¿Y después del 20-N?

Publicado: 21 noviembre, 2011 en Pensamiento, Política

No sobra la oración, nunca. Advierto que lo siguiente molestará a muchos y no pocos se rasgarán las vestiduras, pero será porque en ello va la verdad. En el corazón del hombre acontece la pugna entre el bien y el mal a lo largo de su entera existencia, lo sorprendente es que en aquellos que, en apariencia, conocen lo que deben ser y saben que para ello hay que ejercer la virtud operan con evidente azar. Así, del mismo modo que se puede comulgar durante la mañana de un domingo, se puede, poco después, votar a un partido político cuyo programa omite, cuando no se opone, a lo experimentado anteriormente en el sacramento eucarístico. Sí, hablo de esas rodillas dobladas, de estética farisaica, que exhiben ejemplaridad con una aureola de santidad sobre la quijotera y que, al mismo tiempo, absolutizan determinada ideología, aunque  con ella – por ser ideología – se contradiga la doctrina de la Iglesia.

No sé si echar la mascada sobre estas buenas – beatas – personas que sostienen en una mano el rosario y en la otra la bandera del partido de la gaviota o partirme de risa y aceptar, con esperanza, que el mundo es una esperpéntica realidad donde existen muchas otras personas cuyo ejercicio de la virtud es un grano de arena, que si bien pequeño, ocupa espacio en el desierto sobre el que avanza la humanidad en su historia de la salvación. Uno mismo, hay que ser honesto, padece de sobredosis de incoherencia, sin embargo algunas personas parecen dispuestas a hacer apología del pecado. ¿Se producirá cambio alguno tras el 20-N? El panorama no es encomiástico a priori. La crisis económica no es el síntoma más agudo aunque en ella va la estabilidad de millares de familias; la enfermedad es más bien de carácter moral y las bacterias que acechan no son únicamente progresistas, sino que también se cuentan, y no pocas, de conservadoras – disculpen por emplear estos dos conceptos carentes de significado, pero así nos entendemos –. El relativismo, aún con el Partido Popular al frente del ejecutivo con una holgada mayoría, persistirá en cuestiones tan trascendentales como la educación, la familia y el aborto.

Qué se darán pasos adelante, estoy seguro, pero no se confundan, los populares no se mueven por convicción cristiana, sino por interés ideológico, de ahí que su posición ante la defensa de la vida sea timorata, endeble y permita la persistencia legalizada del aborto, un crimen contra la humanidad que es la causa principal de muertes en nuestro país. ¿Esperanza? Por supuesto, Dios mediante el horizonte está repleto de luz, pero la vía no se recorrerá subidos a la locomotora del Partido Popular, sino que la iniciativa vendrá, y debe proceder, de cada uno de los que queramos ser auténticos ejemplos de vida cristiana, sin titubeos, con la firme intención de paliar esta infección e introducir la virtud necesaria con el fin de hacer las reformas necesarias para hacer comprender a la sociedad de la necesidad de ser lo que debemos ser. Al contrario, podemos seguir en esta desidia moral propia de soplacirios, que nos lleva a comulgar al mismo tiempo que consentimos el asesinato de embriones y fetos humanos.   

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comentarios
  1. Alvaro dice:

    Moltes felicitats Joan. Molts seguint compartint les mateixes idees.

  2. Estoy de acuerdo. Yo al final pude votar un partido provida pero estuve mirando en cuantas provincias se presentaba algún partido (básicamente sain y pfyv) y casi me sentí afortunado de poder votar provida. Vamos que muchas veces es casi un priviliegio más que una opción… A veces tengo la sensación de que los cristianos somos un poco paraditos, demasiado conservadores, como si no nos atreviésemos a proponer algo distinto a lo que hay…

  3. Rosalía dice:

    “Esas buenas beatas” me suena a gente mayor y esa, poca culpa tienen, pues son gentes que han vivido la guerra y la post-guerra y la única idea que tienen es que la derecha es buena y mala la izquierda. No entienden nada más, y sus hijos, muchos con la fe muy olvidada, les dicen que eso es lo que hay que votar. A ellos les daría yo parte de la culpa de lo que ha pasado, esos cuarentones y cincuentones que en la ambigüedad y lo políticamente correcto se encuentran en su salsa. Pero quien realmente tendría que hacer un examen de conciencia es toda esa gente “buena”, de Iglesia, formada en diferentes movimientos, que creen que hay que trabajar desde dentro, sin que se les vea y sin armar ruido. Si la vida no estuviera de por medio, tal vez les daría un margen de confianza, pero mientras cada día mueran tantos inocentes, se rompan tantas parejas y se corrompa a nuestros hijos desde las escuelas, dar un margen de un solo día es un coste muy elevado para llegar a nada. Es impresionante ver como hoy todos los medios “mas afines” a nuestro pensamiento se llenan la boca diciendo al PP lo que ha de hacer, cuando éste no ha prometido nada de lo que se le está exigiendo. Solo ha hablado de economía, y nosotros hablamos de vida y familia.

  4. Hola Joan:

    Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices. Lo suscribo plenamente, pero de esa hipocresía no se escapa nadie. Tampoco los de Ciu, y yo he leido post que has escrito defendiendo al Sr. Durán i Lleida, y por extensión a su coalición, porque, no lo olvidemos, mientras no haya listas abiertas y desbloqueadas, seguimos votando partidos. Y si timrata y calculada es la postura de los peperos, no lo es menos la de estos nacionalistas, que son liberales de cintura para arriba y para abajo.

    Nos guste o no nos guste, no hay un partido católico. Y la verdad, ni puñetera falta que nos hace. Lo único que necesitamos es votar personas, con listas abiertas, que no se escondan detrás de unas siglas.

  5. Cristina Bec dice:

    Toda la razón, Joan. Los cristianos somos responsables de que no exista un partido mayoritario que recoja en su programa nuestros principios.

  6. Saludos Álvaro, muchas gracias por comentar.

  7. Saludos Que bella son tus ideas. Ciertamente deberíamos pensar que si no existe a día de hoy un partido generalista que suscriba en su programa la doctrina de la Iglesia es, en gran medida, porque no existe la demanda. Es decir, los cristianos no vivimos íntegramente la fe que decimos profesar. Gracias por comentar.

  8. Saludos Rosalia. En tu comentario encuentro auténticas certezas. En ocasiones, no pocas, nos escondemos en nuestra órbita – en la parroquia o guetto espiritual – comunicándonos entre nosotros mismos, pero viviendo de otro modo con las otras personas que viven en otra realidad. Así, terminamos por convertir la fe en una especie de hacer estético pero sin vivir acordes a eso que creemos. No obstante, somos los cristianos quienes hemos de mover ficha, sin vergüenza a expresarnos cristianamente, con el fin de mostrar a la sociedad actitudes cristianas como hacen las distintas ideologías que acechan. Gracias por comentar.

  9. Saludos Cristina, gracias por comentar.

  10. Saludos Sabuco Lodoricum. Ciertamente, en algunos escritos he remarcado la figura de Durán i Lleida por su posición en determinados temas. Eso no quiere decir que apruebe o suscriba el programa de la coalición de la que forma parte. A día de hoy, como ya he dicho en muchas ocasiones, no existe a nivel general un partido político al que puedan dirigirse los cristianos. Gracias por comentar.

  11. Lucho dice:

    Totalmente de acuerdo

  12. Hola, Joan. Me encanta lo que dices, sinceramente. Yo he tenido problemas con personas muy cercanas a mí (y muy cercanas a la Iglesia, por cierto), porque afirmé que no tenía intención de votar al PP. Hubo quien incluso me llamó irresponsable, en medio de una discusión… y eso que yo puedo escudarme en que entre los religiosos suele darse el voto en blanco (no es que yo haya votado en blanco; mi voto lo mantengo en secreto).

    Pero, vamos, una vergüenza. Yo no he votado al PP porque no representan mis ideas. No pido un partido que piense exactamente como yo, pero sí que esté de acuerdo en lo fundamental. La vida humana es para mí -y para toda persona de bien- algo innegociable, sea en un tío de metro ochenta o en uno tamaño embrión. El PP no está de acuerdo conmigo en eso. ¿Tenía que votarles porque van a hacer un “milagro” económico -se supone-? El PP manejará muy bien la economía, pero eso no lo es todo. Y a muchos católicos para los que sí es suficiente el tema económico, les diría que me parece fatal votar a alguien porque va a arreglar el bolsillo, aunque no vaya a hacer NADA en cosas mucho más acuciantes. Es más, esa actitud me recuerda a la del que ha sido sobornado. En mi opinión.

    Yo estoy en una comunidad que tiene en su carisma defender el evangelio del matrimonio, la familia y la vida. No puedo votar a ningún partido que no apoye ese evangelio. Mi conciencia (mi católica conciencia) no me lo permite.

    Y me alegra descubrir a más gente que piensa como yo. Gràcies, Joan. Como siempre que entro aquí, salgo más aprendido.

    Un abrazo. Nos rezamos.

    Hno. Maximiliano

  13. Saludos Maximiliano. Si queremos vivir cristianamente acorde a la fe que profesamos hemos de aspirar a los ideales más altos y eso pasa por defender principios fundamentales nunca negociables o reducibles a consenso. Cualquier otra cosa es dejar de ser lo que debemos ser. Muchas gracias por comentar.

  14. mario oscar lamas dice:

    se deberia fundar un partido politico que de verdad actue en concordancia con la doctrina de la iglesia

  15. Cierto, completamente de acuerdo.
    Como lo del Cardenal Lluís Martínez Sistach que permite que sacerdotes se congratulen de financiar o fomentar la práctica de abortos y, lo que es peor, en clínicas dependientes de la Iglesia catalana.
    A todos ellos: ¡Excomunión súbito!

  16. […] ¿Y después del 20N? Algunos católicos votantes y miembros del Partido Popular me comentaron en su momento que la realidad del aborto cambiaría de modo contundente con la llegada a La Moncloa del señor Rajoy. Sin embargo, la realidad me da la razón y miembros del partido del gobierno siguen comulgando mientras mantienen políticas contrarias a la vida que permiten el asesinato diario de embriones y fetos humanos. No es coherente ser católico practicante y seguir tendencias contrarias a la fe que se confiesa. No es coherente hallarse en pecado grave y acercase a la Sagrada Comunión. […]

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