Hombres para la eternidad

Publicado: 23 octubre, 2011 en Ejemplos a seguir, Modos de vida

En un tiempo, el nuestro, en el que se debate sobre el aborto, el uso de embriones humanos, la misma clonación y la eutanasia, Tomás Moro es ejemplo de la defensa de la verdad hasta la última consecuencia; la suya, el martirio. Moro permaneció confinado 15 meses en la Torre de Londres hasta su decapitación el 6 de julio de 1535, tiempo en el cual mantuvo, siempre, la firmeza de su coherencia cristiana sin que ningún otro interés se interpusiera en su amor por la Verdad que procede de Dios.

Hoy, no somos pocos los hombres, y los cristianos, que en ocasiones silenciamos la conciencia y abandonamos el ejercicio de la virtud en beneficio de espurios intereses y de subjetivas interpretaciones acerca del bien. Ahora, más cuando se aproximan las elecciones generales, es importante descubrir la necesidad y la trascendencia de ser personas íntegras moral e intelectualmente, y de ser capaces de mantener la unidad de vida aunque en ello nos vaya la propia existencia, porque es siempre preferible morir condenado por el hombre por amar la verdad, que vivir renunciando al amor y a los designios de Dios. 

Santo Tomás Moro es un ejemplo a seguir porque su vida encarna el modelo de Cristo hasta el extremo de dejarse decapitar con tal de mantener, inquebrantable, sus principios, que no son otros que el amor a Dios y a su Iglesia y, con ello, la fidelidad a su conciencia, una conciencia que se apartó siempre del poder ideológico, de la corrupción y de la injusticia y, sobre todo, del amor a uno mismo. Dichosos los que crean sin haber visto, leemos en el Evangelio. La figura de Moro, como la de otros tantos cristianos santos, nos recuerda, hoy y siempre, que la vocación universal del hombre es morir para ascender al abrazo eterno de Dios y contemplar radiantes su Gloria. Todos, tú y yo, estamos llamados a recorrer este camino, senda en la que es menester abrir de par en par las puertas a Cristo y cerrarlas a otro contingente interés.

Es necesario, como antaño hizo Santo Tomás Moro, que seamos personas capaces de abrir a Cristo nuestro devenir, el de la humanidad entera con sus sistemas culturales, políticos y económicos y, mediante el testimonio de la fe y del amor a la verdad mostrar que Cristo, y sólo Él, es el camino auténtico para el hombre, porque cuando el ser humano se aparta de Éste se permite la ausencia del bien, de la justicia y del amor.

Escucha, hija mía. En un Estado donde la virtud fuera de provecho, todos seríamos buenos por sentido común, y santos por conveniencia. Y viviríamos como ángeles o como animalitos – en esa tierra feliz donde los héroes ya no fueran necesarios. Pero ya que en este mundo la avaricia, la ira, la envidia, la soberbia, la pereza, la lujuria y la estupidez son de más provecho que la humildad, la castidad, la fortaleza, la justicia y la razón, y tenemos que elegir, pues así es el ser humano…, quizá no sea vano del todo el hacernos fuertes alguna vez, aun a riesgo de heroísmo” (Tomás Moro a su hija Margarita en Un hombre para la eternidad).

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comentarios
  1. Jaume dice:

    Notable película y excelente figura la de Tomás Moro. Como señalas, un ejemplo de coherencia cristiana. Buen escrito, otra vez.

  2. Alvaro dice:

    Gran película, Un Hombre para la Eternidad. Relacionada con la vida virtuosa, es imprescindible visualizar El árbol de la Vida. Puro espectáculo visual cargado de belleza, perfección, sacrificio y no apta para mediocres intelectuales, aunque entiendo la problemática existente que sufrimos con tanta mierda audiovisual. Me gustaría que más personas fueran partícipes en conciencia y alma de la atracción recíproca entre Dios y su Creación.

  3. Saludos Jaume. El ‘yo tengo que ser bueno’ debería ser, al menos, un imperativo y una obligación con uno mismo. Y bueno para el fin al que estamos llamados.

  4. Saludos Álvaro… este próximo fin de semana tengo previsto audiovisualizar ‘El árbol de la vida’, ya te contaré. Muchas gracias por comentar.

  5. Lucho dice:

    Estupendo artículo y excelente película. Absolutamente recomendable, y como dice Alvaro “no apta para mediocres intelectuales”

    Saludos desde Lima-Perú

  6. carlos palos dice:

    Pienso que en nuestro entorno llegará el momento, y será pronto, que algún político esté dispuesto a renunciar a todo por defender su fe y su moral. Me alegré cuando Aquilino Polaino dio la cara en el congreso para explicar los problemas de la homosexualidad. Le dejaron de lado hasta los del pp que le habían invitado. Pero él, no violentó su conciencia por un plato de lentejas.

  7. Saludos Lucho, muchas gracias por comentar.

  8. Saludos Carlos, y cuántas veces, a diferencia de personas como la que citas vendemos nuestra conciencia acomodándola al sentir de los demás. Gracias por comentar.

  9. Santiago López dice:

    “No tengo una ventana para asomarme a la conciencia del hombre. No puedo condenar a nadie”. Realmente una película digna de ver en estos días en los que sólo se habla de ‘valores’ y se vive al gusto de la voluntad.

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