‘Filosofía y Ciudadanía’: la moral civil de la ideología en el Estado

Publicado: 5 julio, 2011 en Educación

La posibilidad del error se encuentra en el obrar humano. No obstante, el prudente goza de la capacidad de deducir lo conveniente. La virtud no es una realidad creada por la filosofía o la religión, sino que hunde sus raíces en la ontología del ser y en la ley natural presente en toda persona. El hombre es un ser libre, pero la suya no es una libertad azarosa ni desbocada sino que se rige por la recta razón y no por el libre arbitrio. No es que no se pueda hacer lo que le dé a una la soberana voluntad, es que no se puede hacer sino lo que a cada cual le corresponde hacer, que es ser. Evidentemente, uno puede hacer aquello que no corresponde a su ser; pero esto, como bien dice Ortega y Gasset, es para caer prisioneros en los pisos inferiores de nuestro verdadero destino.

Esta mañana ojeaba el libro Filosofía y Ciudadanía que utilizan y utilizarán los niños españoles que cursen bachillerato y su contenido me lleva a mantener sucesivas y momentáneas reflexiones que todavía ahora mantengo por determinados aspectos, en especial sobre el concepto de moral y de vida correcta para una persona. Desde luego, es interesante apreciar la abrumadora presencia en el quehacer cotidiano y en los más diversos ambientes del término Ética. Hoy se añade a todo la ética, así hablamos de ética periodística como de ética en la biología. En el libro en cuestión pronto percibimos el significado equívoco y simplista que se da en la actualidad al concepto de ética. En ocasiones de manera muy sutil, en otras no, se aprecia una formación del Estado en la conciencia del alumno con el objeto de formar a buenos – correctos, sumisos, etcétera – ciudadanos mostrando que hábitos y actitudes deben tomarse para guiar la vida. Es decir, se quita el crucifijo del aula para no infundir una determinada cosmovisión a los alumnos, pero se reemplaza por otra.   

Educación para la Ciudadanía– en los diversos materiales – vende bajo el término de Ciudadanía una moral civil, que para nada es neutra, obligatoria para todos. Ciertamente, es tarea de los padres y de cada persona adulta descubrir cuál es la verdad del ser humano, sin embargo para el Estado español éste puede formar y evaluar la conciencia moral de los escolares al margen de la voluntad de los padres, ahora llamados Progenitor A y Progenitor B por eso de la inclusión de esperpénticas uniones humanas con derecho a convivir con menores. Sin embargo, cabe la siguiente pregunta: ¿una formación en conocimiento, en verdadero conocimiento, no debe hablar de la auténtica verdad? En un estado aconfesional se entiende – no sé el motivo ni por qué debe ser así – que no se puede hablar de la Verdad, sino que se debe permitir que el escolar se forme en el error si su conciencia lo cree oportuno. En el fondo, esta apertura a adoptar cualquier convicción es abrir las puertas al relativismo, del cual, irónicamente, el libro de Filosofía y Ciudadanía se ocupa en uno de sus apartados. Es decir, el enfoque ético de EpC castra el ser y coarta la libertad en cuanto que disipa u obvia la auténtica excelencia: que es vivir virtuosamente enla Verdad. Desde luego una cosa es aceptar la opinión del otro, pero muy distinto es aceptar que toda cosmovisión acerca al verdadero fin del hombre – la verdad no es democrática, o es verdad o es mentira –. Y el fin del hombre no es nada baladí, pues en él está en juego la misma existencia.  

No existe ninguna ética universal desligada del auténtico orden que mueve la realidad. No existe ninguna ética posible que no esté ligada al propósito y sentido real del ser humano. No existe, en definitiva, ninguna ética viable que no se fundamente en el Ser que la origina. Una ética viable sólo puede ser fiel a la Verdad y nunca puede estar subordinada a intereses ideológicos por lo anteriormente especificado. Sin embargo el relativismo tiene mucha presencia en el ambiente cotidiano de ahí que la prudencia no sea una virtud que se practique en demasía.   

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comentarios
  1. Max dice:

    No creo que sepas lo que dices. La escuela debe limitarse a enseñar, a ofrecer conocimiento. Las convicciones ya las pondrá cada uno, personalmente.

  2. Saludos Max. No existe conocimiento que no esté adecuado a la Verdad por la cual adquiere sentido y valor. La vida cotidiana de toda persona no puede estar desligada de su devenir, su sentido de la existencia se forja en cada momento, y la educación ocupa un papel fundamental. Vivir pensando sobre el sentido del vivir es más que sobrevivir, es vivir dos veces.

  3. jordi dice:

    “Las convicciones ya las pondra cada uno, personalmente.” es un absoluto… el relativista es por definicion incapaz de argumentar. Muy buen artículo Joan.

  4. Ivan Gutierrez dice:

    ¿Hacia dónde vamos?
    Esa es una pregunta para la cual el creyente siempre tiene la respuesta.
    Sin embargo la pregunta está mal formulada. No se trata de hacia dónde vamos si no en dónde estamos, esa es la verdadera pregunta.

    Tengo que manifestar mi abierta inconformidad con el hecho de que se presente a la ética cristiana como la verdadera. Ciertamente no se puede eludir el problema de la verdad, pero sustituir la verdad por respuestas fáciles y creer que ya tenemos las respuestas que necesitamos es algo deshonesto intelectualmente. Ciertamente es necesaria la ética, pero no atentiendo a una teleología ilusoria si no a la realidad abrumadora y que nos apremia con urgencia desde la voz de aquellos que intentan hacerse oir y son silenciados simplemente por que sus quejas éticas no son “políticamente correctas”.

    Estoy seguro de que estoy hablando en medio del desierto y de que mi cuestionamiento será desoido, simplemente por que estoy acercando mi voz y mi crítica a aquellos que creen tener la verdad en sus manos y que defienden a instituciones que no han vacilado en prender la hoguera o alzar la voz de condena moral cuando alguien se atreve a decir: “las cosas pueden ser de otra manera”.

    No estoy diciendo que no exista verdad, si no que la verdad necesariamente tiene que ser algo más grande y menos ambiguo que la necesidad de creer. Por que a diferencia de la creencia, la verdad es aquello a lo que aspiramos saber, mientras que en el ámbito de la fe solo se puede aspirar a “permanecer firmes en la fe, la creencia”.

    Nuevamente la pregunta es “Dónde estamos?”
    en vez de hacer preguntas que no llevan a ningún lado como ¿Cuál es el sentido del árbol?

  5. Saludos Jordi, muchas gracias por comentar.

  6. Saludos Iván.

    Siempre tiene la respuesta porque hacia Él que va, por donde va, siempre tiene palabras de vida eterna: Él es el camino, la verdad y la vida. La pregunta no está mal formulada o no desatiende el ahora, el dónde vamos. La respuesta da sentido a la pregunta. El cristiano se limita a dar sentido y a dar cumplimiento a su naturaleza ontológica y a alcanzar su plenitud.

    ¿Inconformidad? Quizás quieras decir que renuncias a ser quien debes ser sin llegar por ello a ninguna parte. ¿Respuestas fáciles? La verdad es la que es y el hombre no puede eludir su trayectoria. Si quieres realmente ser, Iván, tienes que adoptar una muy determinada forma de vida: dar cumplimiento a tu ser de persona humana. Ahora bien, y como haces actualmente, tú puedes no adoptarla y decidir ser otra cosa al margen de lo que tienes que ser. Por eso consideras la posibilidad de otras éticas, por renuncia.

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