Dios te necesita

Publicado: 18 octubre, 2011 en Religión

Ayer recibí una carta en la que mosén Carlos Barroso me anunciaba que será ordenado en el ministerio sacerdotal el próximo domingo 23 de octubre en la Basílicade la SagradaFamilia, y a la cual espero vayan cuantos les sea posible. Al margen del comunicado, transcrito a ordenador, me adjuntaba unas palabras escritas de su propio puño que espero me perdone por revelar, pero las considero de una absoluta relevancia; así, me decía: “reza por mí, que sabes que lo necesitaré”. Desde luego, no es mi intención, ahora, revelar la importancia y la trascendencia del ejercicio sacerdotal; pero si es importante encomendar a Dios el alma de los demás, en especial de los presbíteros, de los obispos y del Santo Padre, no lo es menos el recordar, al mismo tiempo que Dios nos necesita.

Dios otorga al ser humano una misión especial que le distingue del resto de criaturas y ésta no es otra que la de ser copartícipes del plan creador. Dios, en nuestro deber ser, no sólo nos exhorta sino que nos empuja, por nuestra ontológica naturaleza, a colaborar en una perfecta simbiosis con Él. En el proyecto de salvación en el que se encuentra inscrita la historia de la humanidad Dios dispone a cada uno de nosotros a realizar un determinado papel, que no es otro que el de ser el mismo Cristo, porque Cristo es nuestro modelo y  ser como Él nuestra plenitud.

El hombre necesita de Dios, es evidente, pues nosotros somos sólo seres participados y Él es el Ser en sí; pero, tan majestuoso es su amor que decide contar con nosotros en la ejecución de su plan. Todos los cristianos, en la menor medida, somos conscientes de la necesidad que tenemos – y experimentamos – de Dios, pero, cuántas veces percibimos la necesidad que tiene Dios de tenernos a su lado; cuántas veces estamos a la altura de nuestro propio deber ser al que estamos llamados por naturaleza. Cuando no obramos como nos corresponde dejamos de hacer aquello que Dios espera de nosotros, dejamos de ser coparticipes del plan salvífico y, en detrimento, no sólo no hacemos el bien debido sino que hacemos el mal, y no sólo a Dios sino también a toda la humanidad entera.      

Quienes vayan a la ordenación de Mosén Carlos Barroso – al margen de rezar por él – piensen que Dios nos llama a estar con Él, a trabajar codo a codo junto a Él. Seamos conscientes de la necesidad que experimenta Dios por nosotros, que esa necesidad se manifiesta hasta el extremo de padecer muerte de Cruz por todos nosotros. Dios nos necesita, Dios necesita cristianos que sean modelos de Cristo.

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