Relativismo o existencia malograda

Publicado: 7 julio, 2011 en Modos de vida, Pensamiento

El capítulo décimo octavo del Evangelio de San Juan nos sumerge en el notable y aleccionador diálogo que mantienen Poncio Pilatos y Jesucristo. El Señor señala que es Rey, aunque su Reino es de otro mundo, pero que ha venido a dar testimonio de la verdad. A esto, el gobernador romano pregunta qué es la verdad para, seguidamente, lavarse las manos y entregar a Cristo al juicio de los judíos. La escena, vibrante, sirve para enfocar la cuestión del relativismo moral, que afecta a la atmósfera contemporánea.

Qué es la verdad parece una cuestión incrustada en un callejón sin salida. Se oye, a nivel académico y en las tertulias de café, que el conocimiento científico y especialmente el filosófico no son más que convicciones que se circunscriben a un determinado tiempo y que discurren al margen del concepto fundamental de la verdad. Algunos estudiosos de la materia, a partir de sus convicciones y modos de obrar, indican que en la vida humana la existencia de distintas cosmovisiones – que las hay – no permite hablar de una verdad universal y absoluta captable por todos los hombres, sino que debe hablarse de infinitas verdades, tantas como personas existen. En este sentido, cada sujeto con sus respectivas evidencias posee su propia verdad, que es relativa a su ser y nunca comunicable a la del otro.

No obstante, este planteamiento, que arranca ya en el siglo XIX, es toda una abdicación a la verdad: la búsqueda de parcialidad y de democratización de la opinión en toda regla. Pero, si se anuncia que la verdad no existe, el postulado mismo que lo sostiene no puede ser tomado en serio. Sin embargo, hay más evidencias en la simple cotidianidad de la existencia de la verdad que de lo contrario. No existe hombre alguno que no tenga fe en la verdad. El escéptico, el mayor de los suicidas metafísicos, reconoce, al margen de sus forzadas y absurdas ideas la existencia de la verdad, principio universal que permite que la existencia no sea un viaje frustrado, sino repleto de sentido. Bien dice Herbart al respecto que: “todo buen principiante es un escéptico, pero todo escéptico es sólo un principiante” (Citado por Ortega y Gasset en El tema de nuestro tiempo).   

Por qué no hay consenso entre los hombres respecto de la verdad universal. Por la sencilla razón de que el hombre es un ser “condenado a ser libre” (Sartre, El ser y la nada). La libertad es una propiedad estrictamente humana necesariamente unida al mismo modo de ser del hombre. Al hombre, a cada uno de nosotros, nos es otorgado el ser, pero no el obrar como sucede con el resto de los seres vivos. El hombre tiene que elegir en todo momento, sin la posibilidad de dejar de ser libre, el devenir de su vida en el obrar. Sin embargo, la libertad del hombre ni es azarosa ni desbocada sino que por su naturaleza la persona se siente antológicamente solicitada a elegir el bien – la verdad y la belleza; los trascendentales –, y el bien, sin duda, no es algo entregado al arbitrio del hombre, quién puede elegir como ser feliz, pero nunca no ser feliz, pues la felicidad es su fin, su plenitud que fabrica durante su misma existencia. De este modo, el hombre edifica su existencia en el bien y en la verdad, que no es otro modo de proceder sino según lo que el hombre debe ser. Pero, por la libertad la persona puede elegir no-ser lo que debe ser; de ahí que existan posturas relativistas edificadas desde el error, un error que convertido en convicción se transforma en verdad personal; una verdad personal que convierte la existencia misma en una realidad malograda.

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comentarios
  1. hemp dice:

    No es la conciencia lo que determina la existencia sino la existencia lo que determina la conciencia. Sartre Esto podria ser la superacion de la primera verdad cartesiana Cogito ergo sum. La verdad no es sino una fabula petrificada Nietzsche Esta frase es una metafora de otra metafora en la que dice que el conocimiento es la mayor fabulacion ya que los hechos en si son incosnocible la interpretaciones son diversas. Detras del afan de verdad esta el afan de muerte. Unamuno Para Unamuno la filosofia es una funcion vital porque el hombre necesita dar razon de si saber a que atenerse.

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