¿Televisión basura o cerebros basura?

Publicado: 8 julio, 2011 en Televisión

Sobre la televisión es recurrente oír prejuicios y análisis negativos, sin embargo es un elemento presente en la mayoría de nuestros hogares. Para muchas personas la caja de imágenes es una de las mayores compañías con las que cuentan para llenar su existencia, de ahí que los españoles veamos algo más de tres horas de televisión al día. Es curioso, no obstante, que aumente el tiempo en que un aparato de TV está encendido y disminuya a la vez el tiempo en que una persona está sentada ante el televisor. Este último dato revela que la televisión – en general todos los reproductores de imágenes – está adherida al modo de vida de la sociedad contemporánea. Basta acercarse a un centro comercial, a una tienda de ropa o a una estación de Metro para cerciorarse de la presencia de una pantalla en la que se ofrecen productos audiovisuales.  

La impronta de la televisión – y de cualquier aparato que ofrezca imágenes, desde un celular a una videoconsola – es tal que en la vida cotidiana se mantienen conversaciones sobre determinados contenidos televisivos de los cuales muchas personas, entre ellas este humilde servidor, han catalogado de ‘basura’, y en ocasiones con falta de rigurosidad. La imagen es un elemento propio de la cultura contemporánea manufacturado por personas, de ahí que, ahora sí con rigor, si existe televisión basura es en la misma proporcionalidad con la que existen obras filosóficas basura, películas basura u obras de arte basura. La televisión, sin la menor duda, es un invento interesantísimo si, como en todo, se sabe dosificar su uso de manera inteligente y se sabe ofrecer y encontrar programas que ayuden a alimentar ética e intelectualmente al consumidor.  

Existen distintas cosmovisiones sin embargo todo hombre ha tenido, tiene y tendrá un televisor en su casa, aunque sea en el espacio más arrinconado del hogar. ¿El opio del pueblo? Tal vez, aunque resulta una argumentación un tanto simplista. Es posible que el porcentaje de personas que no siguen ninguna serie televisiva sea casi proporcional a los lectores con los que cuentan las obras de Sartre, Tomás de Aquino o Boecio; sin embargo existen series de TV más enriquecedoras que determinadas exposiciones de arte, novelas o conferencias académicas. Es posible que la mayor crítica que se pueda ofrecer sobre la televisión es aquella que señala y avisa de quela TVen muchos casos ya no retrata la realidad sino que crea su propia realidad, y esto se ve de manera especial en programas del corazón o generados a partir de personas del mundo del corazón. Éste sí es uno de los mayores problemas que plantea la televisión, generar una realidad que pueda ser absorbida comola Realidadpor determinado público sumiso.

No obstante, todo dependerá de los principios de cada persona y del sentido y la relevancia que dé a su existencia. La televisión, como todo elemento contingente, debe redireccionarse para ayudar a la construcción de la personalidad pero nunca a ser instrumento para huir de la existencia.

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