar el rato, pues no tengo nada que lamentar por haberlo dejado embarrancado de momento.
    .
    Quinto: Te agradezco el abrazo que me mandas; lo que te rogaría es que te abstuvieras de referirte a mi persona en tus sesiones de esquizofrenia metafísica (perdón, quiero decir en tus oraciones); no me gusta que se me mezcle con ese tipo de prácticas irracionales.
    .
    En todo caso, gracias por tu atención a mi humilde persona (y puedes llamarme de tú, que al fin y al cabo, tanto desde el punto de vista de dios como desde el punto de vista de los electrones, todos somos más o menos lo mismo).

  18. Cristian dice:

    Jesús, te crees inteligente por ser capaz de expresar crítica y reproche, pero no lo eres. Sólo eres capaz de hablar mal de los demás y de sus creencias.

  19. Jesús dice:

    Cristian, no me creo inteligente, sé que soy bastante tarugo.
    Y no hablo mal de la gente, solo critico sus creencias cuando me parecen criticables, aunque lo hago más mordazmente cuando lo hago respondiendo a quien me atribuye problemas imaginarios (como si no tuviera de sobra con mis problemas reales).

  20. pulgano dice:

    Que digo yo, que podías dejar de regañar e intentar obligar a la gente a tener que creer en una religión, que curiosidades del conocimiento último es la tuya, ¡coño, como Popper!, y decirnos de una vez donde lo compras o quien te lo pasa. Así, a lo mejor, el positivista desembarranca.

  21. […] de entereza para hablar, sin titubeos, del bien y del mal. Esta negligencia es nuestro crimen y castigo al remplazar la virtud por el buenismo […]

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