¿Qué puedo hacer para que los partidos se comprometan con la vida, la familia y las libertades?

Publicado: 9 octubre, 2011 en Política, Religión

HazteOír invita a sus lectores a que escriban propuestas para conseguir que los partidos políticos se comprometan a aprobar medidas que defiendan la vida, la familia y las libertades. A estas alturas, y con la eminente proximidad de las elecciones, urge una respuesta a la cuestión que plantea Elentir, y que guarda relación con la anterior entrada en Opus Prima: “¿El PP hará un cambio o un mero disfraz para el proyecto ideológico del PSOE?”. Desde luego no basta un giro económico para seguir manteniendo el mismo estado de las cosas, urge un cambio moral e intelectual.

La sociedad española reclama un cambio, pero este cambio se le debe exigir a la misma sociedad. No sólo nos encontramos ante una crisis económica, que antes o después se subsanará, sino que padecemos otras dos aún mayores; una intelectual y otra moral y su solución no es tan simple porque exige del hombre consciencia de saber quién es y valentía para obrar en consecuencia. Hacer descubrir que el hombre es un ser trascendente, eternizante, y para nada sujeto a la contingencia y a la zozobra a la que le dirige la ideología es tarea ardua, más cuando hay que dar razones para argumentar la evidencia.

Sin embargo, podemos empezar el camino por el punto más lógico y fundamental. Es necesario dotar a la sociedad de una educación que vaya dirigida a la persona y que tenga en la construcción integral de la persona su fin. Para ello es necesario saber qué ser persona no es ser un qué sino un quién, una substancia individual de naturaleza racional en palabras de Boecio, que no se reduce a una realidad sensible y a un estado psíquico. La persona es un fin, pero no en sí, ya que debe su ser personal a una realidad superior, hecho evidente. No obstante, es complejo – pero no imposible – mover a aceptar la dependencia de cada persona con esa realidad e invitar a educar teniendo presente dicha dependencia; y aquí está la misión de aquellos que sabemos y conocemos esta realidad.

Hablar de Dios es complejo, algunos dirán casi un sinsentido, pero si queremos proteger la vida, la familia y las libertades hemos de aprender y enseñar a descubrir que la persona no es un fin en sí misma sino que como fin debe su ser a Dios, en quien descubre el valor de su ser y alcanza su plenitud. Si obviamos y apartamos a Dios del aula, del horizonte del hombre, abandonamos la realidad del ser humano, su dignidad y su fin y dejamos todo en manos de la terrible ideología, capaz de todo porque carece de regla alguna. Si queremos dar a la vida de la persona el trato que realmente merece por su estatuto ontológico debemos ofrecer una educación que atienda, conociendo, la propia realidad personal del hombre. El hombre no es trascendente porque sí o porque lo digan unos sujetos con sotana sino porque la libertad trascendental de la que goza consiste en la infinita apertura a toda la realidad permitiéndole encaminar la existencia hacia la propia plenitud; es decir, el hombre se hace a sí mismo mediante el obrar gracias a la naturaleza humana que ha recibido de Dios.       

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comentarios
  1. David Cedran dice:

    ¡Me pareció Excelente post! Lo cierto es que refleja la realidad bastante bien.

  2. Saludos David, muchas gracias por comentar.

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