Los Simpson, el reflejo de la sociedad contemporánea

Publicado: 25 julio, 2011 en Cultura, Modos de vida, Pensamiento, Televisión

Los Simpson. Ningún producto audiovisual retrata mejor el Occidente de finales del siglo XX y comienzos del XXI que esta serie de dibujos animados para adultos. Lo mejor y lo peor del ser humano encuentra espacio en esta serie en la que cada uno de nosotros, quiera o no, halla su arquetipo en alguno de los personajes. Quizá alguien perciba en ella cierto relativismo moral, pero si es así no es más que el reflejo de la corrupción de la propia sociedad en la que se inspira – recordemos el reconocimiento de las uniones homosexuales y su equiparación con el matrimonio que constituyen un hombre y una mujer –.

Los Simpson es el más fidedigno retrato de la sociedad occidental contemporánea; muestra de ello es el amplio y diverso público que concentra: personas de toda condición social e intelectual. Por su parte, Homer Simpson encarna el hombre actual, pues en un alto o bajo índice nadie se libra de encontrar su propio yo retratado en este empleado de una central nuclear, en el que coinciden la más vulgar contingencia y vulgaridad con la más excelsa lírica; las mismas que se conjugan en cada una de nuestras existencias. En Homer se encuentra el reflejo de cada uno de nosotros, seres viadores con sus respectivos pecados, pero al mismo tiempo ese hombre repleto de esperanza que no tiene vergüenza en pedir perdón, una y otra vez. Homer podrá reunir en él todos los pecados posibles que pueda cometer una persona, aún así es un tipo con conciencia moral que no duda en buscar la remisión, aunque no siempre de la manera más certera si de la manera más auténtica y honesta. En cierto modo, sin buscar comparativos con otros personajes ilustres de la cultura, en Homer se produce la misma sacudida de conciencia que acontece en el ser de Raskolnikov; reflejándose que el hombre, piense lo que piense, crea lo que crea, es un ser con alma que busca mediante el amor el encuentro con el Otro.

Los Simpson muestran una particularidad de gran importancia y más en estos tiempos: son una familia. Ciertamente, quizá no sean el paradigma de la buena familia que todos quisiéramos o que todos tenemos en mente, pero la unidad familiar es el vínculo fundamental que une a los personajes, que a pesar de todo batallan por ella y salen adelante cuando todos colaboran entendiéndose como una unidad irreductible, pues ella es la primera comunidad natural donde la persona adquiere conciencia de ser un yo ante los demás, donde crece como persona, donde ama y es amado.      

No obstante, una de las cuestiones fundamentales por las que Los Simpson son el mejor reflejo audiovisual de la sociedad contemporánea es por la amalgama de valores y cosmovisiones que convergen y cohabitan. ¿Es posible el progreso, entendido este como el desarrollo moral y existencial de la persona hacia la consecución de la plenitud de su ser, en un océano de modos de vida diversos cuyos medios y cuyo fin son dispares? ¿Es posible y suficiente para ser una buena persona, una persona virtuosa, ser simplemente un perfecto ciudadano que respeta y no se entromete en el albedrío de los demás?

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