La lengua no es machista (II): por la gloria de mi madre

Publicado: 5 marzo, 2012 en Cultura

Público’ denomina “sexista” el informe elaborado por el académico Ignacio Bosque que, con la unánime aprobación de todos los miembros de la Real Academia Española, mujeres incluso, se erige en defensa de la lengua ante el imperioso deseo de reforma promovido por distintas comunidades autónomas, sindicatos y universidades que la consideran misógina y machista. Así se expresa la señora Mercedes Bengoechea, filóloga de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid), que tacha de retrógrada la visión de la RAE afirmando que “las normas no son democráticas sino impuestas”.    

Volvamos al asunto de ayer. Sólo una manada de irresponsables subvencionados y subordinados a intereses ideológicos puede saltarse a la torera los criterios marcados por la RAE. Desde luego una feminista puede pensar que la lengua española muestra aversión hacia las mujeres, otra realidad distinta es afirmarlo e imponer una reforma inmediata, porque en ese caso, por muy filóloga que sea, exhibirá la estulticia sin complejo, que es lo que sobreviene, no es invención mía, cuando se sostiene que la RAE y la lengua son machistas y homófobas. La Real Academia, por ventura, decía ayer, custodia el devenir de una lengua forjada durante centurias y la preserva, por ejemplo, de la instrumentalización a la que puede caer por la analfabeta embestida de políticos y zalameros con birrete, cuyo fin no es otro que multar el correcto uso de la lengua, una lengua amada por muchos gracias, entre otros, a Emilia Pardo Bazán, Rosalía de Castro y Carmen Martín Gaite.

Asumo que la señora Bengoechea es una filóloga de talla indudable. Sin embargo, peca de inocencia si se aviene a la gansada de afirmar que la RAE es una institución retrógrada y el castellano una lengua machista que necesita “dar cabida a la mujer”. Quiero pensar, también, que la señora Micaela Navarro, Consejera para la igualdad de la Junta de Andalucía, se halla hechizada por el achispado feminismo cuando esputa que la mujer tiene que caber en la gramática; porque en la gramática no cabe ni el hombre ni la mujer sino el género, ya sea masculino, femenino o neutro. La RAE, gracias a Dios, espero, no improvisa ni se atiene a criterios ajenos a la lingüística sino que desde 1713 cuida con sumo discernimiento, comedida actitud y sentido común una lengua con siglos de historia que no acepta ni reconoce palabras sin un uso dilatado en el tiempo, que no es el caso de términos tipo “elegetebé”, “matrimonio homosexual” o “violencia de género”.

                                           

Gracias a la RAE la lengua no está al amparo de políticos (y políticas), sindicalistas (y sindicalistos) y “elegetebés” de desdoblada moral que la hallan esclava del patriarcado sino en atentos académicos que estudian y administran una lengua tan milenaria como viva, que cuenta con más de 500 millones de hablantes, al margen de las intenciones de esta imperante estupidez sin fronteras más avezada a la imagen que a la palabra.

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comentarios
  1. Cristina Bec dice:

    Buenos escritos Joan sobre la lengua. No añadiré nada porque estoy de acuerdo en lo que dices. Muy buenos los twitter de Pérez-Reverte. Abrazo.

  2. Mauro dice:

    La lengua la hace el habla no el diccionario ni la RAE. Si es sexista es porque la sociedad lo es.

  3. Fátima dice:

    ¿Las normas del lenguaje ha de ser “democráticas”? Después de esto ya no hace falta seguir con los demás argumentos de esta buena señora.

  4. Teoría del Caos dice:

    Querer cambiar el lenguaje usado por gusto de unos desalmados es una estupidez. La lengua es una realidad viva y evoluciona con los tiempos. La RAE, lo único que hace es recoger esos cambios, y documentarlos. La RAE no impone nada, cuida.

  5. Pablo dice:

    Sexismo lingüístico. Este país algunos tienen el entendimiento embrujado.

  6. Nacho M. dice:

    Buen artículo. Nos vamos al abismo si los sindicatos se entrometen en la función de los académicos
    http://luzmartinezten.blogspot.com/2012/03/cuando-la-lengua-se-convierte-en-el.html?spref=fb

  7. Diego dice:

    La tontería es más fascinante que la inteligencia. Ésta tiene sus límites, la tontería ninguno.

  8. Cuca dice:

    Este asunto es asquerosamente pornográfico. Las reivindicaciones del desdoblamiento para remarcar el sexo cuando la gramática se ciñe al género es lamentable.

  9. Ángel dice:

    Ahora resultará que las guías recojen el “habla popular” que la Academia se niega a aceptar, ¿verdad? ¡Por Dios!

  10. Anibal dice:

    ¿La transformación de la lengua por sexista? Lo dejo a su ‘erección’

  11. Saludos Cristina, como dice Schopenhauer “la madre y nodriza del género humano es la necedad”. Gracias por comentar.

  12. Saludos Fátima. ¿Tiene guasa, verdad?

  13. Saludos Pablo. O dormido. Gracias por comentar.

  14. Totalmente de acuerdo, Diego. Muchas gracias por comentar.

  15. Jordi dice:

    ¿Por qué quieren destruir la lengua castellana y el género neutro? A veces termina en “o” y a veces en “a”, ¡o en “e” incluso! ¡Incultos!

  16. Matutino dice:

    Las feministas y los políticamente-correctos están empeñados en destrozar la lengua. En este país, ni una sola tontería cae en saco roto, o rota.

  17. Cristobal dice:

    Dicho por la presidenta de un movimiento feminista: “si en los ‘grandes’ órganos donde se toman las “grandes” decisiones, como el Consejo de Estado, el Tribunal Supremo o la RAE, “hubiera habido paridad desde el principio, no estaríamos lamentando los crímenes contra las mujeres”.

    No hace falta decir nada más.

    http://www.libertaddigital.com/sociedad/2012-03-05/la-junta-andaluza-contra-la-rae-en-la-gramatica-tenemos-que-caber-todos-y-todas-1276452063/

  18. Elvira Huelves: “¿cuándo aprenderemos los españoles a consultar a los que saben en vez de emitir guías absurdas e irrisorias como algunas de las que la RAE analiza en este informe?”.

    Recomendable artículo: http://www.cuartopoder.es/otromilagro/ni-presidenta-ni-punetas/2677

  19. Soledad dice:

    Si todos y todas ustedes, quienes están de acuerdo con la RAE y con este señor del artículo, pudieran ver in situ cómo cambia la percepción, la visión, la apertura hacia el género femenino, cuando se educa con un lenguaje integrador de la mujer, pensarían distinto. Pertenezco a un cuerpo docente de un respetado colegio de mi ciudad que está desde hace años poniendo en marcha un sistema coeducativo de enseñanza que, entre muchas otras cosas, nos ha llevado a modificar el lenguaje en la sala de clases y visualizar a las mujeres dentro de ella. Tarea difícil en un colegio que por 42 años sólo se recibían niños y después se comenzó a recibir niñas. Luego de un tiempo, cuando no se les incluía en un simple gesto de saludo: “¡Buenos días niños!”, ellas preguntaban “¿Y a nosotras, no nos saluda?”. Incluso los mismos niños empezaron a hacer caer en la cuenta a profesores y profesoras cuando no incluían al otro género mientras hablaban a todos y todas o cuando los reprendían. Inconscientemente, incluso los espacios de opinión que las niñas ocupaban dentro de la sala eran desiguales antes de comenzar con el proyecto (nos grabaron, observaron y reportaron que muchas veces ni siquiera se les concedía la palabra en forma equitativa pues los niños tendían a no respetar los turnos y hacerse escuchar, en tanto que las niñas esperaban a que se les diera la palabra). La mujer no es invisible sino que es menos invasiva, y tal vez es por eso que no habíamos reparado en lo mal configurado que está nuestro idioma donde muchas palabras nos ocultan e inconscientemente nos marginan. Es tal el impacto de hacer el ejercicio de VERNOS a través de la palabra oral y escrita, que me atrevo a estar en absoluto desacuerdo con ustedes y con la RAE. Es tal la visibilización de la mujer (palabra que, dicho sea de paso, no existe para la RAE y que ciertamente no significa lo mismo que “visibilidad”, porque le resta la intención), que permea en una fibra subconsciente que educa y que crea conciencia de igualdad en niños y niñas desde la edad más importante, que es cuando realmente escuchamos. Una equidad que no nos entrega el idioma español, que sí es retrógrado e inflexible en sí mismo y que deja poco espacio a la integración de la mujer en el lenguaje. Aquí hay problemas de forma y fondo, sin embargo cambiarlo no es imposible, pero es un proceso paulatino con más beneficios que perjuicios, Los tiempos que corren no son para prejuicios de género, ni siquiera en el lenguaje.

  20. Saludos señora Soledad.

    Antes de nada, le agradezco el comentario.

    Cuando usted dice “este señor del artículo”, con suma educación, da entender que es una persona más que vierte su opinión sobre el tema. Sin embargo, en la cuestión que nos ocupa, este señor, don Ignacio Bosque, no es alguien que opina desde la barra de un bar o desde su puesto de sindicalista o político, sino que es un experto en lingüística, catedrático de Filología Hispánica de la Complutense, miembro de la Real Academia Española y de la Academia Europea. Don Ignacio Bosque no ha escrito un artículo, ha elaborado un informe detallado y minucioso con el fin de que los hablantes, que somos quienes configuramos la lengua a lo largo de la historia, no le demos ‘patadas’ y nos ciñamos al buen uso de una rica gramática forjada en el transcurso de mil años de historia.

    Usted, profesional de la docencia, afirma que han modificado el lenguaje en la sala de clases con el fin de visualizar a las mujeres dentro de ella. Imagino, quiero imaginar, que en su centro se dispensa el mismo trato a todos sus alumnos sin distinción de sexo. Dicho esto me preocupa, me produce espanto, leer que interpretan libremente la gramática en sus aulas con dicho propósito. Qué lengua aprenden esos niños que escriben y hablan anárquicamente una lengua que posee ya unas determinadas normas.

    La RAE no inventa nada ni aspira a sentar cátedra si bien sus miembros son académicos lo suficiente preparados como para tener un mínimo de autoridad al respecto. La RAE no improvisa con la lengua como parece que hacen ustedes en su centro escolar. La lengua no es un juego aunque se pueda jugar con ella. No se puede jugar con la lengua y confundir el género con el sexo. Usted como docente debería apreciar la radical distinción entre género gramatical y sexo ya que entre sí no guardan ninguna necesidad lógica, cuestión por la cual no me detendré en explicárselo. El uso genérico del neutro o del masculino, por los hablantes, procede de centurias y sirve para evitar desdoblamientos insignificantes y carentes de contenido. Repito, el género no tiene nada que ver con el sexo sino a la “clase a la que pertenece un nombre sustantivo o un pronombre por el hecho de concertar con él una forma y, generalmente solo una, de la flexión del adjetivo y del pronombre. En las lenguas indoeuropeas estas formas son tres en determinados adjetivos y pronombres: masculina, femenina y neutra” (RAE).

    Decir niños y niñas cuando se puede decir niños, o muertos y muertas, cuando se puede decir muertos (no olvide que hablamos de género no de sexo) es una insensatez aunque no tan estúpida como la manía de emplear el signo de arroba, que en sí es el símbolo con el que se representa la unidad de masa y que equivale a la cuarta parte de un quintal y no una terminación masculino-femenina – pero parece que la anarquía usurpa el puesto a la lingüística –.

    La visibilidad de la mujer no pasa por malinterpretar la gramática sino por detener en la vida real los comportamientos contrarios al respeto de la dignidad de la mujer. En cuanto al término ‘visivilización’ usted sabrá, como docente, que las palabras no entran al diccionario hasta que no tienen un uso dilatado en el tiempo.

    Muchas gracias por comentar.

  21. Pepe dice:

    No sabemos la suerte que tenemos con la existencia de una Academia. En los EEUU no la tienen, de ahí la irregularidad y la problemática de una gramática altamente confusa.

  22. Soledad dice:

    ¡Uff, cómo se engañan algunos! ¿Hablas inglés? Su gramática no es altamente confusa ni mucho menos, simplemente es algo diferente porque se trata de otro idioma. Sería como criticar lo difícil que es interpretar otros grafemas en idiomas como el árabe o el chino, sólo porque escapan a lo que conocemos. Si en verdad hablaras inglés–yo sí, y lo enseño– sabrías que su gramática no difiere tanto de la del español, y que de hecho, teniendo conocimientos gramaticales profundos de tu propio idioma facilita el aprendizaje de esa lengua, por similitud (en muchos de los casos) o por contraste. Eso sin dejar de mencionar que es un idioma muy flexible con el(la) hablante ya que permite la invención de palabras creativamente sin que necesariamente deban esperar a ser “reconocidas” por una academia x (lo digo porque en realidad nadie espera a que se acepte por la RAE cuando hay un término que no ha sido reconocido para usarlo). Pero por sobretodo me gusta el inglés porque el lenguaje sexista de nuestra lengua puede ser eliminado completamente y quedar absolutamente neutro. Y no creas Pepe, que no respeto a la RAE, es uno de mis sitios de consulta en forma constante, yo diría que incluso diaria y varias veces al día. Mi idioma es hermoso, pero hay otros que también lo son, sólo quería corregirte en tu error porque tal vez lo que puede confundir del inglés es un tema de vocabulario que es muy diverso y vasto, pero su gramática no.

  23. Pepe dice:

    Hola señora Soledad. Tengo un nivel medio de inglés, pues he residido durante años, por trabajo, en los Estados Unidos. Quise decir, y quiero decir, que el modelo normativo anglosajón tiene mucho que desear en comparación con el modelo español. Le cuento. Como usted bien sabe las reglas no son tan claras como expone de ahí que los nativos no la usan con corrección. Un simple vistazo a la ortografía inglesa muestra, a diferencia del español o del francés, que sí cuentan con una academia que fija el uso de las palabras, el gallinero del inglés cuando aparece una nueva palabra que cada uno pronuncia bajo libre interpretación debido a la irregularidad. Por ejemplo la pronunciación de la “a”, que puede tener muy distintas formas debido a una flexibilidad no regulada que si bien permite la actualización constante de la lengua genera desorden y caos. Y lo he padecido en la praxis.

  24. Soledad dice:

    Bueno Pepe, tu ejemplo me habla de fonética, no de gramática. El inglés tiene patrones de pronunciación establecidos, que se estudian y se enseñan en un nivel de educación más avanzado y no con propósitos comunicativos como en el caso del inglés que manejas, puesto que no es necesario saber absolutamente todo sobre una lengua para poder hablarla (si no, piensa en los niños(as) pequeños(as) que sin saber leer, ni escribir, ni tener más experiencia escolar que el jardín infantil hablan la lengua libremente). Los sonidos de las vocales como la “a” propiamente tal, son en total 10 o 12 según el tipo de inglés que hables, y que no necesariamente corresponden a los grafemas que conocemos en nuestro ordenado a, e, i, o, u, cuyos fonemas son iguales a sus grafemas. De ahí a que el(la) hablante, en la praxis como bien señalas, lo transforme de acuerdo a un registro formal o informal o de acuerdo a su origen social, es otra cosa. Insisto, hablas de vocabulario, no de estructura (gramática).

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