Hablemos sobre la verdad del hombre (III)

Publicado: 18 diciembre, 2011 en Pensamiento

Nadie puede sostener el vacuo culto al superhombre ni a sus aventurados ritos; tampoco el dogmático y poco razonado escepticismo, ni toda estructura filosófica de corte nihilista por no ser más que un pomposo castillo de naipes presto a derrumbarse ante cualquier rigurosa infalibilidad. Cierto, la credibilidad de la fe tampoco puede darse por supuesta sin auxilio de la razón, de lo contrario dependería de la voluntad del hombre. Las dos facultades cognoscitivas no pueden separarse pues la comprensión de la verdad depende, en justa medida, de su interrelación, de la explicación razonante de la fe. Estamos ante el “credo, ut intelligam” agustiniano.

No obstante, en el impulso de creer para entender surge, también, al margen de la creencia, la negación y la duda propia del que avanza en estado viador. Así, ¿Cómo puede el hombre llegar a Dios? Por Jesucristo. El hombre conoce bien a Dios no por la metafísica, no por la naturaleza, sino por y mediante Jesucristo. Pero, ¿la duda desaparece del corazón del hombre? No. Creencia, negación y duda persisten como intrínsecas a su naturaleza. Pero no se trata de la duda cartesiana, reservada al ámbito del pensamiento, sino de una duda vinculada a la praxis, al devenir existencial. La salida de la duda no sólo conduce a la verdad clara y distinta, sino a la realidad total del Ser en sí.

San Agustín en Contra epistolam Manichaei afirma: “no creería ni al mismo evangelio si no me moviera a ello la autoridad de la Iglesia católica”. Sin embargo, esta expresión, profundísima en su contenido, no se reduce al “credo, ut intelligam” sino que se sigue del “intelligo, ut credam”. De este modo, la fe es racionalidad; la razón es indispensable para reconocer que hay realidades ante las que ella requiere el auxilio de la fe. Razón y fe son indispensables para el buen ejercicio de la misma existencia humana, pues del conocimiento de Dios se desprende el conocimiento del mundo y del hombre mismo.  

Anuncios
comentarios
  1. […] El hombre debe siempre reconocer un virtuoso interés por la verdad, más cuando la razón tiene la capacidad de ordenarse a ella. Una verdad que va más allá de las certezas conceptuales y que alcanza la seguridad existencial que demandan las cuestiones fundamentales del hombre. El conocimiento empírico, tan de moda hoy, no puede sustentarse sobre el escepticismo, pues el conocimiento no se forja a base de prejuicios; tampoco lo que la razón puede conocer de manera clara y distinta requiere del auxilio extrínseco de ningún tipo de autoridad; sin embargo, es necesario percatarse de que respecto a las grandes cuestiones – la seguridad existencial de la que hablábamos – el conocimiento empírico – ni la sola razón – no alcanza a dar una satisfactoria respuesta sobre la vida del hombre. […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s