8 de marzo: “En el día de la mujer no quiero que me regalen una flor, sino que legalicen el aborto”

Publicado: 8 marzo, 2012 en Aborto, Derechos humanos, Política

Se retrata la verdad cuando se expresa que en España ser nonato está penado con la pena capital desde 1985, en tres supuestos casos, y desde 2010, permitiéndose terminar con el feto hasta las 22 semanas de gestación. Se retrata la realidad vigente, aunque produce pavor decirlo, por surrealista, cuando se muestra que la defensa del reconocimiento de la vida y de la dignidad del ser humano es acusada de demagogia por quienes sostienen el infanticidio como derecho de la mujer. No es mentira ni tergiversación afirmar que España es un país deshumanizado cuando los respectivos gobiernos promocionan, con mayor o menor amplitud, el aborto.   

El respeto a la vida es el fundamento indispensable de toda ética humana en cuanto que el derecho a la vida y la dignidad de la persona son el antes lógico y ontológico para la existencia y especificación de los derechos humanos. El respeto a la vida debe reconocerse desde su comienzo hasta su fin. Sin embargo en España experimentamos un horror del que Joseph Conrad sería incapaz de escribir palabra alguna por lo que supone: dar muerte al ser humano más indefenso, al propio hijo que se desarrolla en las entrañas. El ser más justo porque su acción aún no entra en el ámbito de la moral. Cuando hablamos del horror exponemos la mendicidad, la hambruna, los campos de exterminio olvidándonos que el verdadero horror es dar muerte al mismo ser humano bajo ninguna razón lógica para el sentido común.

El horror no es el aborto, el horror tiene rostro, es uno mismo, quien aborta, quien decide, más allá de cualquier reflexión, dar muerte al hijo por no deseado, por no conveniente. Este es el mayor horror moral que puede sacudir a una sociedad, que unos padres entierren a su hijo en una fosa anónima a la que nunca llevarán flores, a la que nunca acudirán aunque jamás logren borrar de su mente las consecuencias de un desafuero en el que algunos hallan el radical ejercicio de la libre voluntad.   

El ministro de justicia, el señor Gallardón habla de derecho a la maternidad y de protección al nonato. Sin embargo, hay hombres y mujeres dotados de entendimiento y corazón, quizá con familia e hijos a los que aman por encima de todo, que al mismo tiempo no les tiembla el pulso para permitir y defender el infanticidio como derecho y mancillar el reconocimiento de la vida alegando que supone un atentado contra la libertad del hombre, una libertad situada más allá del bien y del mal (Nietzsche, Genealogía de la moral) y que nace del convencimiento de la absoluta inconsistencia de la existencia, de la inanidad y el sinsentido de los valores, de entender que no hay ningún derecho a establecer un en-sí que sea fundamentación de la moral (planteamiento expuesto en Nietzsche en la tríada Humano, demasiado humano; La gaya ciencia y El ocaso de los ídolos).

Vamos a aumentar la protección del derecho reproductivo por excelencia de la mujer, que es el derecho a la maternidad”. Qué esconden estas palabras del señor Gallardón. Cuando expresa “vamos a aumentar”, ¿no quiere decir que mantendrá el aborto? Sí, quitará la ley de plazos, regulará el uso de la píldora postcoital… pero, ¿no regresará a la ley de 1985? Defiende la maternidad, pero en su discurso se olvida del derecho a la vida – sin hijo no se es madre ni padre –, del que emanan la libertad fundamental – denominada trascendental por Martin Heidegger –, la libertad moral y la libertad sociopolítica de la que tanto se llenan la boca los ideólogos del derecho a matar al hijo que se desarrolla en las entrañas.

El horror del discurso político es doble pues omite la dignidad personal y su fundamentación y no hace, como dice Walter Benjamin, una autocrítica de la violencia, en cuanto que el aborto es un medio que atenta contra el derecho a la vida y la justicia moral. El aborto es un medio injusto que comete un fin injusto. La humanidad misma es una dignidad, nos recuerda Kant, porque el ser humano no puede ser tratado como un medio sino como un fin. La dignidad del hombre, su derecho a vivir, no es un logro que confieren los políticos sino una realidad que emana de su estatuto ontológico. Se es persona humana desde el momento mismo de la concepción: “no hay personas potenciales; las personas tienen potencias o capacidades. Las personas pueden desarrollarse, pero ninguna cosa se transforma en una persona. Alguien no llega a ser tal por vía de procedencia a partir de algo, la persona no es el resultado de un cambio sino de una generación, la persona no comienza a existir después que el ser humano ni termina de ser antes, como las substancias de Aristóteles” (Spaemann, Persona y derecho).  

Si el discurso político no incluye que la dignidad humana es una verdad derivada del modo de ser humano – y no de una conquista – que se debe reconocer y que la vida es el antes lógico y ontológico para la existencia y especificación de los derechos humanos estos resultarán vacíos y carentes de contenido a merced del arbitrio de una voluntad actual que permite medidas que atentan contra la dignidad del ser humano, como es la pena capital en determinados nonatos, en cuanto que se considera que no toda vida humana es digna.  

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comentarios
  1. Juana dice:

    Tu teoría es muy linda. Pero llevada a la realidad será volver a los abortos clandestinos para las mujeres sin recursos económicos, que no son las mujeres del PP que se pagan abortos en clínicas privadas.Menos hipocresía, por favor.

  2. Jaume dice:

    Buen escrito Joan. Es una perversión del concepto libertad cuando esta sume el crimen como derecho. Matar no es ningún ejercicio de la libertad ni del derecho en cuanto atentan contra su propio fundamento que es la vida.

  3. Cristina Bec dice:

    Se ha banalizado la muerte y se intenta reforzar la eliminación del problema que los embarazos no deseados trae consigo, en vez de hacer incapié en la ayuda y educación de los jóvenes. Nadie debe olvidar, tampoco el señor Gallardón, que el valor de la vida del nasciturus es más grande que el ejercico de un derecho por la madre cuando no supone el peligro de la vida de ésta.

  4. Sigfrid dice:

    Esto es consecuencia del relativismo que empieza a desarrollarse con el autor que citas y su nihilismo que lleva al hombre a olvidar que es un ser creatural, que posee el ser en sí pero que no se da el ser a sí mismo y, en cambio, se atreve a ser dueño y señor de la vida hasta el extremo de considerar que el aborto es una realidad inocua que no tiene consecuencias morales ni psicológicas. Con el aborto ni se visibiliza a la mujer ni a la vida.

  5. Lucho dice:

    Excelente artículo, gracias Joan.

    Saludos,

  6. Saludos Juana.

    Con su permiso pienso que está bastante equivocada. Usted sostiene que si la madre arriesga la vida para matar al hijo que lleva en sus entrañas hemos de darle todas las facilidades para matarlo. Usted considera que debe ser legal matar a un hijo porque de todos modos se hará clandestinamente. Sin embargo el aborto es la muerte del hijo se haga en la mejor clínica privada, en la propia casa o en la tienda de un curandero; al mismo tiempo, las consecuencias del aborto, físicas y psíquicas, son las mismas se haga en una clínica en un matadero.

    ¿Por qué la sociedad y los gobierno no estiman mejor ofrecer alternativas para las mujeres que han concebido un hijo no deseado? Si queremos defender el Estado de Derecho, penalizando todo acto que atente contra los derechos del hombre, desde la violencia contra la mujer por el hecho de serlo, la tortura y la pena de muerte, el maltrato infantil, etcétera, por qué despenalizamos el aborto.

    Muchas gracias por comentar.

  7. Saludos Jaume, Cristina, Sigfrid y Lucho por vuestros comentarios.

  8. Negro dice:

    Una de cada cuatro mujeres que abortan es reindicente. Por qué en lugar de abortar no hablamos de ligadura de trompas.

  9. Carmen Virginia dice:

    Soy mujer y madre y estoy totalmente de acuerdo con el artículo. En el tema del aborto falla algo cuando uno de los implicados NUNCA puede opinar. Es el más débil, al que le van a impedir seguir su proceso vital para ser un bebé, un niño, un adolescente… El bebé es la primera víctima. La madre, la segunda. Los abortorios que se enriquecen con la muerte son los criminales. Y los estados que priman la muerte intencionada sobre la vida. ¿Nadie ha oído ayer a Rubalcaba aquí, en Asturias, utilizando la palabra “provida” con odio, desprecio y rencor? Pues yo seré provida siempre, señor Rubalcaba. Un saludo a todos.

  10. Saludos Carmen. Muchas gracias por su comentario y la exposición de su argumento, el cual comparto. A veces se olvida al nonato. No oí al señor Rubalcaba, pero puedo imaginar lo que usted dice. Los argumentos en contra de la vida no se sostienen por sí mismos, por eso no queda otra vía que la imposición y la virulencia.

  11. indiana jones dice:

    Sí estoy de acuerdo en que debemos luchar siempre por la vida….No estoy de acuerdo con el infanticidio….No estoy,tampoco, de acuerdo con el aborto cuando el feto ya está avanzando en su formación….Soy consciente de que el aborto es una experiencia triste…. Comprendo perfectamente la postura de los que consideran que -desde el momento mismo de la concepción hay vida y un soplo divino….y la verdad es que sí, es cierto que el hecho de concebir es una experiencia divina, milagrosa….Pero se dan casos especiales en que una mujer -por diferentes razones- podría considerar abortar….Ahora bien, pienso que si se ha llegado a tal decisión, el aborto debe ser efectuado dentro de los dos meses (cuatro semanas) de gestación, en la etapa embrionaria, cuando la formación del ser concebido está en una etapa muy incipiente aún y, además, por razones de protecciónr del bienestar de la madre….Definitivamente es un hecho que practicarse un aborto en una clínica privada, bien atendida, minimiza los riesgos para la gestante tanto en el aspecto físico como psicológico….Por el contrario, el someterse a un aborto en un lugar clandestino y lúgubre es muy riesgoso tanto para la salud física de la madre como para su salud mental ya que, es muy probable, que esa penosa experiencia la marque por el resto de su vida….Lo ideal sería que -aunque el bebé sea deseado o no- se siga con el embarazo y -al nacer éste- se consideren otras opciones como es el caso de darlo en adopción….Lamentablemente no todas las mujeres están en condiciones de pensar claramente en determinados momentos críticos de sus vidas debido a múltiples factores tales como la edad, falta de apoyo familiar, desempleo, enfermedad,abuso y violación…. para citar los principales….Para terminar agregaré que la mujer que pronunció, con motivo del Día de la Mujer, las crudas palabras que son citadas en el encabezado de este artículo, hace gala de una rudeza, brutalidad y falta de sensibilidad verdaderamente chocantes…Sea como fuere -justificado o no- el aborto siempre será una decisión dolorosa para cualquier mujer sensible….y será registrado en el corazón femenino como una muy triste experiencia que hubiese sido mejor no tener que vivir….

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