¿Políticas sociales?

Publicado: 4 septiembre, 2011 en Pensamiento

Se habla de política o de políticas sociales, pero, ¿qué realidades merecen, en verdad, recibir el calificativo de sociales? En el mismo saco hallamos o se intenta añadir el derecho a la vida, el derecho al trabajo, el derecho a las uniones del mismo sexo, el derecho al aborto, el derecho a la muerte digna, el derecho a morir cuando uno considera que no debe vivir más… Los fenómenos o realidades sociales no son una cuestión baladí ni conceptos arbitrarios subordinados al libre arbitrio de la voluntad individual; al contrario, son cuestiones que afectan de manera irrevocable a las personas y, por tanto, por las que está en juego la misma vida humana.

Porque en la cuestión social nos va la propia vida hablar de política o de políticas sociales no puede ser simple retórica sujeta al interés económico, político e ideológico. Si analizamos de modo radical la realidad apreciamos el propósito del hombre, que es la vida humana; una vida humana que se experimenta en sentido propio en la existencia particular de cada persona y que consiste en conocerse, en conocer la realidad albergante y en obrar de un modo determinado en pos de la vida y la consecución de su plenitud. Ciertamente, la existencia de la libertad en el ser humano permite y obliga a éste a elegir en cada instante convirtiéndole en dueño de sus acciones y, al mismo tiempo en responsable de sí mismo y ante sí mismo de su hacer.

No obstante, la libertad no se reduce a la capacidad de elegir entre varias opciones, sino a la capacidad del hombre de autodeterminarse hacia el bien en cuanto bien, hacia un fin. Así cuando se habla de política o de políticas sociales y se reúne en el mismo grupo a los derechos anteriormente citados, algunos de ellos contrapuestos, se debe a una errónea comprensión de la libertad, concibiéndose ésta como un fin en sí misma y no como la facultad por la cual el hombre alcanza el bien. La libertad no es la instancia creadora de los valores humanos, si así fuera el hombre carecería de naturaleza y no sería más que libertad, sino que es la facultad que permite al hombre la realización de sus proyectos personales acorde a su fin ontológico.

La vida del hombre posee un propósito y un sentido, razón por la cual es el único ser que se ve abocado a elegir en cada instante, de ahí que en el acierto de las políticas sociales esté en juego la salvaguarda de la vida misma. ¿Y qué se quiere expresar con esto? Pues que en la realización de la vida, en el alcance de los proyectos y de los fines, es necesario entender que por la libertad el hombre, cuya naturaleza es teleológica, tiene la ingente tarea de realizarse en el obrar a sí mismo, entendiendo que en este autorrealizarse la libertad no es creadora ni pura indeterminación, sino que su fin es la relación del ser humano con el bien en el que descansa la plenitud existencial de la persona. Así pues, cuántas supuestas políticas sociales actúan en detrimento de la realización del proyecto de la vida humana.

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