¿España?

Publicado: 17 septiembre, 2011 en Pensamiento

En Historia de Roma, Theodor Mommsen, premio Nobel de literatura, señala que la historia de toda nación es un vasto sistema de incorporación; es decir, los imperios más que una expansión de la comunidad primitiva son el acoplamiento de diferentes colectividades en una de superior. Es de interés el tener presente esta idea a la hora de abordar la cuestión de España, pues en la mayor de las veces cuando se habla de la inquebrantable unidad nacional se tiende a concebir ésta en el sentido de que los grupos inferiores pierden su idiosincrasia para difuminarse en la entidad que les absorbe. Sin embargo, lo señala Ortega y Gasset en España invertebrada, toda unidad nacional es un sistema dinámico en el que tan importante es la energía unificadora central como la dispersión y el impulso centrífugo que pervive en las distintas unidades nacionales.

Así, aquello que algunos denominan unidad nacional de España no puede suponer el aniquilamiento por parte de Castilla de lo particular que se halla en los otros grupos, por ejemplo Cataluña. Si esto acontece, y acontece en el modelo que no pocos tienen de España, si se menoscaba la identidad de los distintos grupos aquel espíritu que empujaba al acoplamiento tenderá a la secesión. No olvidemos que si en algún momento de la historia de España podemos hablar de unidad de distintas entidades en una de superior es, de modo exclusivo, por la existencia de un sugerente proyecto común; en el caso que nos atañe la expansión continental y transcontinental y la expulsión del musulmán de la península.

España no puede obviar ni ignorar esta particularidad, pues si pretende concebir la unidad de España manufacturada exclusivamente por Castilla dejándose la esencia  y la impronta de los demás grupos en un ámbito marginal, residual, España más que una unidad – federación – con un objetivo en común se convertirá, y va en camino de ello, en una caótica amalgama de realidades en la que cada una vive aparte con sus muy propios intereses. Intereses muy respetables por otra parte pues ninguna sociedad constituye una colectividad sin la presencia de estos, ya sean de carácter económico, político, cultural, religioso, etc. Así pues, hoy, como hace poco más de cinco lustros, los pueblos que configuran España deben preguntarse, debemos preguntarnos, si existe un proyecto, un fin, un objeto por el cual merece la pena que sigamos juntos. Si no existe nada por lo que vivir en común no debe alcanzarse la desesperación ni el llanto por la rotura, pues las naciones existen por fines y se diluyen por ausencia de estos.

Es necesario pensar que detrás del independentismo catalán, más allá de las burdas cuestiones ideológicas, que en sí son lo menos sustancial, existe la ausencia de un objetivo común que alcanzar y, al mismo tiempo, un desmesurado estrangulamiento de las distintas partes por una de ellas. Sobre esto último es evidente e innegable que cuando hablamos de España lo hacemos de Castilla, que Castilla ha exterminado la pluralidad de identidades hasta el extremo de convertirse Castilla en sinónimo de España. Al respecto, esa España grande y libre, una, no es tal que sí más allá de un proyecto común, el citado, entre los distintos reinos que configuraban la península. De este modo es preciso pensar y preguntarse si existe hoy un proyecto por el cual se detenga la desintegración de España, decadencia que no empieza por los supuestos, y llamados, nacionalismos periféricos, sino que se remonta a los mismos Austria con la pérdida de los primeros territorios anexionados.

Si no existe un proyecto común la unidad carece de razón de ser y cada grupo, Castilla, Cataluña, País Vasco… dejará de sentirse parte para expresar sus propias aspiraciones; en el caso de no pocos catalanes el de una mayor prosperidad económica.

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comentarios
  1. Estimado amigo:
    Tu margnífico artículo toca un tema, ciertamente, espinoso.
    Un tema, en definitiva, en el que unos y otros nunca se pondrían de acuerdo.
    Creo, en todo caso, que el transfondo del problema es España, porque España no deja de ser un problema, no porque en sí lo sea, sino porque en sí misma encierra la propia contradicción de los que carecen de idea.
    Es la lucha eterna entre la idea y la materia o si se prefiere, entre lo ideal y lo material, la generosidad y el egoismo, el yo y el tú, los ricos y los pobres.
    España, en si misma, encierra un problema, porque sobre ella se han vertido tantas teorías como idiotas hay sobre sus hoy ya cenizas.
    Negar que España ha sido, al menos hasta ahora, una realidad política e histórica, como hacen muchos, es negar una realidad.
    Negar, asimismo, que España es el resultado de la suma de esfuerzos y, en más de una ocasión, sacrificios de todos y de todo, es, asimismo, negar una realidad.
    Pretender, como pretenden algunos, dirigir sus miradas hacia el otro lado porque de allí nace la idea de que todo lo que separa es mejor que lo que une, es simplemente volver al origen de la barbarie.
    Los separatismos, sin perjuicio de su condición egoista, en realidad lo que encierran es un concepto obsoleto de lo que es su día se llamaron señoríos feudales, que hoy son idealizados como fuentes patrióticas, pero que en realidad eran el santo y seña, entre otros, del derecho de pernada, cuando no de la explotación del campesinado por parte de la familia aristocrática de turno.
    Y esto fue lo que no le perdonaron a los Reyes Católicos, que pretendiesen acabar, como así hicieron, con toda esa ralaea de paletos venidos a más por arte y magia del muy sacrosanto derecho de títulos sucesorios….derecho que, por cierto, todavía se manteniene, en vez de fomentar el esfuerzo como conquista de un título que habilite al que lo detenta como alguien que algo sabe, si es que algo aún se puede saber.
    Pero este país, tan delicado él en sus costumbres, que es capaz de votar socialista y bendecir a la simpática duquesita de Alba o votar popular porque, de vez en cuando, alguien tiene que intentar, al menos, sacarnos las castañas del fuego después del despilfarrro, cuando no latrocinio, de nuestra todavía en funciones pródiga y proletaria clase nacionalsocialista, este país repito, tiene que sentir que debe ser completamente diferente al resto de los Estados de este sufrido e idiota mundo.
    ¿Que España es diferente?; Sin duda alguna, porque hasta para reivindicar la independencia utiilzamos argumentos tan gilipollas como el de la lengua, como si el hecho de hablar uno u otro idioma, sobre todo en este mundo ya globalizado, fuese distintivo de raza o nación.
    Dicho lo anterior, poco más se puede decir, a salvo que la historia, por suerte o por desgracia, siempre vuelve a repetirse.
    Y dará lo mismo, señores, que hoy se consiga la independencia por parte de todos o algunos de los territoriios de nuestra sufrida ex-Patria porque, al final, tarde o temprano, vendrá alguien pretendiendo volver a reconquistarlos a fuerza de lo que sólo sabe exhibir el ser humano: su condición animal.
    Y si al final, Cataluña o Vascongadas, por no hablar de Galicia o El Bierzo, obtienen la independencia, no duden que tarde o temprano, eso depende del concepto de tiempo que tengamos, alguien lanzará un pepinazo, se cargará a cien o doscientas mil almas, y volverá a remotar lo que, en su día, ya fue causa de más muerte.
    Y como yo soy de los que cree en la superioridad de la dea sobre la materia, a pesar de la cantidad de indigentes intelecutales que pulular por aquí y por allá, todavía espero, no por arte y parte de la llamada teoría de la evolución, en la cual todavía no creo, sino por arte y parte de la ilógica de las ideas, creo que al final, algún día, alguien impodrá un poco de cordura….y si no, no pasa nada, al fin y al cabo dentro de cien años todos calvos….
    O como diría otro….¡qué se va a hacer, tiene que haber gente pa tó!

  2. Saludos Francisco.

    España es una realidad política e histórica, sí, sin la menor duda. ¿Es una realidad política e histórica con futuro? No lo sabemos – en este caso el tiempo dirá -, pero todo dependerá de que las distintas unidades que configuran España consideren que aún tienen un proyecto común de futuro, porque de lo contrario habremos de aceptar la disolución aceptándose, por empírico, que las naciones y los estados no son el fundamento de la sociedad, sino que es más bien el interés colectivo, de la sociedad, quien las configura. Así, España, como ayer Roma, puede formar parte del pasado como entidad política.

    Quines desean la independencia de Cataluña tienen un proyecto; hay otros catalanes que tienen el anhelo de permanecer en España, pero parece ser que Castilla no comparte un proyecto común, federal, de que todas las unidades convivan con su ideosincrasia dentro de España. Castilla – y dentro de ellas las unidades insustanciales y sin tradició histórica – como parte central de España parece querer obviar en esa visión de España de las otras realidades, y esto es un peligroso error si hay quienes aspiran aún a la vertebración del país.

    Gracias por comentar.

  3. ¿Sinceramente cree usted, estimado amigo, que los que desean la independencia de Cataluña tienen un proyecto político serio?
    ¿Sabe usted lo que significa constituir un nuevo Estado y establecer una infraestructura que garantice, no sólo la supervivencia política, sino, y fundamentalmente, la garantía del futuro económico, social y de seguridad de sus ciudadanos?
    Cuestión diferente es la idea que tiene nuestra clase política de lo que ha de ser un Estado…pero esto, estimado amigo, es otra historia, porque, sinceramente, políticos con sentido de Estado y, sobre todo, con un mínimo de coeficiente intelectual para constituir las báses políticas, sociales y económicas de un nuevo Estado, si los hay, desde luego no están en la Cataluña de los últimos decenios y a los hechos económicos, políticos y sociales me remito.
    A salvo, claro está, que consideremos a un buen político aquél que con el dinero de todos llena sus bolsillos de caramelos…..
    Cuando se pierden o tergiversan los cimientos ya constituidos por medio de oníricos artificios de ingeniería política o económica, tal y como se ha hecho en los últimos siglos, al final acabamos como siempre: con el garrote…y sino, a tiempo.
    Esto es como el cuento de los autodenominados intelectuales del na”z”ionalismo gallego, ésos que nunca han pegado un palo al agua y que mientras que sus paisanos se dedicaban a arar la tierra por un mendrugo de pan, los señoritos, ésos que eran hijos, a su vez, de otros “intelectuales”, se dedicaban a vaguear por las calle de la muy noble ciudad Compostelana…..o como lo que, en su día, iban de troskistas por la vida (véase el ejemplo del Sr. Ministro de Justicia, muy lustroso él, hoy notable entre los notables, grave defensor del derecho inalienable a matar inocentes, sacrosanto entre los miembros de la discreta sociedad masónica y que, por mala suerte, tuvo que compartir con el que suscribe aula y faculta de derecho en la Universidad Compostelana), tuvo, ¡oh casualidad! la suerte de meterse en un departamento de la facultad, cuando todavía cursaba el 5º de la carrera y poco a poco llegó a ser profesor numerario, hasta de la muy noble universidad de Valencia.
    Por cierto, otros también tuvieron la suerte de meterse en dichos departamentos, y, al igual que él, curiosamente compartían apellido y filiación con sus cotitulares.
    Pues éso, trasladado a la muy burguesa y noble sociedad nacionalista catalana, ésa que siempre presumió de estar por encima del bien y del mal, incluso acogiendo con gesto noble y generoso a los trabajadores, entre otros, de mi tierra que por un mendrugo de pan, al igual que lo hicieron en los altos hornos de Vizacaya, trabajaban de sol a sol para poder sacar adelante a sus hijos…y a éso, los hoy na”z”ionalistas llaman acogimiento, lo que, en su día, fue y seguirá siendo (al igual que sucede en los países del tercer mundo)mano de obra esclava y barata.
    No me hable usted de idea nacional, porque la mayoría de tales ideas, como de casi todas las forturnas, tienen sus sustento en grandes críemenes, incluso de lesa humanidad.
    Tomemos como ejemplo al muy noble y loado Lluis Compayns que se pasaba parte de la tarde firmando órdenes de fusilamiento de anarquistas y opositores….
    ¿Qué sería de Cataluña o del País vasco, si no fuera por el esfuerzo y sacrificio impagable del resto de los trabajadores de España?
    Los burgueses, estimado amigo, sólo sirven para éso, para figurar…..pero la revolución al final siempre se hace por los que carecen de lo fundamental para subsistir….
    España no tiene que justificar su idea, porque la idea de España es, en si mismo, su propio fundamento de identidad….es a ellos, a los otros, a los que siempre se dedicaron a las grandes y lujosas veladas de Benicarló a los que hay que exigir, que no pedir, qué ideas tienen a bien, incuso a mal, aportar……porque lo demás, créame usted, es puro cuento…..como el de la película “Los Tramposos”…..¿se acuerda?…

  4. Saludos Francisco.

    Con total sinceridad le diré que no sé si el deseo de independencia goza de un proyecto serio, pero si es real, empírico, y va más allá de la memez nacionalista que vende desde hace décadas el nacionalismo que dirige las riendas del ‘Estado’ catalán. Uno, que deambula por la geografía catalana, experimenta que ese ‘deseo’ se extiende, con sorpresa o sin, sobre personas nada sospechosas de hallarse afectadas por el nacionalismo catalán. Hablo, desde luego, de personas castellano hablantes, de personas emigrantes de segunda o tercera generación procedentes del resto de España o de allende sus fronteras, de personas que aún siendo catalanas no se consideran más que eso, ciudadanos de Cataluña sin abrazar calificativos tales como el de catalanista o el de independentista. Personas guiadas por un espíritu pragmático, el de sobrevivir cada mes con su sueldo, que ven que el dinero que entregan al Estado español es diametralmente superior al de otras comunidades y que el que retorna es muy inferior al que reciben las demás. Y para ello basta con que usted atienda a las balanzas fiscales. Basta con que se pasee por comunidades que gozan – este es un mero ejemplo – de trenes de gran velocidad en los que no se sube un solo pasajero mientras que el ‘corredor del Mediterráneo’ que debe comunicar España con Francia permanece sin construirse, corredor que permitirá fortalecer la economía tanto catalana como Española.

    Este motivo, pragmático pero real es el motivo principal por el que los ciudadanos que viven en Cataluña, más allá de la farsa nacionalista, desean la independencia (A ello añado todo lo suscrito, es decir, que es la sociedad la que funda las naciones y no al revés).

    Muchas gracias por comentar.

  5. Sin pretender entrar en profundad en cuestiones de economía o, mejor dicho, de política económica, sí me gustaría matizar la idea que tienen algunos sobre qué ha de entenderse por eso de aportar y recibir de los fondos públicos.
    Partir del presupuesto de que Cataluña aporta más al Estado de lo que recibe, lo siento pero es una falacia, y se lo voy a explicar, no con cifras, sino con conceptos que, creo, entre seres más o menos inteligentes es mucho más práctico y real.
    El sistema impositivo español se fundamenta, básicamente, en dos formas de recaudar: una, directa; otra, indierecta.
    Como ejemplo: yo, como muchos otros profesionales liberales, cada TRES MESES satisfacemos al Fisco el porcentaje correspondiente de IRPF y, en su caso, de I.V.A., obviamente, sin perjucio del deber fiscal anual de contribuir como todo hijo de vecino a las arcas públicas por la declaración anual de IRPF.
    El otro sistema, consiste en satisfacer por vía indirecta (ya sea por medioi del I.V.A.), ya por medio de las cargas impositivas indierectas de otros productos (que, por cierto, no sé por qué nadie las menciona…por ejemplo….la gasolina, etc….), siendo el Estado el encargado de recaudar lo satisfecho.
    O dicho en “román paladino”: Cada ciudadano (al menos teóricamente) ha de satisfacer al Estado una cantidad determinada de dinero, ya por vía directa, ya indirecta.
    Cuesttión diferente es el sistema de organización impositiva del que se dota el Estado, bien arrogándose determinados impuestos, ya directos ya indierectos, bien cediéndolos, temporal o definitivamente, a otras entidades, ya locales, ya provinciales, ya autonómicas.
    O si se prefiere: la fuente original, jurídica e histórica, es el Estado, el cual, ya por delegación, en su día, ya por concesión, posteriormente, cede total o parcialmente a otras entidades territoriales, ya estrictamente administrativas, ya político-administrativas.
    Por lo tanto: afirmar, como afirman algunos, que Cataluña aporta al Estado más que lo que el Estado le aporta a Cataluña es política, moral, jurídica e históricamente FALSO.
    Son los ciudadanos del Estado español los que, individual o colecivamente (entidades con personallidad jurídica) contribuyen a las arcas públicas que, con independencia de quién las gestiones o administre accidental o temporalmente, son los que sostienen las cargas correspondientes.
    Por ello, tal vez habría que valorar la aportación por ciudadano al erario público, y teniendo en cuenta que Cataluña apenas supera los 7,5 millones de potenciales contribuyentes, me temo que está en una clara inferioridad numérica sobre el resto de la población del Estado que, según dicen, rondaría los 45 millones de almas.
    Es decir: Cataluña, con apenas el 16,66 % del número de contribuyentes, pretende hacernos creer que contribuye más que el 83,34 % restante de la población del Estado.
    Otro axioma falso es el del PIB, puesto que cuando a los políticos catalanes le interesa comparan dicho teórico PIB catalán, no con el resto del Estado, que sería en puridad estrictamente política, si así se quiere entender el independentismo, sino con alguna o determinadas CC.AA.
    Y volvemos a falsear entonces los datos.
    En consecuencia: cuando uno se mira al ombligo, generalmente considera que el suyo es el más bonito, bien porque no quiere mirar, por pudor, al resto, bien porque, sencillamente, es tontito.
    Ahora resulta que el problema sanitario en cataluña es por culpa de que el Estado no le deja recaudar sus propios impuestos y/o, en su caso, no recibo lo que, según ellos, les corresponde.
    Pero lo que no dicen, estimado amigo, es que el déficit sanitario catalán está provocado por dos importantes factores (ambos de los que son únicos responsables los políticos catalanes): uno, el despilfarro del dinero púbico; otro, la malversación de los fondos públicos.
    En el primer caso, con sospechosas financiaciones y colaboraciones con entidades sanitarias privadas y con ciertas empresas farmacéuticas.
    En el segundo caso, desviando fondos de partidas destinadas a la cobertura sanitaria para otras menesteres, no precisamente muy menesterosos.
    El problema de fondo, estimado amigo, es que lo que falla es el Sistema mismo. Este sistema caciquil en el que la oligarquía política y financiera de cada estado feudal pretende imponer, primero a los suyos, y después a los demás, su única forma de actuar: el egoísmo.
    Ya lo dije un día y no me cansaré de repetirlo, porque, por desgracia, y aunque no tengo el don d ela profecía, lo cierto es que inexorablemente, se cumplirá: llegará un día en que los padres de familia no tengan que dar de comer a sus hijos……y ese día,créame, no tardará mucho en llegar…entonces, y sólo entonces, veremos la realidad de la sociedad española….veremos como los políticos y sus adláteres explican al ciudadano, a ése que ya no va admitir más “explicaciones”, que el motivo por el cual sus hijos no pueden comer es porque el AVE no llega a tal o cual ciudada….o porque se han gastado el dinero, su dinero, el mismo que, en su día, ese padre de familia depositó en la correspondiente oficina de la agencia tributaria, en cosas tan importantes como uno cochecito oficial, una opípara cena, una embajada en las islas fitji o un viaje en avión en business….entonces, estimado amigo, tanto aquellos que no ha mucho ocupaban nuestras plazas reclamando un no se qué por no sé cuánto….más gasto en la universidad pública deficitaria….o un piso para cada niñato hijo de papá….entonces, repito, tanto éstos como aquéllos, tanto monta monta tanto, saldrán a toda leche de Cataluña, de Galicia o de España….porque lo primero que arderán son las sedes de los partidos políticos y de los sindicatos….los centros universitarios dónde los niños de papá actuales van el cochecito último modelo que su papaíto le compró por aprobar el COU…perdón, hoy segundo de bachillerato,..insisto, entonces, y sólo entonces, se verá la auténtica realidad…..porque las barricadas no las montarán ni las defenderán los veinteañeros, sino los que ya rozarán la cuarentena o la cincuentena…y como ya no tendrán nada que perder…..todo lo que haya de deseaparecer, y lo digo en cualquiera de sus acepciones, necesariamente desaparecerá.
    Y, entonces, cuando alguno, ya en catalán, ya en vasco, ya en gallego, ya en bable, ya en chino, pretenda justificar lo injustificable, veremos si al final, por medio del idioma universal, el de la testosterona, que es el fondo el único que funciona en todos los lados, veremos, repito, si llegan a terminar el discurso político de turno.
    Tiempo al tiempo que no falta mucho….y tanto usted como yo lo veremos….

  6. Saludos Francisco.

    Respecto a “el 16,66 % del número de contribuyentes, pretende hacernos creer que contribuye más que el 83,34 % restante de la población del Estado”, decir que cada ciudadano catalán aporta más a las arcas del Estado que el resto de ciudadanos españoles y, al mismo tiempo, es el que menos se beneficia del Estado. Y repito, basta con atender las balanzas fiscales para ver el caso de Cataluña.

    Gracias por comentar.

  7. Yo he hablado de número de contribuyentes, no de porcentaje de contribución, que no es lo mismo.
    ¿O acaso pretende afirmar que los ricos, por el hecho de serlo, y supuestamente por contribuir en mayor proporción que el resto, individualmente hablando, tienen derecho a más reembolso en dinero o en especies?
    ¡ojito con ésto, que es una afirmación muy peligrosa, estimado amigo!
    Por otro lado, algunos confunden lo que es la contribución en sí, con la cantidad de lo que se contribuye; o dicho de otra manera: los ricos podrán contribuir con su dinero, los pobres, contribuimos con nuestro trabajo.
    ¿Qué significa ésto?: Que el hecho de tener un renta anual muy superior a otro, no justifica por sí mismo el tener más beneficios…a no ser, claro está (y supongo que no) que usted considere que el pobre, por el hecho de contribuir cuantitativamente menos, en injusta proporción tiene derecho a percibir menos en servicios por parte del Estado.
    Curiosa paradoja, ¿no?….pues ésa es la que esgrime la burguesía catalana, al igual que la vasca, ésas que durante años explotaron sin miramientos a los trabajadores andaluces, gallegos y extremeños y que ahora pretenden decirnos que sí participan de la riqueza, en la medida que han participado con su trabajo….pero, la realidad, es que ese beneficio para los trabajadores no es real.
    Aquí lo que, y no sólo en Cataluña, es mucho sinvergüenza, que en no mucho tiempo pagará con creces sus desmanes y despilfarros.
    Su argumento, estimado amigo, tal vez pueda valer para los que se consideran el ombligo del mundo, pura y llanamente, porque les importa un cojón de pato los demás, pero para mi, lo siento, ni desde el punto de vista moral, ni desde el punto de vista económico y mucho menos desde el punto de vista político, en absoluto me convence.
    Repito los datos: son datos reales.
    Lo demás, son meras interpretaciones malintencionadas por parte de aquellos que considera que por el hecho de tener más cantidad de dinero tienen más derechos que los demás.
    Y éso, estimado amigo, siempre se llamó y se llamará capitalismo.
    Para unos, capitalismo político, para otros, capitalismo económicos y para la mayoría, una mierda pinchada en un palo.
    En cualquiera de los casos…..creo que ahora tienen la posibilidad de enmendarlo…empiecen a “explicarles” a sus conciudadanos el por qué se cierran sus centros de saludo y se empieza a despedir a los profesionales de la medicina….
    Curiosamente, el otro día, que tan animados estaban los sátrapas del nacionalismo y los prebostes de lo mejor de la “sindicalía”, en esa especie de velada de Benicarló, ajustando los despidos y recortes sanitarios, que empezaron a acojonarse cuando vieron llegar a 500 profesionales diciéndoles en la cara lo que son: una pandilla de ladrones y sinvergüenzas.
    Y lo repito: ésto no es nada….es tan sólo el principio….porque al final, cuando ya no tengan que dar de comer a sus hijos….ya veremos quién queda en la retaguardia para entregar las llaves de la ciudad……

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