¿Justicia social? Justicia moral

Publicado: 10 febrero, 2012 en Ética y Moral, Política

 

¿Soy una persona lo suficiente virtuosa para realizar el bien común debido para alcanzar el fin último propio del hombre? Me lo pregunto mientras contemplo la realidad social de mi tiempo. Crisis, desempleo, desahucios. Algunos millones de personas no encuentran trabajo; otras no tienen el debido a su formación, y las hay con una remuneración precaria. No soy miembro del Movimiento 15-M ni considero la distinción de clases que configura la objetiva realidad. Tampoco pienso que la batalla sea contra el capitalismo ni que la salvación proceda de una muy determinada ideología, aunque en ella resida la honrada voluntad de muchos hombres y mujeres. El problema es el hombre y la solución es él mismo.

El problema no es del capitalismo ni del Estado. Seamos autocríticos, el problema se encuentra mí, en el hombre, que en realidad es quien se halla con la capacidad de obrar con justicia en vistas al bien común. Una sociedad verdaderamente humana busca la promoción de la persona y su desarrollo como fin. ¿Por qué actúo entonces con injusticia? ¿Por qué no busco el bien del hombre? ¿Por qué soy de aquellos que estarán a la izquierda (Mt 25, 34-46)? La tan reclamada justicia social sólo aparecerá cuando el hombre instale la justicia en cada uno de sus actos. No hay más secreto ante el problema real de la injusticia.

Si no actúo con justicia persistirá la desigualdad social fruto del egoísmo que revolotea en mi interior. Es preciso que, yo, emplee todas mis capacidades para obrar con justicia porque así sobreviene la consecución del bien común y todo lo que de éste emana: el reconocimiento de la dignidad de la persona, sus derechos y su promoción en vistas a la consecución de su fin, su plenitud. Ciertamente, no obro con justicia si no descubro en el otro un yo insustituible por cualquier otro a quien he de tratar como un fin en sí mismo y no como un medio o instrumento. La dignidad y el desarrollo de la persona es lo radicalmente prioritario, porque sólo si reconozco ese valor absoluto del otro reconoceré el mío.

Si quiero que el Estado y las instituciones públicas sean realidades que plasmen la justicia es necesario que quienes las dirigen reconozcan la dignidad de la persona y consideren prioridad máxima su desarrollo. La justicia social será real si mis actos que la generan se miden por una moral universal y perdurable que reconozca de modo absoluto, sin concesiones, que cada hombre es un yo creado para un fin: la plenitud personal. Alcanzar este fin es el bien común, el bien mayor. De lo contrario es factible la instrumentalización del hombre, su mercantilización y, consecuentemente, la aparición de una realidad injusta como la que padecemos.

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comentarios
  1. […] recientes ¿Justicia social? Ju… on La ideología no es la moral se…Joan Figuerola on La ideología no es la moral […]

  2. […] independencia o, en el peor de los casos, el derecho a decidir si es lo que mejor nos conviene. La justicia social y el bien común pasan, muy posiblemente, por la independencia. No saldremos de la crisis sin ella, […]

  3. […] desobediencia civil sin violencia, que evita el daño directo a terceras personas, busca la justicia social sin desmarcarse del amor por la ley y la democracia, pues estos son los instrumentos que deben […]

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