La maternidad es una de las facetas más enriquecedoras de la vida de la mujer

Publicado: 28 marzo, 2012 en Matrimonio, Mujer

Al PSOE parecen molestarle las palabras del ministro de Justicia, el señor Alberto Ruíz Gallardón, que afirma que la libertad de la maternidad es la que hace a las mujeres “auténticamente mujeres”. La maternidad es, no hay duda, una de las facetas más enriquecedoras de la vida de la mujer – A la señora Patricia Hernández, diputada socialista, le recomiendo la lectura de Paula de Isabel Allende –. Sin embargo, es rechazada por determinado sector de la sociedad, de modo especial por cierto feminismo, que interpreta que estampa la sumisión de la mujer (F. Engels, Origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, 1884 y Simone de Beauvoir, El segundo sexo, 1949).

Es necesario recuperar no sólo el orgullo de ser madre sino también el de ser mujer. Si hoy algunas mujeres proclaman y viven su maternidad alejada de vinculaciones institucionales como el matrimonio o la familia, incluso sin la intervención directa de ningún varón no es sólo porque ha entrado en crisis el concepto – al que llaman tradicional – de maternidad y de familia, sino porque, fundamentalmente, el hombre y la mujer, olvidan qué son – el ser persona – así como dimensiones y facultades de su ser como la sexualidad, la libertad y el amor, que conduce a las relaciones interpersonales y la entrega del ser de modo incondicional –. Por tanto, en palabras de Ortega y Gasset, es menester que el hombre y la mujer redescubran el ser lo son y lo que deben ser mediante una muy determinada forma de vida según su estatuto ontológico.

El amor, la familia y la maternidad-paternidad son modalidades de vida que no caen o no pueden caer bajo criterios arbitrarios, subjetivos o utilitaristas sino que son realidades esenciales que corresponden al mismo modo de ser de la persona inscritos en su naturaleza ontológica. La humanidad es sexuada, o se es varón o se es mujer. La sexualidad es el modo de ser de la persona humana e impregna a ésta en su totalidad. Así, la masculinidad y la feminidad caracterizan todas las dimensiones del ser de la persona y su modo de realizarse – de vivir – en el mundo. En consecuencia, la sexualidad no es sólo una dimensión biológica sino que también modula la vida psicológica, intelectual y social de la persona.

La sexualidad, en un primer nivel, descansa en una configuración cromosómica que presenta la diferenciación sexual de la persona, materializándose en una determinada anatomía y fisiología según la configuración genética. Por otro lado, la sexualidad presenta la formación del organismo masculino y femenino según las hormonas sexuales dependientes de los genes x e y. Ésta formación de lo masculino y de lo femenino advierte la distinción de los órganos destinados a la reproducción y, en el caso de la mujer, a la gestación y a la lactancia. No obstante, como decimos, la sexualidad no se reduce al ámbito biológico, sino que afecta a todas las dimensiones de la persona configurando en el hombre y en la mujer unos determinados y diferenciados rasgos cognitivos, afectivos y psicológicos que conducen a la complementariedad de los sexos en relación a un fin propio del ser humano – que siempre es un bien –: la familia.

La sexualidad está orientada a la vocación del ser humano al amor, que se expresa con el don del ser propio al otro de modo incondicional, con la exclusividad y la perpetuidad que brinda el matrimonio. Éste es el fundante de la vida en común de los esposos comprometidos libremente mediante la donación de su ser a amarse y a abrirse al amor; un amor que no se agota en la relación de pareja sino que se abre al don de la vida – como reflejo de este amor – constituyendo la primera comunidad natural humana. Es por esto que la maternidad-paternidad es algo esencial en el ser de la persona y no una realidad que esclaviza al ser humano.

El proceso alegre de engendrar un niño, la paciencia de gestarlo, la fortaleza para traerlo a la vida y el sentimiento de profundo asombro en que culmina, sólo puedo compararlo al de crear un libro” (Isabel Allende, Paula).  

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comentarios
  1. Sara dice:

    Muy buen escrito. Esta señora, el día que sea madre, descubrirá la chorrada que acaba de decir. La mujer es menos mujer, porque es deshumanizante, cuando quedándose embarazada decide quitar la vida a su hijo.

  2. Sigfrid dice:

    Pues sí. La mayor ilusión de toda mujer es la de ser madre, como la del hombre es la de ser padre porque en ella encuentran la realización personal, la vocación al amor como señalas.

  3. Didac dice:

    Coincido plenamente. Ser lo que uno debe ser y poder realizarse es lo mejor que le puede acontecer a una persona.

  4. jose maria dice:

    Patricia Hernández es el claro ejemplo de la Izquierda de nuestro País: Rica, Demagoga, Feminista, populista y AGRESIVA.

  5. De acuerdo con ud., pero hay mujeres que por diversas circunstancias, naturales, no pueden engendrar hijos, pero tienen sobrinos y asì sin ser madres biològicamente, se complementan con el amor que brindan y les brindan sus sobrinos.

  6. Esther dice:

    Hola. Muy buen post. Me gusta tu blog, los temas de que tratas. Muy bien que exista gente que diga todas estas cosas.

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