Unos padres demandan al hospital por matar al hijo que no debían

Publicado: 7 diciembre, 2011 en Aborto

No son pocos quienes muestran una abusiva despreocupación por el devenir de los nonatos, olvidándose que en ello está en juego la cuestión sobre la dignidad del ser humano. En un hospital de Melbourne se ha abierto una polémica a raíz del caso de una mujer embarazada de gemelos, uno de los cuales con un grave defecto congénito que exige la intervención quirúrgica una vez ha nacido. Así, a las 32 semanas de gestación la madre decidió abortar al feto imperfecto; sin embargo, el equipo médico inyectó la sustancia letal al feto sano causándole la muerte. De este modo, la madre de los gemelos se quedó sin sus dos hijos porque también se le practicó una cesárea para abortar al feto defectuoso – aunque no existía razón para el aborto ya que no ponía en peligro ni la vida de la madre ni la del hermano gemelo –.

Ahora, los funcionarios del sector de la salud australiana llevan a cabo una rigurosa investigación para determinar la responsabilidad de los médicos al haber causado, negligentemente, la vida de un ser humano. Los padres, por su parte, han abierto acciones legales contra el hospital por matar al que no debían, aunque éste se defiende que siguieron el protocolo existente. ¿Kafkiano, verdad? Causa pavor saber que existe un protocolo para terminar con la vida de los enfermos, pero también que unos padres puedan matar a un hijo por padecer una enfermedad.

Esta realidad, oscura, invita a la reflexión: ¿la dignidad del ser humano, inherente a la especie, depende de que alguien o algo la reconozca? La dignidad del hombre no es ninguna conquista, sino una verdad derivada de su estatuto ontológico. Sin embargo, basta con contemplar la realidad para cerciorarse de la falta de moral en nuestra sociedad: ante la existencia de anomalías en el ser de los fetos algunos padres deciden deshacerse de sus hijos, cual viejo objeto al que reemplazan por uno de nuevo y mejor. Ante esta coyuntura puede hablarse de derechos, de libertades, pero de qué sirve si se niega la defensa de la persona humana más inocente. Porque, no lo olvidemos, el nonato es una persona humana ya concebida: “no hay personas potenciales; las personas tienen potencias o capacidades. Las personas pueden desarrollarse, pero ninguna cosa se transforma en una persona. Alguien no llega a ser tal por vía de procedencia a partir de algo […]. La persona no es el resultado de un cambio, sino de una generación” (R. Spaemann, Persona y derecho).

Sin la persona no existen los derechos. Sin embargo defender que la persona posee una dignidad incondicional y absoluta necesita de la existencia de una realidad absoluta de la que emane, de lo contrario siempre caben libres interpretaciones y consensuadas excepciones, sabidas por todos al abrir los libros de historia.

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comentarios
  1. Cristina Bec dice:

    Joan, no te canses de escribir, siempre hay un momento, tarde o temprano, en que la gente acaba por escuchar. Gracias por mantener Opus Prima.

  2. Saludos Cristina, muchas gracias.

  3. Joan, me sorprendes. ¿De dónde sacas tantas noticias sobre abusos? Nunca agotas tu capacidad para dejarme helado. O quizá debería decir que es esta sociedad autista e hipócrita (incapaz de alzar la voz porque se mate a tantos niños, pero sí de alzarla porque se ha matado al “equivocado”) la que me deja helado continuamente. Dijo Goya que el sueño de la razón creaba monstruos, y es cierto. Pero mayores son los que crea el sueño de la moral.

    Fr. Maximiliano

    P.D.: Por cierto, estoy de acuerdo con Cristina Bec: no te canses de gritar en medio del desierto. Alguien escuchará algún día. Y si no lo hace nadie, al menos escaparás al juicio de la historia futura, cuando hable de los genocidios que se cometieron en estos años de locos que vivimos.

  4. Y al juicio de Dios, por supuesto.

  5. Saludos Hermano Maximiliano.

    La realidad misma es la fuente de estas noticias… y lamentablemente suceden ante nosotros, una y otra vez. Si no podemos cambiarlo al menos no permitamos que nuestra conciencia lo admita.

    Gracias por comentar.

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