¿Periodos infecundos y uso del preservativo no es lo mismo?

Publicado: 3 enero, 2012 en Sexualidad

Hace pocas semanas me comentaba un buen amigo que en su parroquia de siempre (en Barcelona) asistió a un curso de métodos naturales para evitar el embarazo dentro del matrimonio. A primera vista se despierta una sensación de sorpresa, más cuando el párroco en cuestión es miembro de una institución de la Iglesia de estética ortodoxa. Sin embargo, la cuestión lejos de pretender juicio alguno suscita reflexión.

Si nos aproximamos al Catecismo de la Iglesia Católica se lee en el punto 2332: “La sexualidad abraza todos los aspectos de la persona humana, en la unidad de su cuerpo y de su alma. Concierne particularmente a la afectividad, a la capacidad de amar y procrear”. En el 2333 se añade: “La diferencia y la complementariedad física, morales y espirituales, están orientadas a los bienes del matrimonio y al desarrollo de la vida familiar”. Pero aquí no resta todo sino que se especifica en el punto 2353 que la sexualidad humana está “naturalmente ordenada al bien de los esposos, así como a la generación y educación de los hijos”.

Sin embargo, si alcanzamos la Humanae Vitae, Carta Encíclica de su Santidad Pablo VI, encontraremos cierta confusión, para no emplear otro término menos reposado. Si bien muestra la postura tradicional de la Iglesia respecto al aborto así como los principios fundamentales acerca de la dignidad del ser humano y del matrimonio, se muestra licitud para hacer uso de los periodos infecundos: “… la Iglesia enseña que entonces es lícito tener en cuenta los ritmos naturales inmanentes a las funciones generadoras para usar del matrimonio sólo en los periodos infecundos y así regular la natalidad sin ofender los principios morales”. No se aborta, pero, ¿no se cierra el amor a la generación de vida nueva? ¿Es, por tanto, lícito, moral, hacer uso de los periodos infecundos en consciencia de ello? ¿No es lo mismo que se rechaza cuando se niega el uso del preservativo?    

Juan Pablo II decía que la sexualidad humana es “la capacidad de expresar el amor: ese amor precisamente en el que el hombre-persona se convierte en don y realiza el sentido mismo de su ser y de su existir” (Alocución, 16 de enero de 1980). La sexualidad es, en otras palabras, don de sí al ser amado; es un salir de uno mismo para encontrarse con la otra persona. En palabras de C. Cafarra, “no se encuentra en función de la procreación” tal y como acontece en el mundo animal (Ética general de la sexualidad, 2000). Si es así, por tanto, ¿qué diferencia hay entre acudir a los tiempos infecundos y usar preservativo?  

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comentarios
  1. Yo no soy ningún experto, pero bueno, si hay alguien que sabe y comprende con más profundidad el tema y lo quiere explicar, seguro que lo hace mejor que yo que no me sabré explicar bien…

    Como bien dices, “lejos de pretender juicio alguno”: la relación conyugal tiene dos caracteristicas escenciales: unitiva y procreativa.

    Hacer uso de nuestro “deber conyugal” en los días de no fertilidad cumple estos propositos: unitivo y procreativo. Esto es así porque la entrega mutua es total, sin condicionantes -“Te amo, amo tu inteligencia, tu cuerpo, tu alma, te amo tal y como Dios te ha Creado”; además de que si es el plan de Dios un nuevo niño puede llegar -aunque “Billings” diga otra cosa. Estas abierto a los planes de Dios.

    Tener una relación sexual utilizando un preservativo u otro método de anticoncepcion limita esta entrega, no puede ser total, la entrega del cuerpo esta limitada por un “plastico” puesto a propósito de evitar una posible nueva vida, el alma y el amor ya no juegan un papel primordial en la relación. Digamos, que poco a poco se va separando en el acto sexual, el placer del amor como donación al otro, de la apertura a una nueva vida. En definitiva se separa radical y artificialmente el acto unitivo y procreativo.

    Si la desicion es atrasar el nacimiento de los hijos utilizando un metodo natural por alguna causa mayor (digo causa real e importante) tomada consciente y responsablemente por los esposos, esto seguramente te pedirá algunos dias de abstinencia, esta abstinencia temporal te puede ayudar a reafirmar los motivos que los han llevado a unirse para siempre. La abstinencia, al igual que el ayuno sirven también para identificar a los ídolos, para escrutar tu corazón y saber si lo primero es Dios, el Amor, el amor a tu mujer y a tus hijos o, en este caso, el placer en un sentido hedonista.

    En mi humilde opinión, con el método natural estás diciendo al Señor: oye mira, hemos pensado y sopesado que éste no es el mejor momento para tener un hijo, pero si es tu voluntad “fiat mihi”, 😉 En cambio con el preservativo es un: ni de coña.

    Si te soy sincero yo con estas cosas soy nuevo, pero experimentar la apertura a la vida (en nuestro caso con más miedo que otra cosa, jejeje, eso de imaginarse con diez hijos me abruma), la posibilidad de acoger un nuevo hijo es increíble. Yo de momento tengo una pequeñina que no habría nacido si no me hubiera encontrado con el Señor y de momento parece que no quieren venir más. De todas formas una cosa es intentar entender la teoría que creo que es algo estupendo (por no decir fundamental hoy en día) y otra experimentarlo, quizás sea entonces cuando realmente comprendes a Dios como Padre y como Providencia… Y perdón por el rollo

  2. Totalmente de acuerdo sin ser, tampoco, un experto en materia sexual, más allá del sentido común y de la experiencia humana del amor, coincido que este, tiene estas dos dimensiones que mencionas la unitiva y la procreativa. No obstante, me choco, si cabe decirlo así, que mi amigo comentara que asistió a un curso de métodos naturales. Una cosa es lo que dices, hay momentos en la bilogía de la mujer que ésta no puede quedar embarazada, pero buscar conscientemente estos momentos me plantea la pregunta: ¿no es con el fin de evitar una vida humana? Y ante esta pregunta no cabe la coyuntura porque encontraríamos y muchas, estoy seguro, desde el dinero, la falta de empleo, etc. Desde luego coincido en gran medida en lo que dices, pero, en mi falta de luz, me sorprende que se hable en una parroquia de métodos naturales para evitar el embarazo.

    Gracias por comentar.

  3. Alvaro dice:

    Felicidades por todo;
    por pensar y expresar, por acudir a la lógica y al sentido común, por seguir apuntando alto y en definitiva por no callarte nada y repartir pensamientos compartidos en voz alta.
    La prensa del corazón difunde a adiario intimidades de parejas jóvenes y talluditas que pierden a sus bebés de pocos meses de vida. ¿Pierden o abortan? Visto que se ha desvirtuado el lenguaje y se crea confusión relativista por doquier, podrías tratar una vez más este tema tan preocupante…si te apetece como ahora.
    Un fuerte abrazo desde la ciudad del pecado, la división eclesial y la incomprensión.
    Solo El Jefe basta.

  4. Saludos don Álvaro. Muchas gracias por comentar y añadir temas de interés. Reflexionaremos sobre lo que apuntas. Gracias por estar ahí. Un abrazo y duc in altum.

  5. Sandro dice:

    La pregunta sobre la moralidad de los métodos anticonceptivos pivota sobre dos factores: “Natural” y “artificial” y “Falible” e “Infalible”. El lector estará de acuerdo en que no hay más variables “primarias” que estas dos.

    Bien, en mi opinión decir que los métodos “naturales” son morales por que están abiertos a la vida me parece una absoluta chorrada. ¿Si alguno artificial -los espermicidas, por ejemplo- pueden fallar, entonces también son “aceptables”? ¿Si aparece uno natural absolutamente fiable todo el mes, ¿Sigue siendo aceptable?

    Evidentemente, no es la falibilidad lo que lo determina. El método Billings es menos falible que los espermicidas, por ejemplo, y el condón se puede romper. ¿Pivota la moralidad, entonces, en si es un método “manufacturado” o uno “natural”? ¿Hay algo de amoral en los productos artificiales? ¿Un preservativo de ciego de animal entonces lo solucionaría? Creo que todos estamos de acuerdo en que “artifical” y “moralmente reprobable” no son términos que vayan juntos por definición. Tampoco creo que nadie pueda juzgar la moralidad de un acto por si en el momento del coito hay algo físico ajeno a la pareja.

    Para terminar, el argumento de la entrega. Honestamente, no veo la diferencia entre “me entrego del todo, pero con condón para no tener hijos” y “Me entrego plenamente, pero sólo cuando biológicamente no puedes tener hijos”. Ambos son, en esos términos, entregas igual de parciales. ¿Puede fallar el Billings? Sí. ¿Se puede romper el condón? Sí.

    Por lo tanto, la conclusión a la que apunta pero no termina de llegar nuestro anfitrión es cierta: No hay diferencia moral relevante entre intentar evitar la vida por un método “natural” y uno “artificial”. La única diferencia es el porcentaje de efectividad, y ninguno es absoluto. Si se está contra los métodos anticonceptivos, se ha de estar contra todos. Por otro lado, mi opinión es que la Iglesia Católica debería replantearse esas doctrinas, considerando sus bases, y dejar de luchar contra estos métodos, pero ese es otro tema distinto.

  6. Lucho dice:

    Hola Joan, te comento que mi esposa y yo somos instructores del Método de Ovulación Billings. Lo aprendimos aquí en Lima en una institución que tiene el respaldo del Arzobispado. Nosotros lo conocimos como un Método de Regulación Natural de la Fertilidad (No anticoncepción), que se puede utilizar tanto para concebir como para postergar la llegada de un niño. Mi grupo era predominante de católicos practicantes (aunque el curso está abierto a todos) y valgan verdades la mayoría estábamos más con la intención de postergar que por concebir. Sin ampliar mucho lo que dijo “quebellassontustiendas” con quien coincido, en la primera clase hubo una polémica con una pareja de esposos de la pastoral familiar de una parroquia por lo mismo que tú planteas, ante lo cual los instructores atinaron a decir que efectivamente uno puede estar en pecado usando este método natural, dado que la postergación en la concepción de un niño dentro de un matrimonio debe ser por argumentos válidos lo cual debe ser discernido por cada pareja en rectitud de conciencia. Por mi parte, usando este método nos va muy bien y actualmente estamos esperando la llegada de nuestro segundo bebé. Luego esperaremos un tiempo (02 años según recomiendan los doctores) para lo cual resulta útil el método, para que Dios mediante tengamos nuestro tercer niño, aunque como leí por ahí aún no sé si me animaría a tener un cuarto, quinto, sexto, etc. niños. Supongo que es parte de una limitación interior que hace que nos abrume una idea semejante.

    Saludos, y aprovecho como siempre para felicitarte por tu blog,

    Lucho

  7. Hola,
    Bueno, yo también quiero opinar. La diferencia entre los métodos naturales y los métodos artificiales es sencilla: Con los métodos naturales lo que se está respetando es el ritmo natural reproductivo. Así de sencillo; creo que esto ya lo sabemos todos. Por eso, en un principio, se pueden espaciar los embarazos conociendo los tiempos infertiles de la mujer. A eso se refiere el texto de la Humanae Vitae. Pero, ¡atención!, y por eso he dicho “en un principio”, esta cuestión no se reduce solo a comprender la diferencia entre los dos tipos de métodos, sino que también hay que ver lo que se hace deliberadamente para no tener hijos. Hay que colocarse en la persona que actúa. Porque si los esposos son naturistas y tienen relaciones sexuales usando de los métodos naturales con intención CLARA de no tener hijos, se colocan en la misma situación de aquellos que usan de los métodos artificiales. Ahora bien, si unos esposos cristianos quieren expresarse su amor sin querer tener otro hijo en ese mismo momento porque no pueden tener otro hijo por una u otra razón, ¿acaso esto se puede equiparar a usar los métodos anticonceptivos o a esa intención de jamás tener hijos dominando los métodos naturales?
    El problema es difícil. ¿Por qué? Porque estamos hablando de personas y de sus conciencias. Es decir, lo que se nos ha olvidado es señalar lo que también dice la Humanae Vitae, que los padres conversen entre ellos y delante de Dios los hijos que puedan tener.
    En fin, que espero que haya aportado mi granito de arena.
    Saludos!!!

  8. Saludos Lucho, muchas gracias por comentar y explicar la realidad mediante un ejemplo tan instructivo como el de tu propia experiencia. Muy interesante y de reflexión lo que dices: ” la postergación en la concepción de un niño dentro de un matrimonio debe ser por argumentos válidos lo cual debe ser discernido por cada pareja en rectitud de conciencia”.

  9. Saludos Abarazadosalaverdad.

    Gracias por comentar. Cierto, que es una cuestión que atañe a cada persona y su conciencia, pero también es cierto que es una cuestión moral, por lo que no atañe en exclusiva a la persona y a la pareja. Dices: “si unos esposos cristianos quieren expresarse su amor sin querer tener otro hijo en ese mismo momento porque no pueden tener otro hijo por una u otra razón, ¿acaso esto se puede equiparar a usar los métodos anticonceptivos o a esa intención de jamás tener hijos dominando los métodos naturales?” Respondo, no sería mejor decir no quieren en lugar de no pueden. ¿Existen coyunturas que están por encima de la vida? Si es así es respetable, de lo contrario no es lícito ni moral que el amor entre el hombre y la mujer se cierre al don de la vida.

    Gracias por comentar.

  10. Saludos Sandro. Muchas gracias por comentar.

  11. Ummm!, interesante!
    Contesto a la respuesta que me has hecho e intentaré explicarme mejor.
    Es verdad lo que dices, necesitamos de una objetividad moral, pero también hay que ponerse en el sujeto que actúa. Para juzgar un acto moral hay que ver las intenciones que han llevado a actuar a la persona. Algo que es un poco difícil. Por eso, repito, la Humanae Vitae concluye con el tema de la paternidad responsable, que corresponde a los hijos que hay que tener y, por tanto, hasta qué punto es lícito usar de los métodos naturales, dice que “el ejercicio
    responsable de la paternidad exige, por tanto, que los cónyuges reconozcan plenamente sus
    propios deberes para con Dios, para consigo mismo, para con la familia y la sociedad, en una
    justa jerarquía de valores” (n.10). Lo que quiero decir es que este tema es más difícil de lo que parece y que si nuestra pretensión es acotarlo con palabras, nos pasaríamos a diseccionar una rana.
    ¿Qué es lo objetivo? Que los métodos naturales no son para usarlos como si fuesen los contraceptivos. Que, es lícito usarlos para regular la natalidad puesto que mientras con los naturales “los cónyuges se sirven legítimamente de una disposición natural”, con los artificiales “impiden el desarrollo de los procesos naturales”. Porque “es igualmente verdad que solamente en el primer caso renuncian conscientemente al uso del matrimonio en los periodos fecundos cuando por justos motivos la procreación no es deseable,y hacen uso después en los periodos agenésicos para manifestarse el afecto y para salvaguardar la mutua fidelidad” (n.16). Es decir, USAR LOS MÉTODOS NATURALES ES LÍCITO CUANDO HAY MOTIVOS SERIOS PARA USARLOS, y no cuando por egoísmo no se tienen hijos. Estos motivos los indica la misma Humanae Vitae cuando refiere a cuando se hace uso de la paternidad responsable.
    De todos modos, para comprender la Humanae Vitae hay que ver, por un lado, el contexto en la que fue escrita (responde a la problemática de la ilusoria explosión demográfica) y, lejos de decir que esté anticuada, las Catequesis de Juan Pablo II (“Hombre y mujer los creó”) nos dan las herramientas para comprenderla mucho mejor.
    Saludos y gracias!!!

  12. Saludos de nuevo, Abrazadosalaverdad.

    Coincidió que en esencia la Humanae Vitae nos dice que los métodos naturales son una disposición natural, valga la redundancia, para regular la natalidad. Sin embargo, disculpa que insista y vuelva a sacar a la palestra la siguiente cuestión: ¿Existen coyunturas más importantes por las cuales en la donación del ser que se hacen el hombre y la mujer sea lícito evitar la vida del hijo? Preguntémoslo quizá de otro modo: ¿el amor humano que es la donación del ser al amado no alcanza su plenitud con la generación de la vida? ¿El amor de los esposos no tiene como fin, siendo coparticipes de la Creación, la generación de vida? Si no es así comprendo que en una parroquia se pueda informar a los jóvenes feligreses de los métodos naturales existentes para evitar el embarazo.

    Por otro lado la moral es objetiva y absoluta. Cuando dices que “hay que ponerse en el sujeto que actúa”, ¿estás diciendo que el fin justifica los medios?

    Muchas gracias por comentar.

  13. Lucho dice:

    Los comentarios han estado muy buenos e interesantes. Creo que el tema propuesto ha sido el motivo.

    Saludos,

  14. Sandro dice:

    Puede que me equivoque, pero si he entendido bien, abrazadosalaverdad dice algo así como: “Si hay un motivo bueno que lo justifique, está bien “controlar” (¿Evitar?) la natalidad por los medios naturales, pero es malísimo “evitarla” (¿Controlarla?) por los medios artificiales.”

    ¿La diferencia? Al parecer hay algo terriblemente horrendo en “interrumpir un proceso natural” (como interrumpir la varicela, ahora que lo pienso). Pero si se hace “respetando el ciclo”, evitar la vida es perféctamente legítimo.

    Pues bien, abrazadosalaverdad, no estoy de acuerdo. Estás mezclando churros con velocidad, para confundir y justificar lo injustificable. ¿La “amoralidad” de los métodos anticonceptivos reside en que son artificiales o en que se cierran a la vida? Todos estamos de acuerdo en la segunda, pues los antibióticos son artificiales y afectan procesos naturales y nadie está contra ellos.
    Por lo tanto, es que se cierran a la vida.
    ¿El propósito de los naturales es evitar un embarazo? Sí. No hay más vuelta de hoja. Ese es el fin, lo demás solo son medios. Por muy “respetuoso con los ciclos naturales” que sea, el fin de esos métodos es EVITAR EL NACIMIENTO. Es como decir que matar a puñetazos es menos amoral que matar a balazos. O que abortar de una patada en la tripa es mejor que hacerlo con la pildora abortiva.

  15. "abrazados a la VERDAD" dice:

    Hola de nuevo.
    Contesto a Joan Figuerola.
    A ver. Los métodos naturales NO son para evitar embarazos. Éste no es su fin. El fin de los métodos naturales es la paternidad responsable haciendo uso de los procesos biológicos, respetando el cómo Dios ha creado al varón y a la mujer. No me invento nada. Dice el número 16 de la Humanae Vitae (HV): “si para espaciar los nacimientos existen serios motivos, derivados de las condiciones físicas o psicológicas de los cónyuges, o de circunstancias exteriores, la Iglesia
    enseña que entonces es lícito tener en cuenta los ritmos naturales inmanentes a las funciones
    generadoras para usar del matrimonio sólo en los periodos infecundos y así regular la natalidad
    sin ofender los principios morales que acabamos de recordar”.
    ¿Por qué es lícito solo en casos graves? Porque, sigue diciendo el mismo número, es algo bueno “manifestarse el afecto y para salvaguardar la mutua fidelidad”. Y no estamos diciendo que se rompe, así, con los dos significados del matrimonio, el unitivo y el procreativo, porque los esposos que los usan en casos graves “se sirven legítimamente de una disposición natural”. SI DIOS NO HUBIERA QUERIDO QUE EL SER HUMANO NO PUDIERA HACER USO DE ESTA DISPOSICIÓN NATURAL, LO HABRÍA CREADO SIN ELLA. Creo que esto es de cajón.
    El problema está en que se hace uso de estos métodos no por motivos graves. ÉSTE ES EL PROBLEMA.
    Por último, con respecto a que hay que ponerse en la situación del sujeto que actúa, esto debería CONDICIONAR a la hora de efectuar un juicio sobre lo que ha hecho una persona, que no es lo mismo que decir que si uno ha hecho algo “intrínsecamente malo” el juicio sobre este acto cambia al ver el contexto.
    Bueno, yo me bajo ya.
    Gracias!

  16. Saludos Abrazadosalaverdad.

    Coincido en la esencia del comentario, mas me sorprende la respuesta “Si Dios no hubiera querido…”. Dios no quiere que el hombre haga el mal, pero ha creado al hombre libre. Con esto quiero expresarte que esto de que sea de “cajón” no lo tengo tan claro (al menos no me atrevo a adivinar los designios divinos).

    Respecto a la última cuestión – que es respuesta a eso de que el fin no justifica los medios – no alcanzo a comprender qué quieres decir, disculpa.

    Gracias por comentar.

  17. Mars dice:

    Hola, buen día. Me ha llamado la atención la conversación y decidí aportar un poco. 

    No repetiré lo ya dicho sobre el fin y propósito de la sexualidad y el matrimonio, sin embargo creo que la confusión deriva al momento en que se intenta juzgar la bondad/maldad de un acto sobre el que la iglesia ya ha zanjado la cuestión definitivamente.

    El catecismo de la iglesia es muy claro con respecto a la sexualidad: toda actividad sexual ilícita es intrínsecamente mala -anticonceptivos incluídos-, y que el único acto sexual lícito es aquel del coito entre esposos, sin barreras (ni naturales, ni artificiales) que puedan impedir la concepción y así debe culminar. La capacidad o posibilidad de fecundación no lo hacen más ni menos lícito; si así fuese, solo sería lícito el coito los días fértiles, y como obvio corolario tendríamos que los esposos, en que uno fuese conocidamente estéril, no podrían ni tocarse (un absurdo, vaya). Debido a su naturaleza intrínsecamente mala, las intenciones no cuentan al momento de juzgar los actos sexuales, esto se entiende mejor al recordar que las perversiones sexuales  son gravemente pecaminosas incluso entre esposos. La sodomía no deja de ser abominación (pecado muy grave e intrínsecamente malo) aún entre esposos, ni siquiera si el hombre “termina” en la vagina de la mujer (disculpen lo explícito). En ese sentido, el magisterio de la iglesia nos recuerda que los actos sexuales deben ser juzgados de forma independiente, y este juicio es válido tanto para individuos como matrimonios; otro ejemplo es la masturbación: pecado grave aún cuando sean los esposos quienes se masturben mutuamente y posteriormente culminen con el coito.

    Por tanto, no hay ninguna objeción moral a los cónyuges que deliberadamente se abstienen de tener relaciones en cualquier momento y por cualquier motivo, incluso si el motivo es evitar tener hijos del todo (por ejemplo si uno de los cónyuges es seropositivo, la Iglesia invita a llevar la abstinencia a niveles heroicos), mientras el acto sexual cumpla con las funciones que ustedes ya hicieron el favor de mencionar, no hay pecado y sobre todo: no hay contradicción.

    Finalmente, decir que el método billings es anticonceptivo es un despropósito, la abstinencia no es un anticonceptivo sino un acto de la voluntad.

    Saludos a todos.

  18. Mars dice:

    Fe de erratas:

    En el segundo párrafo dije “debido a su naturaleza intrínsecamente mala, los actos sexuales…”. Debía decir “debido a su naturaleza intrínsecamente buena/mala, los actos sexuales…”

    Una disculpa por la metida de pata.

  19. Saludos Mars. Muchas gracias por comentar

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