Un católico puede hacer lo que le dé la gana

Publicado: 19 junio, 2011 en Pensamiento

Joan, un católico puede hacer lo que le dé la gana, sólo la conciencia puede dictarle lo que debe o…” me decía una persona creyente en Facebook después de que este humilde servidor afirmara que el Partido Popular no es un partido católico. Estas palabras recuerdan a aquellas de Ortega y Gasset: “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo” (El tema de nuestro tiempo). Vivimos, hemos de reconocerlo, en un tiempo marcado al mismo tiempo por el escepticismo y el relativismo. “Un católico puede hacer lo que le dé la gana” y “sólo la conciencia”, ¿su conciencia?, puede decirle lo que está bien o está mal. Estas palabras esputadas por una persona católica, formada en un colegio católico y crecida en un ambiente católico también las suscriben los señores Feuerbach, Comte y Nietzsche – cada cual puede encontrar otras célebres personalidades –.

La vida no es circunstancial ni los actos moralmente indiferentes o sujetos a la libre conciencia de cada sujeto. Quienes nos llamamos católicos y vivimos acorde a ello descubrimos que no obramos en vista de las circunstancias ni de nuestra voluntad sino que existe un fundamento de la realidad, que nuestro cristiano modo de obrar posee sentido y que éste, el sentido, está ligado y religado a una realidad dogmática y trascendente: Jesucristo Nuestro Señor, Hijo del Padre por cuya encarnación toda la humanidad entra a formar parte de la familia de los Hijos de Dios, en quien hallamos la salvación.

Dos mil once años después de la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, el único que hace nuevas todas las cosas, los humanos, pocos o muchos, somos esclavos de lo finito y circunstancial, lo que nos convierte en seres vulnerables abocados al desastre y a la zozobra. Algunos – pocos o muchos –, aunque ilustrados por licenciar sus nobles posaderas en la vetusta institución universitaria, son boquimuelles, botos y beocios que permiten que mecanismos igual de fugaces rijan su existencia. Sin duda, los hombres, algunos – desconozco la proporción aunque no debe ser muy anecdótica –, somos imbéciles cuya razón interpreta que la realidad más trascendente y radical es la vida misma, fugaz y mortal. Me refiero a los cristianos, es decir, a los que vamos o decimos que vamos a misa; a esos cristianos analfabetos y de petulante vanagloria que creemos elevarnos sobre la moral: “un católico puede hacer lo que le da la gana”.

No todos los tontos del haba son ateos sino que en las filas del catolicismo se encuentran verdaderos tontolinatos cuyo interés material priorizan sobre su correspondiente ontológico creyéndose que el universo opera al azar y la voluntad construye la realidad, hasta que esas sus circunstancias, que no lo son pues la realidad tiene un fundamento y un sentido, mandan todo a tomar por saco quedándose absortos: “esto no puede ocurrirme a mí”, pero ocurre y entonces no escatiman en pedirle cuentas a Dios.   

 No obstante, a estas alturas de la feria no me sorprende que algunos, muchos o pocos, no asuman la realidad y prefieran vivir en su mundo propio de ficción disfrutando, cada uno, según las posibilidades porque nadie piensa que va a pagar alguna factura más que la de la luz. Pero la vida es justa y obra en consecuencia, porque, muy señores míos, la realidad – el Ser – es primaria, ejemplar y fundante de todas las demás, incluidas esas apreciadas circunstancias. Algunos, no obstante, tienen la gracia de descubrir que la condición propia del hombre, mediante el ejercicio de su libertad, es ser lo que está, por su ontológica constitución, llamado a ser, que es precisamente lo mejor para el hombre. Para un católico lo mejor no es precisamente “poder hacer lo que le dé la gana”.   

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comentarios
  1. Jaume dice:

    Bien dicho. Los católicos votantes del PP hacen proselitismo del pecado.

  2. Gloria dice:

    La verdad es que es triste ver como el Partido Popular se adueña del voto católico y embauca a muchos cristianos de buena fe. El Partido Popular no es católico aunque diga que sí y aunque entre sus filas se encuentren no pocos “católicos” de fariseas apariencias. Buen escrito.

  3. Angie dice:

    Gracias por la referencia Joan. Pero no sería justo para tus lectores privarlos de la frase completa que acompaña la oración que encabeza tu entrada. Para que se ahorren la referencia, lo pondré yo misma: “Joan, un católico puede hacer lo que le de la gana, sólo la conciencia puede dictarle lo que debe o no debe hacer. Se puede recomendar, sugerir; NUNCA decir lo que la gente puede o no puede hacer. Libertad ante todo, es el ADN de la Iglesia; pero parece que la sociedad y los católicos en concreto, tenemos una idea muy errada de lo que de verdad es la Iglesia …”.
    Espero que tus lectores comprendan lo que digo: que nadie es digno de juzgar si somos o no somos católicos simplemente por el partido que votamos. Es ver la fe de una manera muy plana. Somos más que eso.
    Ojalá se entienda que las decisiones deben venir del amor y no de la imposición. Y cada uno sabe cómo ama …
    Saludos.

  4. xavialonso dice:

    Buen artículo. Un saludo desde St.Cugat.

  5. Saludos Angie. Quizás no logro expresarme con absoluta corrección. Repito, un partido no puede autodenominarse católico y afirmar que asume el voto católico si es contrario a la misma doctrina de la Iglesia católica. Un católico defiende la vida y no puede abrigar la posibilidad del aborto. Juzgar nadie juzga, sólo es corrección fraterna: si se vive como Cristo como mucho podremos ser mártires pero nunca asesinos, y quienes defienden el aborto, como el PP, son unos asesinos. Así de cierto. Imaginémos por ejemplo un joven sea monitor de un grupo de niños de una parroquia y que al mismo tiempo milite en el PP; este joven que les enseñará a los niños la doctrina de la Iglesia que afirma el don de la vida o el del PP que permite, entre otras realidades el aborto y que reconoce las uniones homosexuales. Mantener ambas realidades es atentar contra el principio de no contradicción y de identidad. Gracias por comentar.

  6. Jaume, Gloria, Xavi. Muchas gracias por vuestros comentarios.

    Quisiera añadir que en este mundo también los que pasamos por beatos y por rodillas dobladas, incluso aquellos que rezamos el Vía Crucis cuando toca seríamos capaces de aplaudir la crucifixión de Nuestro Señor por la sencilla razón de que todos, aquí no se salva nadie, pensamos más con el estómago, prefiriéndose imitar el comportamiento de las ratas que de los dioses, es decir, el de Jesucristo. Sin duda, el pecado es bien humano pero no podemos ignorar que el camino de purgación está también muy bien señalizado; ahora bien, no suele ser del agrado de quienes no apuntamos hacia el ideal más alto, que no es para nada ser rico, poderoso o célebre – ni los correspondientes antónimos –, sino hombre virtuoso de pies a cabeza; otro Cristo que debería decirse.

    Los hombres compartimos con los roedores la facilidad por encontrar alimento, en nuestro caso fines contingentes que aparentan ser nuestra máxima aspiración. Desde el más pudiente al más menesteroso intelectual y económicamente encuentra torpes aficiones que le distraen de su verdadera senda, ya apuntada, la de ser hombres, la de alcanzar nuestra mayor perfección que no es otra realidad que nuestro mayor bien, la felicidad. En lugar de remar mar adentro seguimos la falsa corriente y así hasta que zozobramos; la tragedia es que algunos nos percatamos de ello casi demasiado tarde, y digo casi porque el amor de Dios hacia nosotros los hombres es inacabable.

    Noto cada vez más que muchos ofrecemos un buenismo de cartelera, basta con apreciar el desmantelamiento de la virtud, que se traduce en egoísmo, insolidaridad e interesada atención a las personas por el bien que nos pueden aportar. En definitiva, cada uno piensa en su estómago, cuando deberíamos pensar mejor en todo nuestro ser. Pero claro, en esto nuestra naturaleza pecadora tira más que nuestra naturaleza redimida en ese último Holocausto que se hace cada día vivo y nuevo en el sacramento Eucarístico. Y así vamos, jugándonos nuestro propio ser como en el casino, cambiando la historia de la salvación del hombre por ideales descafeinados, por una auténtica soplapollez.

  7. Mª Rosa dice:

    Comparto tu escrito. Hay mucho relativismo entre los propios cristianos que no acaban de vivir lo que creen.

  8. Mateu Blas dice:

    Decir que un cristiano puede hacer lo que le da la gana (sin seguir un criterio) es como decir: creo en Dios pero a mí manera. Toda la razón, mucho relativismo y poco compromiso con la fe que se profesa o se dice profesar.

  9. Teresa dice:

    Hace tiempo que leo tu blog, Joan, y nunca me había animado a comentar; pero creo que en este tema quizás puedo aportar algo.

    Supongo que sabes que la Iglesia Católica recomienda, en cuanto a votar, que se haga con miras al bien común de la sociedad.
    Como católica, creo que el bien supremo es la defensa de la vida sin fisuras. Sin embargo, para alcanzar ese fin quizás se deba elegir entre lo malo y lo menos malo. Y desde lo menos malo, con ayuda de Dios, no es descabellado pensar que se puede conseguir dar el salto a lo bueno..

    En la práctica, actualmente hay pocas alternativas políticas reales; y votar a un partido pequeño significa acrecentar el poder del partido más votado, con lo cual también favoreces indirectamente a un ideario abortista. Llegados a este punto, creo que según la lógica, es mejor que tu voto vaya directamente al partido menos malo porque tú así lo decides, y no que vaya al partido que prefiera la mayoría, que puede ser el peor de todos.

    Por poner un ejemplo, hace un tiempo hubo una votación en una universidad para elegir representantes que decidieran, entre otras cosas, sobre el cierre de capillas universitarias; había dos candidatos: un hombre perteneciente a Izquiera Unida decía que debían tener su espacio; el otro, todavía más a la izquiera, abogaba por que desaparecieran: ¿qué debería hacer aquí un católico? Es evidente que el ideario de IU no concuerda demasiado con lo católico…pero un católico, según mi punto de vista, debía elegir aquí a la alternativa menos mala: sería la que favorecería al bien común, ya que desde las capillas se puede ofrecer la Verdad y buscar lo Bueno.

    Saludos desde Madrid, y enhorabuena el trabajo que haces con tu blog.

  10. Saludos Teresa.

    Antes de nada muchas gracias por tu comentario y por la interesante reflexión que ofreces.

    Respecto a la cuestión del mal menor ya dediqué una entrada (si no la has leído te exhorto a ello), por lo que no me repetiré ya que mantengo dicha posición a la luz del Evangelio https://opusprima.wordpress.com/2011/04/07/la-doctrina-moral-del-mal-menor-%c2%bfa-que-partido-votar/

    Es evidente que un católico siempre debe actuar de un modo y este no es otro que hacer el mayor bien posible siempre y en todo momento. Ciertamente no siempre el bien impera pues en ocasiones son más quienes dejan de hacerlo; no obstante, nunca hemos de olvidar que para alcanzar el verdadero bien nunca hemos de dejar de hacerlo aunque pudiendo no hacerlo pensemos que conseguiremos hacerlo – y me remito a los ejemplos que das -.

    Cristo, en este sentido es el ejemplo, el mejor ejemplo que te pueda dar. Cristo podría haber actuado de otro modo pero no lo hizo. Cristo no dejó nunca de hacer el bien para alcanzar el bien y aunque para los ojos de la lógica humana perdió al tener una muerte de cruz. Sin embargo, Cristo resucita y alcanza en ella la salvación de toda la humanidad. Qué quiero decir, pues que el camino del bien no es fácil sino tortuoso, que no siempre avanza por extensas rectas sino que muchas veces, la mayoría, lo hace por curvas que no permiten divisar el horizonte. Pero sabemos que obrando con rectitud, siguiendo a Cristo, el hombre llega siempre a buen puerto. Y repito lo que siempre digo, si hacemos el bien en todo momento como mucho podremos ser mártires de aquellos que no dudan en dejar de hacer el bien, pero jamás seremos como ellos ni podrán llamarnos asesinos.

    Muchas gracias por comentar.

  11. Selims dice:

    Claro hombre! Es mucho más fiable un libro escrito por corruptos hace unos cuantos siglos que la propia moral del hombre!
    Ahí te has lucido.

  12. Teresa dice:

    Saludos otra vez Joan.

    Me has dejado pensando con tu respuesta, en concreto con tu última frase. Se ve que me queda mucho por aprender. Si algún día me defino en mis dudas políticas te haré saber mis argumentos por aquí, por si diera lugar a algún debate interesante.

    Mientras, te dejo un enlace de una web de noticias inventadas; esta es graciosa y me ha recordado a ti porque también eres lector de Dostoievski.
    http://www.elmundotoday.com/2010/07/una-discusion-sobre-dostoievski-enfrenta-a-dos-bandas-de-latin-kings/

    Ah! y muchas gracias a ti por responder.

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