¿La injuria es libertad de expresión?

Publicado: 22 enero, 2012 en Ética y Moral, Derechos humanos

El artículo 208 del código penal dice que “es injuria la acción o expresión que lesionan la dignidad de otra persona, menoscabando su fama o atentando contra su propia estimación”. A su vez, el artículo 206 recoge que ésta sera castigada “con las pena de prisión de seis meses a dos años o a multa de doce a veinticuatro meses, si se propagara con publicidad, y en otro caso, con multa de seis a doce meses”. Sin embargo, para Izquierda Unida, la sanción penal de las injurias, al menos por lo que respecta a la monarquía, no sólo es “desproporcionada”, sino que afecta a los fundamentos básicos del sistema democrático, por cuanto supone una “agresión a la libertad de expresión”.  

Extraordinario. No poder injuriar a alguien, en este caso al rey y a la corona, supone una agresión a la libertad de expresión. El oprobio nunca puede ser legítimo. No obstante, si uno observa los comentarios de la noticia publicada en el diario Público apreciará que existen personas, ingenuas o incautas, que se dejan seducir por la falsa luminosidad del planteamiento de IU y su fin de destruir honras y reputaciones.   

No hablo ahora sólo de IU ni me erijo en abogado de la monarquía española. Hablo en general. La libertad de expresión no puede nunca deshonrar la verdad como hacen aquellos que se valen de todo tipo de procedimientos para lograr su fin, entre ellos el insulto, la difamación y la injuria. Nunca, aunque uno pueda excusarse con la supuesta libertad de expresión, se justificará ni se legitimará el ataque injusto, porque la injuria no es libertad de expresión, sino más bien la libertad de ofender al otro.   

Es bochornoso, en cuanto que un responsable político debe reconocer la dignidad de la persona y fomentar la realización de la persona en sociedad, que se pretenda utilizar la libertad de expresión como parapeto para proceder de modo irresponsable y sin cortapisas en la deformación de la verdad. La libertad de expresión no es un absoluto, sino que se halla marcada por un límite, que es el respeto a la dignidad de la persona y que, por dicha, recoge el artículo 20.4 de la Constitución Española cuando dice que “tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las leyes que lo desarrollan, y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen”.  

En el caso de que la libertad de expresión alcance la posibilidad real de la injuria y ésta se llegue a considerar una extensión de la primera, de pronto, incurriremos en una realidad terrible pues se socavará toda convivencia social al atentar contra la dignidad de la persona humana. Disculpen que insista, pero la pretensión de IU es, cuanto menos, espeluznante y sombría: la libertad de injuriar no es nunca libertad de expresión, sino una evidente transgresión al respeto de la dignidad de la persona humana.

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