Los escolares ya no sabrán qué es la libertad de elección

Publicado: 6 febrero, 2012 en Educación, Laicismo, Religión

La escuela pública no está para dar religión, aunque sea la católica” subrayó hace un año el señor Mikel Basabe, parlamentario de Aralar, que aboga por una escuela pública vasca libre de educación religiosa. Pues bien, la dirección de ‘Euskal Irrati Telebista’ (EITB), retira la campaña publicitaria de las diócesis vascas en favor de la asignatura de religión, después de recibir una queja del representante de dicho partido nacionalista.   

El niño que hoy empieza su aventura escolar exigirá en su edad adulta responsabilidades hacia aquellos que intervinieron en su educación y no le facilitaron los instrumentos necesarios para ser más hombre, para crecer en humanidad entrando en contacto con la verdad del ser humano, del mundo y de Dios. ¿Qué de positivo hay en relegar la religión de la educación? Es necesario que este niño llegue a la edad adulta con la capacidad de juzgar libremente sobre qué principios desea para dirigir su existencia, a no ser que se tenga miedo de la verdadera libertad que convierte el hombre en responsable de sus actos y no en una boya que campa según extrínsecas directrices; por ello, es ineludible ofrecerle una educación – un amor por el saber – completa y no sesgada.

Un estudio serio de la religión no hace mal, al contrario, quienes adoptan a Cristo como modelo de vida y practican con fidelidad el mensaje cristiano son dueños de una vida irreprochable. Al mismo tiempo, quien conoce la religión pero decide no imitar a Cristo comprenderá y respetará al creyente, porque no hay mayor valoración del ser humano que aquel que funda la dignidad de la persona en su estatuto ontológico y no en una conquista social. Es el cristianismo que señala que la persona es un fin en sí misma, que el hombre posee una dignidad absoluta en cuanto que está creado a imagen y semejanza de Dios.

No hay un solo no creyente que no conserve su libertad después de haber recibido formación religiosa, porque la libertad confiere al hombre la capacidad de elegir lo que debe y, también, lo que no debe sin intervención de agentes extrínsecos a la propia voluntad. Sin embargo, a pesar de no aceptar a Cristo como modelo de vida muestran agradecimiento, si en ellos hay honestidad y decencia intelectual, por una educación completa. Al contrario, ¿no es incultura no saber nada de religión? ¿No es ignorancia si se pretende conocer la historia del mundo – en especial de Occidente – después de Jesucristo sin el peso del cristianismo que funda una civilización que cuenta con un bagaje de 2012 años? ¿Quién pretende entender el arte de multitud de obras si se halla en la inopia respecto del motivo y la idea que las inspiró? Cuántos hombres de Dios y cuántos hombres que han recibido una formación cristiana, desde Newton a Pasteur, desde Descartes a Kant no ignoran sino alaban que la moral última y más universal es la cristiana; base no sólo de la civilización sino del ser humano y su dicha.    

Los padres tienen derecho a educar a sus hijos según su propia conciencia. Pueden escoger, naturalmente, una educación sin religión. Sin embargo quienes dicen que no quieren enseñar ninguna religión a sus hijos para no influirlos carecen de verdadero argumento porque en esa misma decisión ya es influyente. Es más, nadie escapa de la influencia del ascendente o del tutor. Si se ofrece una educación completa de bien seguro que el niño a su edad adulta podrá elegir libremente, como ya he señalado, los principios por los que conducirá su existencia. Por el contrario, si se le ofrece una educación sesgada su libertad de elección se verá mermada.     

El futuro de la enseñanza, no obstante, pasa por recobrar el auténtico valor de cada persona, que va más allá de la de ser un buen ciudadano que cumpla con lo cometido. El hombre, es una evidencia inapelable, mediante el ejercicio de la libertad busca encontrar en el conjunto de sus acciones esa unidad que confiere la plenitud del ser. Las distintas disciplinas del saber, entre ellas la religión, deben ayudar al hombre a reunir todas las certezas posibles para resolver su ‘por qué’, y no más bien la de ser, como ahora, meros indicadores descontextualizados entre sí, que sólo brindan múltiples ‘cómo’ y convierten al hombre en un mero especialista desconocedor de su verdadero fin, que no es precisamente la de ser un medio para la sociedad. 

La laicidad del Estado supone neutralidad ante las diversas creencias personales, entre ellas la religiosa. Al mismo tiempo, implica la colaboración con todas ellas en la medida en que contribuyan al bien común de la sociedad. El Estado debe reconocer el derecho a la libertad religiosa de los ciudadanos como un bien positivo para el individuo y para la sociedad, derecho que ha de ser protegido por los poderes públicos. No obstante, el laicismo en España no posee esa neutralidad, sino que humedecido de ideología y pensamiento único pretende la fulminante desaparición de la educación religiosa de los centros de enseñanza pública limitándola al ámbito privado. Sin embargo, no se debe olvidar que es la misma persona la que actúa en el ámbito de la vida pública y de la privada. ¿Qué ocurre si se obliga a la persona a mantener esta doble existencia? Que la vida se hace impracticable y carente de sentido al darse un desdoblamiento moral.

¿No será que existe el miedo al ejercicio de la libertad verdadera que dispone la responsabilidad de los actos en manos de uno mismo? No pertenece a un Estado no dictatorial ni tiránico dictaminar qué moral debe enseñarse, sino respetar el derecho fundamental de los padres a educar a sus hijos según su propia conciencia. Además, la presencia de signos cristianos en la vida pública contribuye de modo directo a evitar el absolutismo del Estado – que es la lamentable dirección a la que se encamina España – y su correspondiente adiestramiento ideológico. No olvidemos, por otro lado, que los profundos valores humanos que recogen las distintas constituciones democráticas no emanan de la Ilustración sino que poseen un evidente soporte: el cristianismo. 

Entradas relacionadas:

Comunicado de los obispos de las tres diócesis vascas.

La clase de Religión es un derecho, no un privilegio.

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comentarios
  1. Cristina Bec dice:

    Esta es una muestra de qué es el laicismo. El laicismo es adoctrinamiento en el pensamiento único. el Laicismo es la tapadera de la ideología. Suprimir la religión de la enseñanza es un atentado contra la libertad de la persona.

  2. Saludos Cristina. Es necesaria una educación completa que forme la personalidad del niño con la capacidad de generar en él el criterio suficiente para discernir los principios reguladores de su existencia. La persona debe decidir sobre su vida a la luz de la verdad última, y no que decidan por él a la luz de una realidad sesgada.

  3. Este es un artículo muy devotamente redactado por un fanático religioso.

  4. Saludos Virgilio. ¿Ahora, podría usted argumentar el por qué? Quedaré compensado al margen de agradecerle, ahora mismo, su comentario.

  5. Rodolfo Plata dice:

    JAQUE MATE A LA DOCTRINA JUDAIZANTE DE LA IGLESIA QUE HA CONVERTIDO AL CRISTIANISMO EN RELIGIÓN BASURA Y LA EDUCACIÓN RELIGIOSA EN POTENTÍSIMA INCUBADORA DE GENERACIONES DE ESTULTOS EN GRAN ESCALA. El análisis racional de los elementos que integran la triada pre-teológica judeo cristiana (la descripción neutra del fenómeno espiritual, su explicación y su aplicación), nos permite criticar objetivamente el profetismo judío y la cristología de San Pablo que fundamentan la doctrina judaizante de la Iglesia; y visualizar: 1) que las directrices de los ancestros de Israel (patriarcas, profetas, reyes y jueces) contenidas en el Antiguo Testamento, son opuestas a las enseñanzas de Cristo, ya que en lugar de promover el amor misericordioso y la hermandad universal, promueven el racismo supremaciíta judío, y el despojo, el sometimiento y/o exterminio de los pueblos no judíos, o guerra santa por supuesta voluntad de Dios; 2) la omisión capital que cometió Pablo en sus epístolas al mutilar al cristianismo de la doctrina de la trascendencia humana (instruida e ilustrada por Cristo) que se alcanza practicando las virtudes opuestas a nuestros defectos hasta adquirir el perfil de humanidad perfecta (cero defectos), dándonos acceso a las potencialidades del espíritu a medida que nos vamos desarrollando espiritualmente; 3) la urgente necesidad de formular un cristianismo laico enmarcado en la doctrina y la teoría de la trascendencia humana (sustentada por filósofos y místicos, y su veracidad comprobada por la trascendencia humana de Cristo); a fin de afrontar con éxito las corrientes de la nueva Era y la modernidad, que amenazan con sofocar al cristianismo y la espiritualidad.

  6. petezin dice:

    Quién necesita argumentos cuando sabemos que la religión es un cáncer?

  7. Quién lo sabe. ¿Usted?

  8. Rodolfo Plata dice:

    LOS VALORES SUPREMOS DE LA TRASCENDENCIA HUMANA Y LA SOCIEDAD PERFECTA DEBEN ORIENTAR LOS OBJETIVOS DEL CURRÍCULO ESCOLAR LAICO, A FIN DE ALCANZAR LA SUPRA HUMANIDAD. La paideia griega tenía como propósito educar a la juventud en la virtud (desarrollo de la espiritualidad) y la sabiduría (cuidado de la verdad), mediante la práctica continua de ejercicios espirituales (cultivo de sí), a fin de prevenir y curar las enfermedades del alma. El educador, utilizando el discurso filosófico y la discusión de casos y ejemplos prácticos, más que informar trataba de inducir transformaciones buenas y convenientes para si mismo y la sociedad, motivando a los jóvenes a practicar las virtudes opuestas a los defectos encontrados en el fondo del alma, a efecto de adquirir el perfil de humanidad perfecta (cero defectos) __La vida, ejemplo y enseñanzas de Cristo coincide cien por ciento con el currículo y objetivo de la filosofía griega. Y por su autentico valor pedagógico, el apóstol Felipe introdujo en los ejercicios espirituales la paideia de Cristo (posteriormente enriquecida por San Basilio, San Gregorio, San Agustín y San Clemente de Alejandría, con el currículo y la metodología de los filósofos greco romanos: Aristóteles, Cicerón, Diógenes, Isócrates, Platón, Séneca, Sócrates, Marco Aurelio,,,), a fin de alcanzar la trascendencia humana (patente en Cristo) y la sociedad perfecta (Reino de Dios). Meta que no se ha logrado debido que la teología judeo al apartar la fe de la razón, castra mentalmente a sus seguidores extraviándolos hacia la ecumene abrahámica que conduce al precipicio de la perdición eterna (muerte espiritual)__ Es tiempo de rectificar y retomar la paideia griega de Cristo, separando de nuestra fe el Antiguo Testamento y su teología fantástica que han impedido a los pueblos cristianos alcanzar la supra humanidad. Pierre Hadot: Ejercicios Espirituales y Filosofía Antigua. Editorial Siruela.

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